Susana Fortes - Fronteras de arena

Здесь есть возможность читать онлайн «Susana Fortes - Fronteras de arena» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Fronteras de arena: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Fronteras de arena»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Una novela ambientada en el Marruecos y el Sáhara durante el año 1935, meses antes del estallido de la Guerra Civil. Una novela cuya trama tiene todos los atractivos de una aventura de ambiente exótico, amor apasionado y un levantamiento militar en España a punto de estallar. Una novela muy cinematográfica por las imágenes que sugiere y la descripción de los paisajes, en la que se recrean los escenarios y los diálogos. Una novela realmente entretenida por la historia que cuenta, bastante emotiva, realista, melancólica y de fácil lectura.

Fronteras de arena — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Fronteras de arena», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– ¡Largad amarras! -grita ahuecando la mano en la boca hacia la pequeña embarcación que aún permanece fondeada de proa al viento.

Kerrigan mide mentalmente la distancia que lo separa de su oponente. Siente acelerársele el pulso mientras saca la Astra del interior de su chaqueta de verano. Mira otra vez hacia el interior de la chalupa y ve que Elsa ya está arriba ayudada por Garcés, su rostro, iluminado desde abajo por el foco de una linterna, tiene una palidez fantasmal. Una mancha pequeña de luz que sube y baja con el movimiento del mar. Faros en la niebla, balizas, bengalas… La pequeña embarcación desaparece a veces del campo de visión, como si fuera una boya diminuta. Ahora el individuo de los ojos de buey está a menos de veinte metros. El corresponsal del London Times calcula treinta segundos para ponerse a cubierto. El estampido del primer fogonazo llega hasta él un segundo después de sentir un impacto debajo del hombro que lo hace girarse a medias. Ve que el tipo intenta alcanzar el barco saltando desde el castillo de proa de uno de los transbordadores de desguace. Otro estampido sacude el aire dejando en la atmósfera una humareda de olor acre. Kerrigan siente que únicamente le queda una carta, y el instinto le aconseja jugarla sin demora. En el relámpago de un solo gesto da un salto hacia las piedras del dique apoyándose con las manos para no dejarse llevar por el agua que golpea el flanco del muelle, arrastrando los pies, se encarama en la plataforma de enganche de una grúa. Arrima la espalda contra el metal, buscando un punto de apoyo, sujeta la pistola con las dos manos. Se siente débil, nuevamente la visión borrosa. El orificio por donde entró la bala es un boquete sanguinolento y fibroso de tela y carne desgarrada que siente como un alambre de púas mordiéndole el corazón. El peso del plomo lo hunde en la oscuridad. Con un esfuerzo de máxima concentración, apunta achicando los ojos, afirma el índice sobre el gatillo y dispara, una vez, otra vez. Todo empieza a darle vueltas, le parece oír la voz lejana de Garcés desde el barco pero no puede entender lo que dice. Entonces vuelve a mirar en la misma dirección en que habían sonado sus disparos y ve a aquel sujeto inclinado sobre la barandilla del transbordador de desguace, iluminado por el rojo sangriento de un farol, con el cráneo y los brazos colgados hacia afuera, balanceándose contra el casco oxidado, hasta que el peso del cuerpo vence la resistencia y se precipita sobre el agua con un chapoteo sordo. La chalupa ha conseguido llegar hasta el Arrow. Ahora Garcés y Elsa Quintana suben por una escalera de cuerda que les tienden desde el alerón de proa. Dos figuras apenas distinguibles en la bruma.

Lejos, recostado contra el muro del espigón se pudre el casco de un paquebote. Philip Kerrigan permanece de pie. A su izquierda ve un pájaro blanco que planea bajando. El mar se ondula suavemente con los añiles aceitosos y los plomos violetas que deja el petróleo espejeando en la superficie del agua. Voces lejanas y bocinas se quiebran en la distancia. El corresponsal del London Times sigue quieto respirando dentro del enorme círculo que enmarca la bahía. Solo. Inmóvil. Su estado de ánimo no tiene que ver con aquel continente, ni con ningún lugar en toda la vieja tierra. Es algo de otra índole más fuerte que la amistad o cualquier forma de amor, una especie de pudor instintivo y solitario como el de los animales que se ocultan cuando van a morir. Respira pausadamente. Tranquilo por no sentir alivio ni tristeza. El pensamiento no le pesa. Está apoyado en el poste, a un lado de la grúa, con una mano apretada sobre el costado, presionando la herida del pecho. El pitido ronco y breve de la sirena del barco cruza la atmósfera. Kerrigan observa la última mancha de la gaviota en el aire, mientras se va dejando resbalar hacia el suelo con las rodillas flexionadas, dentro de un óvalo negro de alquitrán.

A lo lejos, con el puente y la cubierta iluminados, el Arrow se abre paso entre las luces de color verde y rojo de la bocana, ganando velocidad, deslizándose hacia el mar abierto.

A finales de julio de 1936, el buque alemán Usaramo zarpó de Hamburgo con setecientos setenta y tres artículos de carga: diez Junquer 52, seis Heinkel-51, ametralladoras antiaéreas, bombas, municiones y abundante material para los aviones que debían transportar las tropas de Franco a través del Estrecho hasta Sevilla y Jerez de la Frontera. Al mismo tiempo, doce cazas Fiat C.R. 32 y varios bombarderos Savoia-Marchetti de la Fuerza Aérea Italiana fueron enviados desde Cerdeña. Una conocida empresa alemana afincada en el Norte de África fue la encargada, bajo la supervisión directa de Goering, de hacer llegar los pedidos de los fabricantes de armas a la España nacional.

El 22 de julio, el gabinete británico decidió desestimar las consideraciones del gobierno legal español y aceptar la petición de Franco de cerrar los puertos de Gibraltar y Tánger a la flota republicana. Esta decisión del Whitehall vino a culminar la política de absoluta permisividad hacia las actividades del eje ítalo-germano en la península y supuso una de las principales bazas diplomáticas para el bando de los militares golpistas.

Durante todo el verano de 1936 grupos de republicanos residentes en el protectorado de Marruecos intentaron cruzar el estrecho desde Tánger y alcanzar la costa meridional de España para incorporarse a la lucha antifascista. Algunos lo consiguieron. Otros no.

Notas finales yagradecimientos

Algunos libros han sido de gran ayuda para mí en la investigación previa a la escritura de esta novela. Entre ellos: La Alemania nazi y el 18 de julio, de Ángel Viñas; The British Government and the Spanish Civil War, de J. Edwards, y el ensayo dirigido por Paul Preston La República asediada, especialmente los artículos de Enrique Moradiellos sobre «La imagen oficial británica de Franco durante la guerra civil» y de Christian Leitz sobre «La intervención de la Alemania nazi en España y la fundación de la empresa Hisma/Rowak». También han sido decisivos los libros Nadadores en el desierto, de Ladislaus E. Almásy; Arenas de Arabia, de Wilfred Thesiger, y las crónicas de los viajeros del siglo XIX, Aly-Bey y Charles de Foucauld. La documentación sobre las expediciones realizadas por la Real Sociedad Geográfica de Madrid, cuyos boletines se hallan en el Archivo Histórico Militar, me facilitó el acceso a los diarios de ruta, en cuyas descripciones me he basado para, a partir de ellas, evocar libremente el desierto del Sahara en la que fue la última travesía organizada por la Sociedad Geográfica. La ciudad de Tánger en el año 1935 está recreada a partir de la Gran Enciclopedia Universal Ilustrada editada por Espasa en el primer tercio del siglo, que me proporcionó amablemente el arquitecto César Pórtela. Me gustaría apoyar desde estas páginas el llamamiento de numerosos intelectuales marroquíes para salvar de la destrucción el Gran Teatro Cervantes de Tánger, fundado por el español Manuel Peña en 1913, en el que transcurre un capítulo de esta novela y que jugó un papel histórico en el desarrollo artístico y cultural de la ciudad, ya que fue destino obligado para las mejores compañías españolas, europeas y árabes en el período de entreguerras. Sería lamentable que la especulación y la desidia acabaran con el desmantelamiento de este edificio.

Entiendo la literatura como una herencia. En ella hay homenajes, influencias, parodias, discusiones secretas… Uno acaba eligiendo su propia tradición literaria, del mismo modo que elige un pasado en la vida. Además, como decía Borges, resulta mucho más digno y cortés enorgullecerse de las páginas que uno ha leído que de las que ha escrito. En este sentido tengo que decir que en el origen de Fronteras de arena están algunas novelas y unas cuantas películas que despertaron en mí una especie peculiar de veneración. Entre las primeras considero obligado citar: El paciente inglés, de Michael Ondaatje; El americano impasible, de Graham Greene; El cielo protector, de Paul Bowles, y La forja de un rebelde, de Arturo Barea. En el apartado del cine, del que esta novela es especialmente tributaria, estarían por supuesto las adaptaciones de las novelas anteriormente citadas, además de otras como Casablanca, Lawrence de Arabia, Beau Geste y toda la filmografía de las grandes épicas aventureras. Hay una edad en que la travesía entre el sueño y la vida depende ante todo de esa fascinación. Así pues, considero que de este modo queda saldada en parte mi deuda con los mitos.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Fronteras de arena»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Fronteras de arena» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Fronteras de arena»

Обсуждение, отзывы о книге «Fronteras de arena» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x