1 ...7 8 9 11 12 13 ...16 Estos cuatro grandes “estilos” reposan ante todo sobre elecciones per ceptivas y más precisamente sobre la manera en la que es percibida y establecida la relación entre el tipo y sus ocurrencias: o bien la categoría es percibida como una extensión, una distribución de rasgos, una serie (reunida por uno o varios rasgos comunes) o una familia (reunida por un “aire de familia”), o bien es percibida como la reunión de sus miem bros en torno a uno solo de entre ellos (o en torno a una de sus es pecies), con el cual forma un agregado (reunido en torno a un término de base) o una fila (como se dice: alineados detrás de un jefe de fila , el mejor ejemplar). Para cada una de estas elecciones, la categoría nos pue de procurar, a causa de su propia morfología, un sentimiento de uni dad fuerte o débil: en el caso de la fila ( parangón ) y de la serie , el sen timiento de unidad es fuerte; en el caso del agregado ( conglomerado ) y de la familia , es más débil.
En suma, los “estilos de categorización” se relacionan con las dos gran des dimensiones de la “presencia”, pero se trata ahora del modo de pre sencia del tipo en la categoría: puede presentar una extensión difusa o concentrada, y una intensidad sensible fuerte o débil. La tabla si guiente resume este último punto:
En la medida en que el discurso en acto hace referencia también a ocu rrencias más que a tipos constituidos y nos conduce sin cesar de los unos a las otras, en la medida en que predica y/o aserta sin cesar nuevas categorías y nuevos sistemas de valores, el conocimiento de estos “es tilos” de categorización se hace necesario para elaborar una semiótica del discurso. Pero los estilos de categorización sólo pueden ser establecidos si se coloca la formación de sistemas de valor bajo el control de las modulaciones de la presencia perceptiva y sensible; es decir, si se toma en cuenta, de manera explícita, el control que ejerce la percepción sobre la significación.
BENVENISTE, Emile
1974 Problèmes de linguistique générale , tome 2. Paris, Gallimard. [En es pañol: Problemas de lingüística general , tomo 1 (1971), tomo 2 (1985). México, Si glo XXI.].
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1978 Charles S. Peirce, Ecrits sur le signe . Paris, Seuil. [En es pa ñol puede consultarse: Charles S. Peirce, Obra lógico-semiótica , Madrid, Taurus, 1987]
ECO, Umberto
1988 Signo . Barcelona, Labor.
HJELMSLEV, Louis
1971 Prolegómenos a una teoría del lenguaje . Madrid, Gredos.
KLEIBER, Georges
1990 La sémantique du prototype . Paris, PUF.
SAUSSURE, Ferdinand de
1990 Cours de linguistique générale . Paris, Payot, 1916 (réed. 1990). [En español: Curso de lingüística general . Buenos Aires, Losada, 1974].
CAPÍTULO II
Las estructuras elementales
Las estructuras elementales / Resumen
La esquematización de los procesos significantes es lo pro pio de los discursos. El mundo es un signo, el hombre es un signo, dice Peirce, pero ese sentido difundido en nuestro medio y en nosotros mismos sólo da lugar a una significación si está actualizado por un discurso , es de cir, por un acto de enunciación. Y, en relación con ese sen tido difuso, el discurso procede por esquematización, es decir, propone esquemas de significación, de los más simples a los más complejos, y en los que se ins talan sistemas de valores. Tal es el propósito de las “es tructuras elementales”: identificar las diferentes esquematizaciones elementales, las primeras articulaciones del sentido.
1. Estructuras binarias
Las estructuras binarias, en lo esencial, son de dos tipos: las oposiciones entre contradictorios (llamadas a veces privativas ), y las oposiciones entre contrarios. La misma noción de oposición privativa es discutible, en la medida en que, frecuentemente, una oposición contradictoria puede adquirir un valor genérico, es de cir, acarrea un cambio de nivel jerárquico. Hjelmslev de finió estos dos tipos de oposiciones como dos maneras de ocupar el campo de una categoría: en el primer ca so, una ocupación más o menos concentrada, más o me nos intensa y, en el otro caso, un reparto en dos zonas que satura más o menos el campo.
2. Cuadrado semiótico
El cuadrado semióticoconjuga esos dos tipos de oposiciones en el seno de un mismo sistema de valores, gracias a otra relación, la implicación. Cada uno de los tér minos de la categoría está, entonces, en la intersección de tres tipos de relaciones: una contrariedad, una con tradicción y una implicación. Cada una lo ubica en re lación con otro término de la categoría. Recibe, en tonces, su definición del conjunto de esas relaciones. La unión así estructurada puede ser recorrida enteramente, diseñando de esta manera la armadura mínima de un relato.
3. Estructura ternaria
La estructura ternariade Peirce trata de otro aspec to de la estructura elemental: las tres fases de la ela boración del sentido. El análisis de los tres niveles propuestos por Peirce muestra, en efecto, que co rresponden a diferentes grados de existencia de las magnitudes semióticas; se trata, en suma, de tres etapas mayores del proceso que conduce de la per cepción a la significación. Esos grados de existencia, que nosotros aumentaremos efectivamente a cua tro, y que llamaremos modalidades existenciales , pueden ser explotados en el análisis del discurso.
4. Estructura tensiva
La estructura tensivaes un modelo que trata de responder a las preguntas dejadas de lado por los modelos clásicos; otorga una representación de las estructuras elementales que está cerca del cuadrado semiótico, pero en la perspectiva de una semántica de lo continuo. Además, poniendo en relación un espacio tensivo de valencias y un espacio categorial de valores , la estructura tensiva conjuga las dos grandes dimensiones de la significación, lo sensible y lo inteligible.
Las estructuras elementales
1. LAS ESTRUCTURAS BINARIAS
El análisis de las diferencias mínimas conduce a descubrir oposiciones bi narias. La categoría es, entonces, definida por su eje , el rasgo común, y por sus dos rasgos pertinentes , los términos de la oposición. La forma más acabada y mejor conocida de esta concepción está representada por la fonología de Jakobson.
1.1 La oposición privativa
La primera diferencia es producida por la presencia y la ausencia de un rasgo: las consonantes pueden ser sonoras o no-sonoras , en el sentido de que una misma articulación, por ejemplo, bilabial, puede estar com binada o no con una resonancia de las cuerdas vocales (/b/ vs /p/). La categoría, en ese caso, es la de la sonoridad . Pero esta presentación es discutible porque no está claro cómo un término que no presenta el ras go definitorio de la categoría (el rasgo sonoro ) podría pertenecer a esa misma categoría.
En los años sesenta, la noción de oposición privativa dio lugar a la de marca : entre los dos términos de una oposición privativa se acuerda entonces considerar que la presencia del rasgo “marca” un término; el otro término, que no posee el rasgo, es considerado como “no marcado”. La “marca” es, tal vez, más satisfactoria para el espíritu que la “privación”, pero no nos permite avanzar ni un paso: en efecto, sea “privado de un rasgo” o “no marcado”, el segundo término de la oposición di fícilmente puede pertenecer a la categoría definida por ese rasgo o por esa marca.
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