3. Es un ejercicio físico muy representativo de lo que hacemos con las actividades del día a día, en el que tan importante es hacerlas rápido como hacerlas correctamente. En el juego, si no lo hace bien, y va demasiado rápido, se cae y pierde.
4. También se pueden hacer carreras; de esta manera se motivará más, ya que si llega el último, también pierde y se verá forzado a buscar su equilibrio óptimo entre velocidad y ejecución.
5. Otros juegos con los que desarrollan el autocontrol son los minigolf, las carreras de chapas o jugando a acertar a meter canicas en un agujero.
Cuándo. Se puede jugar en casa o en la calle y también se puede animar al niño a que juegue en el recreo o en el parque con otros niños.
Para qué. Este juego es una forma lúdica de entrenar la atención selectiva. Permite al niño ir adquiriendo la habilidad de buscar algo específico entre un conjunto de cosas, teniendo que discriminar y seleccionar exactamente lo que se le pide.
Cómo
1. Lo que se propone en esta actividad es que el adulto o uno de los niños dirija el juego indicando lo que se ha de buscar.
2. La instrucción que se da es la siguiente: «Ganará el que encuentre lo antes posible… una flor roja». Se trata de ir cambiando el objeto a buscar y de ir complicándolo, pidiendo que busquen algo que esté menos visible si estamos en casa o incluso algo que no sabemos si van a encontrar si estamos en la calle.
3. Así tendrán que prestar mucha atención a lo que les rodea. Si proponemos la actividad como un concurso en el que gana el que encuentre antes el objeto y lo traiga, fomentamos que busquen lo más rápido posible y que no se distraigan por el camino.
4. Otra forma de desarrollar la atención selectiva es mediante pasatiempos del tipo «encuentra las siete diferencias» o las sopas de letras. El juego conocido como Memory también exige poner en marcha la atención selectiva. Consiste en dar la vuelta a dos tarjetas de entre un conjunto de tarjetas colocadas boca abajo y tratar de encontrar dos tarjetas iguales. El niño tiene que prestar atención a las tarjetas que se van dando la vuelta si quiere recordar después dónde estaban las dos tarjetas iguales.
Cuándo. El Memory y los juegos de encontrar las diferencias, o las sopas de letras, son buenos para ocupar ratos muertos en casa. El juego de «ganará el que encuentre» se puede poner en práctica cuando vamos de paseo por la ciudad o por el campo.
La atención alcanza el punto álgido de su desarrollo entre los 11 y 12 años; a partir de esta edad la capacidad de concentración en una tarea ya no aumenta y se mantiene durante la edad adulta. A esta edad los niños ya pueden atender durante cincuenta minutos seguidos con facilidad y no necesitarían descansar, aunque ello requiere práctica. A continuación se describen algunos juegos y actividades que ayudan a desarrollar la atención, la constancia y el autocontrol en niños de entre 9 y 12 años.
Para qué. Según los niños se van haciendo mayores, es importante que aprendan a darse instrucciones a sí mismos para guiar su comportamiento y dirigir su atención y su esfuerzo a lo verdaderamente importante. Estas autoinstrucciones consisten en preguntarse ¿qué tengo que hacer?, ¿cómo lo voy a hacer?, ¿lo estoy haciendo bien?, ¿cuál ha sido el resultado? Las autoinstrucciones se pueden incluir en una enorme cantidad de juegos o actividades.
Cómo
1. Juegos como las cartas o el dominó son buenos para que aprenda a darse instrucciones.
2. Para ello los adultos debemos mostrarles cómo reflexionamos en voz alta sobre nuestras decisiones en el juego.
3. Posteriormente le pediremos que diga en voz alta cómo va reflexionando sobre sus pasos y estrategias en el juego.
4. Existen otros juegos que se acompañan de instrucciones o pasos que se deben seguir para llegar al final de los mismos. Por ejemplo, un mecano, una construcción o un cubo de Rubik. Estos juegos son muy útiles para que el niño practique a seguir unas instrucciones que le ayudan a llegar a una meta. Además, con el objetivo de hacerles conscientes de los pasos que dan para llegar a la solución, se les puede pedir que cuenten en voz alta lo que van haciendo durante su realización.
Cuándo. Estos juegos son ideales para practicarlos en casa, en familia y también para que los niños jueguen entre ellos.
Para qué. A partir de los 9 años los niños pueden aprender a mantener la concentración durante periodos de tiempo más largos. Esto les será muy útil para desarrollar su atención sostenida y prestar mejor atención en clase, leer durante más tiempo, hacer bien las actividades que requieren cada vez más tiempo o estudiar.
Cómo
1. Podemos encontrar un sinfín de actividades que requieren una realización meticulosa y cuidadosa y que además exigen mantener la concentración durante un largo rato. En general, las actividades de manualidades cumplen estas características.
2. La actividad debe ir encaminada a llegar a un resultado final. Se debe especificar el tiempo que pasaremos haciendo la actividad y el objetivo al que queremos llegar. Por ejemplo: hoy pasaremos una hora moldeando una figura de arcilla y mañana la pintaremos durante otra hora.
3. Se recomienda pedir al niño que se ponga objetivos y que los comparta con los padres para hacer la tarea.
4. Para que la tarea cumpla la función de entrenar la atención sostenida se recomienda que se realice durante media hora seguida antes de hacer un descanso. Se trata de evitar el cambio de actividad frecuente o la multitarea.
5. Las actividades más interesantes para este cometido son aprender a tejer, hacer petit-point , pintar figuras de modelismo, hacer cerámica, hacer pulseras, construir una maqueta…
Cuándo. Estos juegos son ideales para practicarlos en casa en aquellos ratos en los que el niño esté aburrido. Son juegos ideales para sentar la calma después de otros juegos más activos.
Para poner en marcha los pasos que nos llevan a alcanzar una meta y seguirlos hasta el final es necesario desarrollar una adecuada capacidad para prestar atención . Desarrollar una adecuada atención dotará a los niños de constancia y perseverancia para las actividades de su día a día, permitiéndoles alcanzar mayores éxitos.
Aprender conceptos nuevos y memorizarlos solo es posible si contamos con una adecuada capacidad para prestar atención .
Los niños pueden ser capaces de mantener la concentración en una actividad de forma continuada durante cinco minutos a los 2 años y hasta cincuenta minutos a los 12 años.
La capacidad de atender a una actividad mejora sensiblemente si se siente motivado por ella y si está descansado y no tiene sueño.
La capacidad de prestar atención se puede entrenar y se puede aprender, aunque no debemos pasar por alto que hay factores biológicos que determinan la capacidad de atención de cada individuo. Además, problemas del neurodesarrollo y dificultades emocionales pueden impedir que los niños presten atención.
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