Para qué . Para empezar a desarrollar lo que se conoce como atención selectiva; esta capacidad nos ayuda a discriminar lo importante de lo que no lo es. Requiere fijarse en los detalles y también pararse a analizar y diferenciar. Si le enseñamos desde pequeño a desarrollar la atención selectiva, aprenderá a aplicar el autocontrol a una tarea específica. Esto requiere pararse a buscar algo sin despistarse entre el conjunto de cosas y lograr su objetivo, como buscar una pieza de puzle entre las demás o los calcetines entre la ropa, o incluso aprender a diferenciar unas letras del abecedario de otras.
Cómo
1. Se trata de pedirles que busquen un objeto, por ejemplo, una pelota, entre un conjunto de cosas en una habitación que está llena de objetos interesantes, colores… que captan su atención y les distraen. Los niños fácilmente pierden el interés en buscar la pelota, y tendremos que insistir.
2. Se recomienda proponer como un reto el juego de encontrar la pelota para aumentar su motivación o bien pedirle que busque algo que sabemos que desea mucho, ya que la motivación de encontrarlo hará que se esfuerce, desarrolle la paciencia y a la vez sea capaz de lidiar con la pequeña frustración que genera tardar en encontrar algo que quiere de forma inmediata.
3. La forma de complicar este juego es hacer más difícil la discriminación, y para ello puede pedírsele que busque, por ejemplo, una ficha de construcción entre muchas otras fichas parecidas pero no idénticas.
Algunos ejemplos son los siguientes:
• Escondemos la pelota y tiene que buscarla.
• Tiene que buscar la ficha de color amarillo entre todas las demás.
• Mezclamos garbanzos con lentejas y tiene buscar todos los garbanzos y separarlos.
• Juegos del tipo encontrar las diferencias .
Cuándo . Este ejercicio se puede realizar en el parque junto con otros niños; también se puede hacer en la cocina mientras preparamos un plato o durante la hora del baño. Cuando vamos al supermercado, también podemos pedirle que busque una fruta determinada.
En esta etapa del desarrollo sigue predominando la atención involuntaria, pero, dado que la capacidad para prestar atención de forma voluntaria aumenta con la edad, ya se les puede pedir que permanezcan haciendo una misma actividad durante aproximadamente quince minutos. Las actividades a esta edad deben variar cada poco tiempo si queremos que mantengan la atención y que estén entretenidos, y para ello es recomendable considerar que su concentración continua en una actividad la podrán mantener durante unos quince minutos.
Para qué. Para entrenar el autocontrol, la tolerancia a la frustración, la paciencia y el control de la impulsividad. Buscar la salida de un laberinto es un conocido ejercicio que resulta muy útil para que vayan probando a buscar la solución a un problema. Para salir del laberinto el niño tiene que detenerse a pensar para planificar el camino adecuado y buscar la única salida correcta. Con este ejercicio tiene que pararse a planificar su camino y también tiene que monitorizar su ejecución comprobando cada poco si lo está haciendo bien o es necesario redirigir su camino.
Cómo
1. Hoy en día podemos encontrar estos ejercicios en juegos electrónicos, o hacerlo con papel y lápiz. A la hora de elegir un laberinto hay que tener en cuenta que el formato permita ver todo el recorrido hasta el final para que pueda planificar la ruta, ya que esto a veces no es posible en laberintos muy grandes de algunos juegos.
2. La mejor manera de jugar para que tenga una finalidad de entrenamiento del autocontrol consiste en registrar los errores que el niño comete; es decir, cuántas veces coge el camino equivocado, y así poder animarle a que mejore su destreza las siguientes veces y se detenga a pensar antes de actuar.
3. La ventaja del papel y lápiz es que, además, podemos pedirle que no levante el lápiz del papel hasta finalizar, lo cual exige ser paciente, mantenerse tranquilo e ir desarrollando su tolerancia a la frustración.
4. La forma de complicar este juego es hacer laberintos más complicados y largos.
5. Otra forma de ir desarrollando esta habilidad es pedir al niño que nos guíe en la búsqueda de un objeto o de un lugar.
Cuándo . Este ejercicio se puede realizar en casa y en el colegio, ya que solo requiere papel y lápiz.
Para qué. Una de las cosas más complicadas es conseguir que los niños permanezcan un largo rato haciendo una misma tarea. Desarrollar la habilidad para mantener la atención durante largos periodos de tiempo tiene múltiples ventajas para la vida, como ser capaz de escuchar, de atender en clase, de hacer las tareas sin distraerse, de terminar de recoger todos los juguetes o de terminar los deberes sin cansarse o desistir.
Cómo
1. Cualquier tarea que implique sostener la atención a una actividad, sin la posibilidad de detenerse o de interrumpir la tarea con otra cosa, les estará ayudando a mantener la atención en el tiempo. A veces es complicado motivar a los niños a algo así y por ello pintar mandalas es una estupenda actividad para ello.
2. Los mandalas son bonitos dibujos en blanco y negro que están diseñados para ser coloreados. Hay que explicar bien al niño en qué consiste la actividad: «Cuando se empieza un mandala hay que colorearlo hasta terminarlo; se recomienda cambiar de pinturas para conseguir un resultado más bonito pero no se puede dejar de colorear hasta haber terminado».
3. Otra forma interesante de entrenar la atención sostenida en niños de entre 3 y 6 años es escuchar audiocuentos y después preguntarles sobre lo que han escuchado para así motivarles a prestar atención a lo que escuchan.
Cuándo . Para realizar estas tareas tendremos que asegurarnos de que el niño tendrá el tiempo suficiente para empezar y terminar, respetando sus tiempos. También es importante asegurar que el ambiente propicia la concentración, sobre todo las primeras veces que el niño pinte mandalas, ya que cuanto más ruido o distracciones tenga, más difícil será la tarea.
Teniendo en cuenta que la atención voluntaria predomina a partir de los 7 años, en esta etapa ya podemos pedir a los menores que sostengan su atención durante más tiempo y que ejerzan un autocontrol de su atención y de su comportamiento. Por ello, en este periodo evolutivo es imprescindible ayudar a los niños en el desarrollo de la atención facilitándoles actividades y juegos adecuados. A esta edad podrán desempeñar con facilidad tareas y juegos durante treinta minutos seguidos.
Para qué. Esta actividad está pensada para el entrenamiento del control de la impulsividad. Tiene como objetivo que los niños adquieran control de su cuerpo, de forma que no se precipiten en sus movimientos y sean capaces de autorregularse. La falta de autocontrol se traduce también en movimientos imprevisibles y descontrolados. Lo deseable es que sean capaces de estar tranquilos, frenarse y ser reflexivos cuando la ocasión lo requiera.
Cómo
1. Lo que se propone en esta actividad es caminar encima de una línea recta poniendo un pie delante del otro, lo más rápido posible y sin caerse. Esta sencilla actividad requiere destreza y se puede mejorar en ella con su entrenamiento.
2. Es requisito imprescindible que los pies se toquen; esta pauta es el control, el freno que nos impide ir más rápido y nos obliga a tener paciencia y a mejorar la técnica si queremos avanzar y llegar antes, sin que merme la calidad, es decir, sin caerse o salirse de la línea. Así el niño aprenderá a desarrollar el equilibrio que necesita entre velocidad y precisión/equilibrio/autocontrol.
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