De acuerdo con la naturaleza de los servicios, se pueden generar procesos de articulación entre actores provenientes de diversos sectores económicos para obtener innovaciones que redunden en una ventaja competitiva. De ahí que las instituciones académicas deban contar con la capacidad de articular diversos tipos de conocimiento, provenientes de diferentes disciplinas, para integrarlos en un producto comercializable.
El capítulo cuarto, “Análisis de grupos de investigación de biotecnología, nanotecnología y tic en Argentina: algunos elementos para discutir el desempeño académico y la transferencia al sector privado”, realizado por Florencia Barletta, Mariano Pereira, Sergio Rodríguez y Gabriel Yoguel, de carácter exploratorio y cuantitativo, analiza la relación existente entre productividad científica y actividades de transferencia que realizan los grupos de investigación que trabajan en las áreas del paradigma convergente (biotecnología, nanotecnología, tic) de diferentes instituciones académicas de ese país. Los autores parten de una hipótesis sobre la existencia de una lógica conflictiva entre los objetivos de excelencia académica y transferencia de conocimientos, que se refleja en las características diferenciales de los grupos de investigación. Consecuentemente, sus preguntas se refieren a i ) si es posible identificar algún tipo de asociación entre productividad académica de los grupos y la transferencia que realizan; ii ) si los grupos de mayor productividad son los que tienen mayor intensidad de vinculación con el sector productivo; iii ) si es posible identificar factores de convergencia entre las tres tecnologías cuando el funcionamiento de los sistemas de innovación de países en desarrollo está fuertemente fragmentado y la presencia de interacciones entre sus componentes es débil. Para ello utilizan una base de datos compuesta por 581 grupos de investigación pertenecientes a instituciones públicas abocadas a esta actividad, que cubre una elevada proporción del universo de estos grupos en las disciplinas referidas. Por otra parte, esa base de datos permite capturar el carácter colectivo del proceso de generación y transferencia de conocimiento, dado que la unidad de análisis es el grupo, no el investigador individual. Se hace referencia al desempeño académico de los grupos, estimado a partir del nivel de productividad, factor de impacto y cantidad de citas de las publicaciones entre 1997 y 2012. Se analiza el grado de asociación entre el nivel de productividad académica y las vinculaciones que tienen los grupos en otras universidades, centros de investigación y, fundamentalmente, empresas. Este estudio tiene gran interés para los objetivos del libro, dado que constituye una vía para profundizar en futuras investigaciones y representa una posibilidad de sistematizar información recurriendo a la estadística descriptiva, el análisis de clústeres y estimaciones econométricas para medir el grado de interrelación tanto entre disciplinas como dentro de cada una de ellas.
El quinto capítulo, “Convergencia y digitalización de la producción en el sector aeroespacial”, presentado por la doctora Mónica Casalet, expone los aspectos centrales de la nueva problemática, donde las redes creadas construyen un proceso de convergencia, es decir, la aplicación del conocimiento y tecnología proveniente de diferentes ámbitos cuya interrelación genera nuevos conocimientos, procesos, productos y servicios innovadores sostenidos por sistemas informáticos que hacen efectiva la interoperabilidad organizativa. Las decisiones estratégicas adoptadas en múltiples países desarrollados, conjuntamente con las iniciativas de organizaciones especializadas en cti y empresas con alta inversión en investigación y desarrollo, se unen para el diseño de programas y proyectos de investigación orientados a la mejora de la estructura industrial. La transversalidad de la digitalización conduce los cambios y recomposiciones que impactan diferentes industrias. Aunque en este caso el análisis profundiza los efectos de la colaboración multidisciplinaria en el sector aeroespacial. El concepto de ingeniería colaborativa representa la construcción de un entorno de diseño espacial, donde el equipo de trabajo multidisciplinario se convierte en una estructura interactiva gracias a la digitalización de la producción y la interoperabilidad de las plataformas que facilitan la precisión y comunicación con agentes distantes geográficamente.
El sexto capítulo, “Innovación, complejidad productiva y oportunidades de convergencia: el caso de la industria aeronáutica”, de la doctora Juana Hernández Chavarría, analiza la influencia de las fuentes internas y externas de innovación en la industria aeronáutica, con el propósito de determinar el nivel de complementariedad y cómo inciden en el desarrollo de capacidades de producción de las empresas. En el trabajo surge la relación de complementariedad entre innovación interna y externa, aunque la investigación y desarrollo proviene del exterior. Las fuentes externas contribuyen al acceso de información clave para la innovación, en tanto que las internas, vía transferencia de conocimientos, contribuyen a la creación de aprendizajes y capacidades endógenas que se traducen en mejores niveles de calidad y seguridad. Las estrategias de convergencia tecnológica se manifiestan en la creación de plataformas de colaboración entre clientes y proveedores, y en acciones de fomento productivo y de estímulo a la transferencia de conocimientos auspiciada por el gobierno nacional y el estatal.
El capítulo séptimo, “Convergencia tecnológica en las maquiladoras de Mexico: un caso paradigmático”, realizado por los doctores Jorge Carrillo e Ismael Plascencia, plantea una estrategia empresarial exitosa que puede profundizar nuevos intercambios de relaciones binacionales, combinar plataformas tecnológicas y desarrollar nuevas competencias. Los autores sostienen que el estereotipo de la maquiladora se ha extendido como una representación de empresas intensivas en trabajo no calificado y mal remunerado, con bajo nivel tecnológico y desvinculado de la economía. Esta generalidad niega la especificidad de estrategias empresariales y tecnológicas que han logrado evolucionar tecnológica y organizativamente desde el trabajo manual al diseño y la investigación. El caso paradigmático es Delphi-Tijuana, líder de electrónica y tecnologías de automoción, vehículos comerciales, dispositivos médicos, entre otros. La empresa Delphi-Tijuana ha creado un programa de desarrollo de talentos para especialización de ingenieros en diseño que constituye un ejemplo empresarial de éxito en la combinación de tecnologías. Los autores plantean que constituye una empresa incubadora donde convergen proyectos, productos y servicios basados en la innovación y la capacitación de nuevos talentos locales, situación que permitió a la empresa patentar componentes electrónicos para diversos sectores recurriendo a la innovación producida por ingeniería local.
En el octavo capítulo “Cooperación para la innovación: el papel de las instituciones en la industria aeroespacial en Montreal”, Christian Lévesque, Blandine Émilien, Lucie Morissette y Laurence Solar-Pelletier analizan el nivel de gobernanza necesario para el funcionamiento de la producción con una perspectiva convergente. La coordinación de estrategias entre las instituciones que integran el clúster en Montreal posibilita la innovación, la determinación de nuevas alternativas de futuro, la previsión de obstáculos y la generación de nuevas competencias en la producción y en la formación de profesionales noveles. La interacción efectiva y continuada a nivel interinstitucional entre empresas productoras, proveedores, organizaciones intermedias vinculadas con la investigación y el desarrollo y la formación profesional conforman un modelo de colaboración que permite pensar en abordar estrategias con una visión integral, multidisciplinaria y colaborativa para el desarrollo del clúster de Montreal donde participan activamente actores públicos y privados.
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