En este sentido, la noción de convergencia supone un metaparadigma que se basa en la combinación de los paradigmas existentes a través de nuevos campos, constituye una reconceptualización que trasciende a los paradigmas maduros (MacGregor et al. , 2013). El nuevo paradigma basado en la convergencia del conocimiento y las tecnologías diluye los límites entre las industrias, contribuye a la resolución de los desafíos complejos de la producción y crea nuevos nichos de especialización, generando otras formas de gestión y modelos de negocios. Este proceso se intensificó por el avance de la globalización y los cambios provocados por la utilización de la ciencia en la producción (Casalet, 2015). La convergencia del conocimiento y las tecnologías incluye las áreas relevantes de la sociedad aunando la participación humana y las capacidades de las máquinas para resolver problemas que aisladamente no se podrían solucionar, y estas a su vez crean nuevas capacidades, tecnologías y productos para el beneficio de la sociedad (Lundstrom y Wong, 2013).
El trabajo multidisciplinario es un elemento clave de la convergencia y un desafío para resolver que concierne tanto a la gestión institucional como a la orientación de los fondos públicos para la investigación dirigidos a estimular los avances de las redes heterogéneas, como explorar nuevas formas de evaluación de los resultados obtenidos en la conformación de equipos multidisciplinarios, integrados por investigadores y empresas interesadas en apropiarse de las innovaciones. La aplicabilidad de la multidisciplinariedad de la convergencia va creciendo; de acuerdo con Lundstrom y Wong (2013), la evolución irá más allá de esta para lograr la transdisciplinariedad. En la primera modalidad, la investigación adopta herramientas y técnicas de muchas disciplinas para dar respuestas innovativas; en tanto que la transdisciplinariedad, sostén de la convergencia, supone trascender las disciplinas con interacciones que transformen su evolución individual, para dar lugar a nuevos campos de trabajo generados en la hibridación de las fronteras disciplinarias.
La importancia del enfoque de la convergencia radica en las nuevas oportunidades de sinergia entre ciencias teóricas y aplicadas con vocación de responder a los problemas de una sociedad cada vez más compleja y con tensiones crecientes. Una tendencia es desarrollar conexiones entre propiedades de materiales que antes eran inalcanzables y ahora pueden ser diseñadas y desarrolladas. La transversalidad de la informática y la aplicación creciente en todos los sectores industriales y de servicios diluye los límites entre industrias y contribuye a la resolución de desafíos complejos de la sociedad.
La importancia de la convergencia se expande en los estudios de múltiples investigadores de diferentes países, que han explorado diversos factores y dimensiones (tecnológicas, institucionales, estructurales, de evaluación, financiamiento, patentes). Aunque hay consenso en el impacto que significa la importancia del enfoque para la innovación, la producción y generación de nuevos nichos industriales, los estudios explicativos de estos cambios son incipientes, dada su reciente difusión. Las iniciativas estratégicas apoyadas por los gobiernos de los Estados Unidos de América, Alemania, Corea del Sur, entre otros, estimulan la investigación y el desarrollo (Jeong y Lee, 2015; Acatech, 2011; oecd, 2016; McKinsey Global Institute, 2012), las vinculaciones de la estructura institucional, especialmente la participación de las ciencias sociales para elaborar diagnósticos de múltiples problemas que incluyen las estrategias teóricas para maximizar beneficios y minimizar costos, la modelización para representar las formas de intercambio, estructura de incentivos, estudios de foresight (Nordman, 2004) y el crecimiento de patentes que analicen la convergencia (Jeong et al. , 2015; Karvonen y Kässi, 2013; Gauch y Blind, 2015). Tales dimensiones orientan el crecimiento dominante en el futuro, con combinaciones de mayor complejidad entre tecnologías y actores.
Por qué abrir una reflexión de esta problemática en México
En México, a pesar de las dificultades y las fragmentaciones en los enlaces y los programas de estímulos a la investigación y el desarrollo de la cti, se ha avanzado en múltiples iniciativas para consolidar los sectores receptores de nuevas tecnologías. Los clústeres y parques tecnológicos generados en múltiples estados señalan estos avances, pues constituyen instancias organizativas de coordinación e intercambio de información tecnológica y productiva, que generan sinergias públicas-privadas y multisectoriales. La especialización de estas modalidades organizativas, localizadas en diferentes estados del país, depende de la historia productiva y la capacidad de absorción de conocimientos alcanzada en el desarrollo de trayectorias innovativas muchas veces fragmentadas de sectores y regiones. Pero a pesar de los vacíos de orientación estratégica y de la incertidumbre económica y regulatoria, se lograron construir redes en la producción y con los proveedores, especialmente en los sectores automotriz, aeronáutico, electrónico, dispositivos médicos y consolidar nuevas plataformas de comunicación para sostener estos desarrollos con financiamiento público dirigido a las empresas, y con los centros e institutos tecnológicos involucrados que conforman espacios de colaboración donde se concentran datos y se añaden nuevos servicios.
Por otra parte, en los recientes programas auspiciados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) destaca el estímulo para organizar redes temáticas de enlace entre investigadores, empresas, clústeres y organizaciones públicas y privadas para desarrollar la participación multidisciplinaria en la reflexión de los problemas nacionales que constituyen los grandes desafíos para integrar un conocimiento cada vez más complejo, que atienda las exigencias de competitividad productiva y la investigación multidisciplinaria. Otras iniciativas surgidas en el ámbito del Conacyt complementan la importancia del trabajo en colaboración y multidisciplinario, como las convocatorias sobre estudios de frontera del conocimiento, las agendas estatales de innovación y la creación de consorcios bilaterales (nsf-Estados Unidos de América/México en áreas de frontera), los cuales pueden constituir núcleos de investigación de vanguardia para ir más allá en la reflexión y aplicabilidad de los nuevos paradigmas del conocimiento e incursionar en ámbitos donde las investigaciones realizadas tengan una repercusión a nivel productivo y en la propia comunidad científica.
Por ello, este libro surge como una respuesta para ampliar las vías en la colaboración multidisciplinaria y multisectorial; el propósito es construir un lenguaje común de comunicación y acuerdos entre cientistas sociales, ingenieros, químicos, biólogos, nanotecnólogos e informáticos, trascendiendo la visión estrecha de la disciplina de pertenencia para abordar la innovación desde una perspectiva convergente, desarrollando nuevos modelos adecuados para la diversidad de insumos, resultados y riesgos de la aplicación.
La sistematización expuesta en este libro presenta un problema teórico que surge a nivel internacional para dar cuenta de las transformaciones de la innovación, producto de las disrupciones provocadas en varios campos del conocimiento como la biotecnología, las tecnologías de la información y la fabricación avanzada o digitalizada. El esfuerzo de esta sistematización radica en exponer el problema e ilustrar sobre las dimensiones de la convergencia en diferentes campos de aplicación: algunos desarrollados con mayor solidez, producto de la cercanía con el desarrollo de las investigaciones internacionales en el campo de aplicación seleccionado; otros buscan incursionar en dimensiones que abren una reinterpretación de la convergencia del conocimiento y las tecnologías en temáticas abordadas en sus líneas de investigaciones.
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