Como vemos, en ningún momento en la pasada definición se habla de amor, ya que el apego y el amor generalmente no se incluyen ni se comparan; muchas veces el apego nos lleva a una necesidad enfermiza y a sentimientos negativos como los celos o la posesión, y eso destruye la relación. Al final siempre se habla de que el amor debe ser libre.
El apego no solo se produce hacia las personas, también podemos crear apego a los objetos, lugares, rutinas o circunstancias. Aquí la definición de apego puede cambiar un poco ya que la interacción entre las partes no es igualitaria, solo tú interactúas con el objeto o situación, los cuales simplemente existen inconscientes e inertes. Teóricamente, es más fácil deshacerse de este tipo de apegos ya que solo depende de ti. En cambio, con una persona se da un intercambio de opiniones y un diálogo que generalmente dificulta o retrasa el proceso.
El apego normalmente se crea en base a la frecuencia con la que se interactúa con esta persona, objeto o situación. A muchos padres e hijos les es difícil separarse al momento de casarse o de irse a la universidad, ya que desde que nació el hijo no se han separado realmente, o cuando debes dejar una casa donde creciste o donde llevas años viviendo, el cuerpo siente cierta tristeza o nostalgia producida por el apego, el cual no es más que costumbre y miedo o incertidumbre de lo nuevo.
El apego es algo natural en el ser humano, al nacer en una familia estamos apegados a ella naturalmente, pero es la convivencia y la interacción la que fortalece los lazos del apego o los debilita. El apego siendo algo natural no tiene que ser algo negativo si se entiende, sentimos afinidad y ganas de estar con ciertas personas que queremos o que procuramos y eso es bueno, ningún ser humano por naturaleza debe estar solo, ya que somos seres naturalmente sociables y tendemos a agruparnos. Pero cuando el apego se convierte en posesión es cuando comienza a producir sentimientos negativos en ambas partes.
Algunos padres o parejas tienden a confundir el sentimiento afectivo con pertenencia física, la pertenencia existe ya que claramente descendemos de nuestros padres, fuimos creados por ellos y claramente tenemos un lazo afectivo y energético, pero no físico. Asimismo, con la pareja: la hemos elegido libremente y tal vez decidimos casarnos y firmar un papel, pero aún así, no nos pertenece. Los hijos, la pareja, la mascota o cualquier persona con la que elegimos estar, y tal vez procuramos o mantenemos, no nos pertenece por el simple hecho de haberla ayudado a crecer o por pagarle las cuentas o por firmar un papel ante notario. Así que si comenzamos a restringir su libertad sin razón y les prohibimos hacer cosas o simplemente no los dejamos ser como quieren ser porque nos creemos sus dueños, entonces el apego se ha convertido en algo negativo y para resolverlo hay que trabajar en ello antes de que sea tarde y las personas se alejen de nosotros.
Existen casos donde sucede lo que acabo de decir y las personas nos dejan. Nuestra pareja se va, nos engaña, nos divorciamos, los hijos deciden alejarse de los padres, muchas veces son cuestiones ajenas al apego, pero otras el apego enfermizo tiende a ser el culpable y lo que necesita una relación enferma es distancia. La distancia física es la manera más efectiva para ponerle fin definitivamente a una situación así, pero el apego es un sentimiento interno, así que, aunque la persona no está ya, el «dolor» que sentimos es el apego aferrado a nuestra mente. Nada más. Frases como «me falta el aire si no estás», «sin ti no puedo vivir», «no sé qué haré sola» y miles más como estas solo están generadas por una mente cegada, por un apego negativo «avanzado». Estamos acostumbrados a esa persona, muchas veces hemos perdido nuestra propia identidad y nuestros propios anhelos por estar con alguien o nuestros padres no nos permiten hacer nada así que no sabemos cómo reaccionar cuando rompemos con eso. Nuestra mente entra en pánico y genera frases como estas. Pero… ¿saben algo? Es lo mejor que les puede pasar.
Personalmente, sufrí unos cuantos momentos como este, la primera ruptura es dolorosa, la segunda es un poco menor y de pronto entiendes que todo «puede» terminar en algún momento; eso no quiere decir que no debo entregarme al máximo a cada relación o momento. Al contrario, pero vas aprendiendo a lidiar con esas emociones de pérdida y puedes controlar mejor tu mente y no generar frases autocompasivas y deprimentes que lo único que hacen es hundirte en un hoyo que ni siquiera existía.
El apego es parecido a una adicción, al tabaquismo, a las drogas, al alcoholismo, es comparable ya que nos cuesta trabajo acabar con ellos cuando nos damos cuenta de que nos causan daño, ¡solo que en este caso es más fácil! En los casos de adicciones con sustancias tu cuerpo está intoxicado y te pide la sustancia, ya que así lo has acostumbrado y al intentar dejarlo tu cuerpo sufre modificaciones y tu mente te condiciona a recaer. Al final es todo un juego de la mente. En el caso del apego a las personas es como si nos volviéramos adictas a ellos, dependemos de ellos en muchas cosas y sentimos que si nos alejamos estaremos perdidos. Solo es un juego de la mente también, estamos acostumbrados a ellos: a una rutina, a ciertas frases, olores, reacciones y si se acaba nos sentimos perdidos.
Y, bueno, ¿qué tiene que ver todo esto con la meditación? Si te encuentras en un cuadro de apego negativo, la meditación puede servirte para entender qué pasa dentro de ti, a analizar qué es lo que genera estos sentimientos y tal vez también nos ayudará a romper con él. Muchas veces el miedo a «perder» a una persona hace que nos aferremos más a ella, no queremos que nos deje y entonces la encerramos en una jaula de oro. Como les dije anteriormente, si no quieres que alguien se aleje de ti, hazle saber que es libre, bajo ese efecto de «libertad» la persona siempre estará cerca de ti porque sabe que puede contar contigo y no se siente amenazada. Solo es cuestión de respetar y dejar libre a la persona que quieres, ese es el mejor regalo y apoyo que puedes darle a alguien. Cuanto más lo dejes libre y lo dejes ser, más cerca estará de ti.
Medita, en silencio, escucha qué sientes por esa persona. ¿Es realmente amor o simplemente no quieres estar solo? La meditación también te ayuda a aclarar la mente respecto a tus sentimientos y muchas veces puedes salvar una relación o simplemente evitar muchos años de infelicidad.
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.