LAS FUENTES DE LA CREACIÓN LITERARIA
Bien lejos estamos de la guerra que se libra en el mundo entero y que asola Francia de forma tan sangrienta. Como el personaje de Radiguet, Marguerite tiene otras preocupaciones, las de una adolescente que despierta a la vida y al pacer sensual. Claro está que es una simple cuestión de edad, pero Radiguet sacó inmediatamente de su experiencia amorosa una gran novela y Marguerite de Crayencour fue ampliando su cultura y descubriendo la belleza cuya búsqueda le acompañaría toda su vida. Analizando el texto autobiográfico, podemos entrever, entre líneas, los gustos, las imágenes, las frases, los pensamientos que volveremos a encontrar diseminados en su obra. Son los elementos que constituirán la matriz literaria que alimentará la creación futura de la escritora:
Los museos [eran] un asilo contra la lluvia y el frío. Los mármoles de Elgin 6 en el British Museum eran tranquilos compañeros; los Turner de la Tate Gallery transformaban, a mis espaldas, mi idea del mundo; en lugar de fuerzas en equilibrio, estos elementos fundidos o confrontados me preparaban para la idea budista del tránsito que me esforzaría en asimilar más tarde. [...] Londres tanto como París abría sobre el mundo: una exposición Mestrovic 7 hizo nacer en mí la pasión por las baladas eslavas y me inspiró, decenas de años más tarde, dos de los Cuentos orientales . Marco Kralievitch, el hombre roca, era la imagen viril de la fuerza [...] ( QE 272-73).
Hemos hablado anteriormente de las numerosas lecturas que llenaron las grises tardes del invierno londinense. Después del retorno a París, dos largos años de privaciones fueron como un retorno a la realidad. Pero la futura escritora seguía formándose traduciendo a Jenofonte, leyendo a Platón, estudiando matemáticas, o dando paseos con su padre, que hacía de mentor y charlaba con su hija como si fuese adulta: «Nos deteníamos, Michel y yo, ante las estatuas de las Tullerías para comentar a Julio Cesar y Espartaco» ( QE 290). De vez en cuando, un cuñado de Michel, Fernand, que transportaba tropas entre Marsella y los Dardanelos, acudía a cenar a casa de los Crayencour. Los relatos y las descripciones de Fernand encandilaban a Marguerite: «La imagen abigarrada del Salónica de aquellos años me hacía también soñar. [...] tal fue mi primera vía de acceso hacia el Próximo Oriente» ( QE 284). Pero la niña sigue protegida por su entorno y apenas oye hablar de la guerra. La escritora adulta intenta explicar lo que le pasaba: «a los quince años, un adolescente queda misericordiosamente cautivo del capullo que le permite crecer, medio insensible a las desgracias del mundo» ( QE 286).
CONCLUSIÓN
Sin embargo, tanto en el caso de Radiguet como en el de Yourcenar, la Gran Guerra jugó un papel fundamental en sus respectivas carreras literarias. Una guerra in absentia , en segundo plano, que permitió al personaje de El diablo en el cuerpo disfrutar de estos años de vacaciones, le brindó la posibilidad de conocer a Marthe y aprovechar la ausencia del marido para llevar adelante su relación amorosa. Lo vivido por el autor dio lugar a la obra literaria que le valdría la fama, causando un auténtico escándalo en el mundo de las letras.
Para Marguerite Yourcenar, la guerra significó la aventura del exilio, la posibilidad de una formación literaria, filosófica y artística que tanto influiría en su obra. Además, coincidió con su paso de la infancia a la adolescencia, fase de importancia transcendental en la formación de la personalidad de la futura escritora. Ambos jóvenes, por hallarse preservados del peligro y de la muerte gracias a sus circunstancias familiares y sociales, pudieron dejarnos, cada uno a su manera, obras de extraordinaria calidad que les ha consagrado como grandes autores del siglo XX.
BIBLIOGRAFÍA
ODOUARD, Nadia (1973): Les Années folles de Raymond Radiguet , París, Seghers.
RADIGUET, Raymond (1923): Le Diable au corps , París, Gallimard.
YOURCENAR, Marguerite (1988): Quoi? L’Éternité , París, Gallimard.
— (2002): Cuentos orientales , trad. Emma Calatayud, Madrid, Alfaguara.
1. Véase «L’Affiche rouge», «La Rose et le réséda», «Les Larmes se ressemblent».
2. Véase; «Désir», «Calligrammes» y la colección de cuentos Le poète assassiné.
3. Marguerite Yourcenar (1988), Quoi? L’Éternité , París, Gallimard. En el texto, utilizamos las iniciales QE para referirnos a esta obra.
4. Raymond Radiguet (1923), Le Diable au corps , París, Gallimard. Utilizamos la edición de Livre de Poche, Librairie Générale Française, 1987. En el texto, utilizamos las iniciales DC para referirnos a esta obra.
5. Soldados de caballería armados con lanza en los ejércitos austríaco, ruso y alemán.
6. Se trata de una importante colección de mármoles traídos del Partenón de Atenas a principios del siglo XIX por el conde de Elgin.
7. Ivan Mestrovic es uno de los mayores representantes de la escultura croata. Alumno de Rodin, al que retrató en 1914, tiene un estilo poderoso en el que se aúnan la tradición y los nuevos movimientos.
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