La atención sostenida es la capacidad para mantener la atención durante un periodo de tiempo largo y estar alerta. Esto es lo que se les exige cuando se encuentran en clase. Dicha atención está implicada en la perseverancia en las tareas.
El control atencional es la capacidad para cambiar la atención de una cosa a otra (atender a varias cosas a la vez ). Este tipo de atención se pone en marcha cuando el niño deja de prestar atención al compañero o de mirar por la ventana para volver a centrarse en la explicación del profesor. Cada uno de los tres tipos de atención se puede desarrollar propiciando actividades cotidianas y juegos.
La buena noticia, ahora que sabemos lo que es la atención y la capacidad para prestar atención, es que es posible ayudar a los niños a adquirir autocontrol y a prestar atención.
¿Por qué es importante mejorar la capacidad para prestar atención?
La atención es la ventana al mundo. Atender es el proceso cognitivo más básico que nos permite percibir y registrar la información que captamos por los sentidos de la vista y el oído. Atender es el primer paso para el aprendizaje, porque si no atendemos, no podemos adquirir conocimientos nuevos ni generar asociaciones entre conceptos nuevos y los que ya tenemos consolidados.
Asimismo, atender es necesario para memorizar; si no prestamos atención a algo, no lo registraremos y consecuentemente no podremos recordarlo tiempo después. La atención nos permite percibir de forma consciente el mundo que nos rodea. Por todo ello, parece más que obvio que es importante que seamos capaces de prestar atención cuando lo deseemos y que resulta relevante que los niños sean capaces de regularla.
Por otro lado, la falta de autocontrol que experimentan algunos niños no solo se manifiesta en dificultades para prestar atención, sino que en algunos casos va unido a movimientos excesivos, descontrolados e impulsivos. Cuando los niños no están atentos en clase cometen errores en los ejercicios, no les da tiempo a terminar las tareas, no anotan u olvidan los deberes que les mandan para casa o no se enteran de si hay un examen al día siguiente. La consecuencia es que se pueden quedar atrás en los conceptos explicados y pueden aparecer dificultades escolares. Por tanto, es conveniente enseñarles a prestar atención porque indirectamente facilitaremos su aprendizaje en el colegio.
A nivel social, la falta de autocontrol en los niños les puede llevar a no respetar el turno de palabra en el aula, a interrumpir al profesor o a molestar a sus compañeros. Saber escuchar a sus amigos y mantener la calma en los juegos les ayudará en su relación con otros niños 5 . Los pequeños también pueden inquietarse a la hora de cumplir con las tareas de casa que requieren estar parados o tener paciencia, como, por ejemplo, mantenerse sentados en la mesa durante la comida o hacer los deberes. En estos casos, ayudarles a que desarrollen la capacidad de autocontrol frente a dejarse llevar por lo que les resulta atractivo, interesante o gratificante facilitará el cumplimiento de normas en casa y la adquisición de responsabilidades y autonomía 6 .
Por otro lado, si el niño no tiene un buen control de sus acciones, es más fácil que cuando experimente emociones intensas se deje llevar por ellas actuando de forma impulsiva e inapropiada. Por ejemplo, pegando o insultando a otros si se enfada mucho. En el capítulo «Desarrolla su Inteligencia Emocional» encontraréis juegos específicos para enseñar a canalizar y gestionar adecuadamente las emociones 7 .
Ejercicios, actividades y juegos para mejorar la capacidad de prestar atención
A continuación abordaremos qué capacidad para prestar atención tienen los niños según la edad y a proponer ejercicios concretos que ayudan a desarrollar el autocontrol y la capacidad de prestar atención según su etapa evolutiva. Además, se proponen ejercicios para estimular cada uno de los tres tipos de atención: atención selectiva, atención sostenida y control atencional.
En esta etapa la atención es principalmente involuntaria, es decir, los niños tienen poca capacidad para prestar atención durante un tiempo sostenido a algo concreto. Se considera que a partir de los 2 años son capaces de prestar atención durante unos cinco o siete minutos. Este es el tiempo durante el cual se les puede entretener haciendo una misma tarea sin que se agoten, y después necesitarán cambiar de actividad. A continuación se presentan algunos juegos que son apropiados para el desarrollo de la atención en el periodo de 0 a 3 años.
¡Lo bueno se hace esperar!
Para qué. Para empezar a desarrollar autocontrol, ya que es fundamental que el niño aprenda a demorar obtener lo que le gusta. Si le enseñamos desde pequeño a esperar un poco antes de conseguir aquello que desea, le estaremos enseñando a que según crezca comience a tener autocontrol y sepa esperar.
Cómo
1. Los padres o encargados del niño somos los responsables de motivarle y guiarle en el autocontrol. Por ejemplo, mostrándole algo que sabemos que quiere mucho y que deseará tomar, como una pintura mientras hacemos un dibujo. Lo que haremos es tratar de conseguir que demore el tomarlo, es decir, que espere un poco más de lo que desea.
2. Este tiempo se irá alargando muy poco a poco según vaya consiguiendo éxito en el juego, de forma que adquiera paulatinamente más autocontrol, siendo capaz de esperar de forma tranquila un tiempo mayor.
3. Al principio le puede generar alguna pequeña frustración; por ello será bueno incrementar el tiempo poco a poco y que le motivemos anticipándole que si espera, obtendrá lo que quiere, por ejemplo: « tienes que decirme el color de la pintura si quieres que te la dé ».
4. Como al inicio no tendrá autocontrol, tendremos que ejercerlo nosotros, y por eso seremos los encargados de darle la pintura, en lugar de que la elija él.
5. Este ejercicio se hace con cosas que desea mucho porque precisamente el carácter gratificante y motivador de conseguir lo que desea se asociará a la espera y se fortalecerá, de forma que irá interiorizando eso que de forma popular nos han enseñado: « lo bueno se hace esperar».
Algunas variaciones de este juego son las siguientes:
• Tiene que decir el color de los lacasitos , las construcciones, las pinturas… antes de dárselos.
• Le ponemos la pelota o el juguete cada vez más lejos y le animamos a que vaya a por ella. ¡Lo tiene que conseguir solo!
• Hacemos una carrera a por la pelota y debe esperar en la línea de salida hasta que contemos hasta, por ejemplo: tres, cinco, diez…
Cuándo . Este ejercicio se puede incorporar en la dinámica de otros juegos. Por ejemplo, «te voy dando las piezas de las construcciones, pero me tienes que decir antes el color de la pieza». Cuando leemos un cuento por la noche podemos decirle que es necesario terminar una página o cuento entero antes de pasar a otro. También se desarrolla el autocontrol cuando le pedimos que recoja los juguetes antes de sacar otros.
En la hora de la comida es posible jugar a que nos diga el nombre del alimento, si ya lo conoce, antes de llevárselo a la boca. Le enseñará a no comer de forma impulsiva o con ansia, lo que suele suceder con los alimentos que les gustan mucho y cuando ya son ellos los responsables de llevárselos a la boca.
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