La simple proyección de los dos tipos de diferencias no nos dicen na da de las relaciones entre, respectivamente, el agua y el aire , el fuego y la tierra y, en fin, la tierra y el aire . Ahora bien, para que la categoría sea isotópica y homogénea, sería necesario que el valor de cada término pudiera ser precisado en relación con todos los otros y no en relación con uno solo. Esta es una cuestión de “estilo” de categorización: si uno se contenta con definir cada término por una relación con sólo otro té r mino, globalmente, la categoría será una “familia”. Por el contrario, el ti po de categoría aquí investigada es una categoría que forma una totali dad en la que todos los términos entran en relación con todos los otros, es decir, según Saussure, un sistema de valores .
Se dirá entonces que a las diferencias de base se añaden otros dos ti pos de relaciones: agua y aire son complementarios (pertenecen al mis mo género) puesto que ambos son opuestos a fuego ; asimismo, fuego y tierra , ambos opuestos a agua y del mismo género, son complementarios. Tierra y aire son subcontrarios, producidos ambos por la negación de los contrarios.
La tradición plantea que los términos sean dispuestos de manera más ex plícita: el cuadrado semiótico es, en efecto, ante todo, un esque ma vi sual, y la visualización de las relaciones debe ser intui tivamente aceptable; la diagonal será reservada a la contra dicción, la horizontal a la con trariedad y la vertical a la com ple men ta riedad.
Desde un punto de vista práctico, si uno se esfuerza por construir un cuadrado semiótico, la dificultad reside casi siempre en el establecimien to de las relaciones de complementariedad; su interés reside, justamente, en procurar un buen test de consistencia: si los complementarios no funcionan en el texto analizado, es que la categoría está mal construida o mal delimitada.
2.2 La sintaxis elemental
El cuadrado semiótico está destinado a ser recorrido: el sistema de va lores que propone puede diseñar las fases principales de un relato mí nimo y las relaciones entre los términos sirven entonces de soporte a las transformaciones narrativas elementales. Pero todas las relaciones no son explotadas de la misma manera.
Ante todo, la contrariedad no puede dar lugar a una transformación: el camino que lleva de un contrario a otro, de a1a a2, pasa primero por el contradictorio no a1. En suma, es necesario negar el término que es tá en el origen del recorrido antes de afirmar su contrario; es necesario negar el primer género para entrar en el segundo.
Luego, dos caminos son posibles, uno de los cuales es canónico y el otro no canónico: a partir de a1se puede negar a1( no a1) de manera canónica, después afirmar a2; pero se puede también, de manera no ca nónica, tomar en retroceso la complementariedad con no a2, después, tomar en retroceso la contradicción entre no a2y a2. Este segundo recorrido se encuentra a veces en los textos, pero se ve enseguida por qué no es canónico, pues toma en retroceso cada una de las relacio nes que utiliza como soporte; esas transformaciones, como son no ca nó nicas , o sea ilógicas, aparecen como saltos cualitativos y pasionales par ticularmente sorprendentes. Sea:
2.3 La polarización axiológica
La sintaxis elemental es una secuencia de predicados ( negar & afirmar ) que aseguran las disjunciones ( negar ) y las conjunciones ( afirmar ) de un recorrido narrativo condensado. Si se admite con Greimas que el relato se define como una transformación de contenido, entonces es ta secuencia se convierte en la matriz narrativa por excelencia. Se mos trará más adelante que otras matrices narrativas son igualmente po si bles. Pero por lo que concierne a lo que nos ocupa en este momento, el cuadrado semiótico, los términos que lo componen constituyen en claves del recorrido narrativo: se parte, por ejemplo, de la posición a1y se trata de alcanzar la posición a2, vía la posición no a1. En conse cuencia, el sistema de valores semánticos que esquematiza el cuadrado se miótico debe ser considerado como un sistema de valores para los su je t os, es decir, como un sistema axiológico . Se está entonces pasando (1) del valor de un término en relación con otros términos (2) al valor de una posición en relación con otras posiciones, y (3) al valor que esos con tenidos y que esas posiciones tienen para los sujetos. Del valor de fi nido por la diferencia (versión paradigmática ), se ha pasado al valor de finido en la perspectiva de un sujeto narrativo , sujeto comprometido en una serie de transformaciones narrativas (versión sintagmática ).
Esta conversión puede ser explicada simplemente a pesar de que no sea, en sí misma, una conversión simple. En efecto, una vez organizado como cuadrado semiótico, el sistema de valores saussuriano debe ser orientado o, más precisamente, polarizado —un polo positivo y un po lo negativo— para poder ser recorrido por un sujeto en busca del valor. El camino que lleva de un contrario al otro se convierte entonces en el ca mino que conduce de un polo al otro, es decir, en el camino que acer ca o que aleja del valor positivo. Si, por ejemplo, el cuadrado de ele mentos naturales es polarizado así:
entonces los caminos recorridos por la sintaxis serán:
• un camino canónico progresivo que conjunta con el valor positivo: (-) fuego aire agua (+)
• un camino canónico regresivo que conjunta con el valor negativo: (+) agua tierra fuego (-).
Se establecerá como regla que los dos recorridos están siempre disponibles y siempre al menos virtualmente activos. En consecuencia, cada uno de los dos sólo puede realizarse neutralizando al otro y la “energía” desplegada por este hacer estará entonces en función de la resistencia opuesta por el recorrido contrario. La primera consecuencia de la po larización del sistema de valores es, pues, una tensión (una diferencia de potencial ), entre el polo negativo y el polo positivo; la segunda con secuencia es la aparición de una tensión entre las dos direcciones po sibles, es decir, entre dos recorridos de orientación opuesta.
2.4 Los términos de segunda generación
Los términos obtenidos en un cuadrado semiótico no son otra cosa que los términos resultantes de las relaciones constitutivas del cuadrado, que aparecen en la intersección de tres tipos de relaciones, la contra riedad, la contradicción y la complementariedad. Pero en los discursos concretos son con frecuencia las figuras mixtas las que se presentan, figuras compuestas que comportan dominantes, y ello resulta necesario para dar cuenta de la asociación de términos simples en lo que se ha convenido en llamar términos de segunda generación .
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