De lo indecible, la palabra puede tener qué decir, y esto no sólo debe ser admitido, sino validado, si queremos abrir el alcance del psicoanálisis a todo lo que atañe a lo humano. A veces la palabra parece decir para desmentirse a sí misma o para cancelar la validez del discurso de otro. Hay palabras para lo no decible, y decires invalidados por las palabras que parecen decir. Si el psicoanálisis se restringiera al enaltecimiento de la palabra como unívoca e inequívoca (porque también el equívoco transpone el borde), quedaría reducido su alcance. Debe apropiarse tanto del campo de la palabra como del de la no palabra. Aproximarse con prudencia, porque donde falta puede estar presente, así como puede haber un no-decir con apariencia de discurso. También el lenguaje puede adquirir una entidad subjetiva suficiente como para relativizar el discurso de otros. Lo no decible no abarca en la clínica solamente lo infantil (o eventualmente la psicosis, o la manifestación “psicosomática”, de lo que no nos hemos ocupado), sino que es constitutivo de la estructura de sujeto.
Mi propósito en este trabajo ha sido fundamentar un posicionamiento que habilita a la palabra para teorizar sobre lo no decible. La dificultad inherente a dicho propósito ha quedado quizás evidenciada en ciertas imprecisiones de algunas de las notas arriba expuestas. Pero como lo dije al aludir al desarrollo de la teoría psicoanalítica, para evaluarla es necesario poder tener una visión de conjunto, reconociendo y dando entidad incluso a las discrepancias que puede contener. Pido lo mismo al lector ante mi exposición. He realizado un breve recorrido por temáticas de distinto orden: la teoría y la clínica; la conceptualización psicoanalítica de la infancia; la deprivación del discurso del otro y sus efectos; los alcances de la literatura, tanto en la posibilidad de metaforizar la estructura de sujeto como de exponer el alcance de la palabra llevada al límite. Todo esto en relación a los intentos del psicoanálisis de acceder a lo indecible. Quizás debamos aceptar el diferente estatuto de la palabra según su uso. Pero esto no la invalida, sino que por lo contrario, contribuye a ampliar el campo del conocimiento. No tiene la misma atribución la palabra de la jerga de “una ciencia dura” que la de una “ciencia conjetural”. También es diferente el estatuto de la palabra de intercambio cotidiano de la eminentemente literaria. El psicoanálisis se ocupa del ser en tanto sujeto, lo que implica avanzar sobre lo no decible, también constitutivo de su estructura. No debe vacilar en apelar a nuevas palabras (y a nuevos discursos), renovando incluso el repertorio si éstas llevan a alguna forma de saturación. No debe dejar fuera de su “dominio” nada de lo humano, aun cuando paradojalmente deba lidiar con sus propias imposibilidades.
Concluyo con dos citas de Theodor W. Adorno (1985). Aunque se refieren a la terminología filosófica, pienso que pueden aplicarse a lo que quise transmitir en este trabajo. Las hago por lo tanto mías, en relación al psicoanálisis. “...A la famosa frase de Wittgenstein de que solo puede decirse lo que puede expresarse con claridad, y que sobre lo demás hay que callarse, podría oponérsele el siguiente concepto de Filosofía: la Filosofía es el esfuerzo permanente y desesperado de decir lo que no puede propiamente decirse”. “...En esto consiste el que en la Filosofía misma, si no quiere estancarse en esta paradoja, está inscrito el decir lo que propiamente no se puede decir, el momento de la contradicción en movimiento, progreso y desarrollo. Y esta contradicción radica en el impulso de querer alcanzar con el concepto lo no conceptual, con el lenguaje lo no decible mediante el lenguaje.”
Adorno, T. (1985). Terminología filosófica (vol. 1) . Madrid: Taurus, p. 63 y 67.
Agamben, G. (2000). Lo que queda de Auschwitz. Valencia: Pre-textos.
Aguirre, R. (1974). Poetas franceses contemporáneos. Buenos Aires: Librería Fausto, p. 42.
Freud, S. (1918). De la historia de una neurosis infantil (el “hombre de los lobos”). En Obras Completas: Sigmund Freud (vol. XVII, pp. 1 a 112). Buenos Aires: Amorrortu, 1976.
Jones, E. (1962). Vida y obra de Sigmund Freud (vol. 3). Buenos Aires: Nova.
Levi, P. (1995). Si esto es un hombre. Madrid: Muchnik.
Levín, R. (1995). El psicoanálisis y su relación con la historia de la infancia. Psicoanálisis 17( 3), 613-633.
______ (1998). De Pinocho (1881) a Toy Story (1996). Psicoanálisis 20(2), 331-351.
______ (2000). Simiente de lobo. Psicoanálisis, 22(2), 375-385.
Roazen, P. (1978). Freud y sus discípulos. Madrid: Alianza.
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.