En definitiva, en este repaso de la Fenomenología se ha mostrado el peso que tiene la religión en los primeros momentos del pensamiento hegeliano. Paso ahora a analizar su sistema tal y como lo desarrolla en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas , uno de los escritos centrales para entender los debates actuales acerca del fin del arte. Como se verá, la discusión tiene que ver con el enfoque bajo el que debe estudiarse la Estética : puede ser fenomenológico o sistemático, histórico o gnoseológico.
La sistematicidad del arte en la Enciclopedia
La Enciclopedia de las ciencias filosóficas ( Enzyklopädie der philosophischen Wissenschaften ) es la recopilación de los pensamientos que Hegel fue madurando a lo largo de su vida y el culmen de su obra. La primera edición de esta obra ve la luz en 1817, pero aquí trabajaré fundamentalmente con las reediciones (corregidas y ampliadas) de 1827 y 1830 por la cercanía que tienen con las Lecciones de estética dictadas en 1826 19y 1829.
Merece la pena resaltar que es en esta obra donde tiene lugar la transformación del arte en un momento constitutivo e independiente del espíritu absoluto. Aunque en la primera edición de 1817 todavía no encontramos una completa separación entre religión y arte, 20en las ediciones posteriores este ya constituye un momento propio del espíritu absoluto. De este modo, en 1827 la obra se divide por primera vez en «el arte», «la religión» y «la filosofía».
Asimismo, es importante poner de relieve que el propósito de Hegel al escribir la Enciclopedia no es compendiar todo el saber humano, al estilo de la enciclopedia francesa, sino mostrar que la filosofía es una ciencia. Como él mismo escribe, «un filosofar sin sistema no puede ser nada científico» (Hegel, 1997: 117). Por esta razón, la estructuración de esta obra depende de la capacidad de racionalidad a la que consigue llegar cada ciencia. Así, se estructura en tres partes: la ciencia de la lógica, la filosofía de la naturaleza y la filosofía del espíritu. A lo largo de ellas se desarrollan dos aspectos del arte: su carácter científico y su condición de forma infinita y libre del espíritu.
a ) El carácter científico del arte en la Enciclopedia
La primera parte de la Enciclopedia está dedicada a la lógica, clave del sistema hegeliano. La lógica «es la ciencia de la idea pura , esto es, de la idea en el elemento abstracto del pensar» (Hegel, 1997: 125; Hegel, 1982: 508-584). No es prescriptiva, más bien intenta captar el movimiento del logos. 21
Tras el desarrollo de la lógica, encontramos la filosofía de la naturaleza, que «tiene por objeto el mismo universal , pero para sí , y lo contempla en su propia e inmanente necesidad con arreglo a la autodeterminación del concepto» (Hegel, 1997: 304-305). La naturaleza en sí es pura exterioridad (Äußerlichkeit), razón por la cual «no muestra en su existencia libertad alguna, sino necesidad y contingencia» (Hegel, 1997: 306). Esta necesidad conduce a que la naturaleza debe «ser contemplada como un sistema escalonado , cada uno de cuyos peldaños procede necesariamente de los otros y el siguiente es la verdad de aquellos de los que resulta, no como generación natural sino en el sentido de que es la idea interior la que constituye su fundamento» (Hegel, 1997: 304-308). Se comprende, por tanto, que cuando Hegel hable de la belleza no se refiera a la belleza natural, sino a la artística. La belleza de la naturaleza solo puede ser comprendida como la relación armónica de las partes, pero no puede ser elevada a ciencia. Por el contrario, el arte tiene en sí su propio fundamento, puesto que en él el espíritu está presente a través del ideal. Esto quiere decir que intenta transmitir una verdad o que la inteligencia puede captar la verdad en el objeto. Por esta misma razón, su tratamiento puede ser científico.
La última parte de la Enciclopedia la constituye la filosofía del espíritu, que es la ciencia de la Idea que, a partir de su ser en otro, regresa a sí. La esencia del espíritu es «formalmente la libertad, la negatividad absoluta del concepto como identidad consigo mismo» (Hegel, 1997: 436). Por esta razón, la ciencia de la Idea tiene por objeto el conocimiento «más concreto y, por tanto, el más elevado y difícil» (Hegel, 1997: 433): el del propio espíritu. La filosofía del espíritu se divide a su vez en tres secciones dedicadas al espíritu subjetivo (cuando está en la forma de la referencia a sí mismo), el espíritu objetivo (cuando está siendo solo en sí ) y el espíritu absoluto (cuando está en la unidad de su objetividad y su idealidad o concepto). 22Este último vuelve a dividirse a su vez en otros tres momentos: arte, religión revelada y filosofía.
La ciencia del espíritu subjetivo arranca con la antropología como la ciencia que estudia el alma, pues es en ella donde comienza el desarrollo de la conciencia: «Este ser-para-sí de la universalidad libre es el superior despertar del alma al yo, a la universalidad abstracta, [...] y se refiere a sí de tal modo que en ese mundo está inmediatamente reflejado hacia sí: la conciencia » (Hegel, 1997: 469). Al final del apartado se apunta que el espíritu subjetivo se reconoce como deber y lleva a la existencia como derecho en los demás, lo que da lugar al derecho y la moralidad (Amengual, 2001).
Así se abre camino al espíritu objetivo, que es la sustancia ética que se manifiesta en la familia, la sociedad civil y el Estado. Este apartado comienza con la ciencia jurídica y acaba con la eticidad como la verdad del espíritu subjetivo y objetivo mismo, dando lugar a una libertad autoconsciente. 23En este sentido, cabría decir que el hombre formado por el Estado, el hombre ético, es el hombre libre. Una vez se han superado las unilateralidades de la libertad, el espíritu se vuelve una unidad inmediata: el espíritu absoluto.
El espíritu absoluto, por tanto, es «identidad que tanto está-siendo eternamente en sí misma, como está regresando y ha regresado a sí» (Hegel, 1997: 580). Por ello, en el espíritu absoluto es donde se da una mayor coincidencia entre la racionalidad del pensamiento y su expresión ( Wirklichkeit ). Dentro de él se encuentran el arte, la religión y la filosofía. Aunque el hecho de que hablemos de superaciones en las formas del espíritu, de progresos y fines, pudiera hacer pensar que unas formas son mejores que otras, en realidad todas ellas son igualmente necesarias. De la misma manera que el espíritu absoluto no anula los dos momentos anteriores, sino que los asume dentro del espíritu absoluto, la filosofía tampoco anula la esfera del arte o de la religión. El hecho de no comprender los principios de la dialéctica ha llevado, como se verá en el siguiente apartado, a grandes malentendidos en el caso del arte. De hecho, Carter considera que este es el motivo por el que algunos autores afirman que Hegel proclamó la «muerte del arte», cuando el hecho es que no alude en ningún momento a este asunto (1980).
Es al llegar al culmen de su sistema cuando Hegel alcanza uno de los fines principales de la Enciclopedia , mostrar que la filosofía es una ciencia. Aquello que hace de la filosofía la ciencia superior es su capacidad explicativa de los órdenes anteriores a ella. La filosofía se convierte en ciencia en tanto que conoce lo infinito, lo absoluto, y debe entenderse como sistema porque consigue abarcar toda la realidad. En efecto, la ciencia, tal y como la considera Hegel, no es una ciencia científico-matemática. Solo es ciencia lo que habla y describe los procesos, una vez han pasado, y explica cómo todo aporta al desarrollo de la figura. 24
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