2. Infraestructura deficiente
Benicio González es un agricultor de La Paz, Bolivia. Tiene un rebaño de ovejas y le gustaría vender lana y queso, que él mismo fabrica en la capital (Sucre). Sin embargo, llevarlos allí en camión tardaría días, ya que no existe un sistema de transporte eficiente en el país, es decir, no puede permitirse el lujo del uso del transporte. Tampoco encuentra algún cliente en la capital que esté dispuesto a pagar por sus productos y traslado, las cantidades son demasiado pequeñas para eso. Permanece atascado con su lana y queso, por lo que solo puede venderlos a precios ruinoso en los alrededores.
3. Casi ninguna adaptación de las TIC1
Fredy Hernández tiene una cadena de ferretería y artículos para el hogar en Costa Rica e importa muchos bienes de los EE. UU. y China, por lo tanto, regularmente hace transferencias de dinero al extranjero. Para comprar sus bienes a menudo tiene que solicitar un crédito a su banco, el Banco Popular. Los empleados de allí trabajan con computadoras, pero las usan principalmente para escribir cartas y el sistema de crédito tiene un software estándar, aunque está desactualizado. Por lo demás, se trabaja mucho con Excel y con programas caseros, pero los procesos son complicados. Por ejemplo, para un pequeño préstamo de unos pocos miles de dólares que Fredy ha solicitado, al menos dos jefes deben dar su consentimiento por escrito. Las transacciones financieras son largas (llevan varios días) y muy costosas, esto debido a los procesos ineficientes y a que los servicios del banco son muy caros, a pesar de los bajos salarios de los empleados. Por ejemplo, los gastos administrativos del banco son alrededor del 5 % del total de los gastos de los bienes importados de Fredy. Para los europeos y los norteamericanos, los mismos gastos representan menos del 1 % de los costos totales.
4. Falta de estabilidad macroeconómica
Pedro González ha trabajado durante 30 años en un puesto de responsabilidad con las autoridades fiscales en Buenos Aires, Argentina. Tiene un condominio en el elegante barrio de la Recoleta, además cuenta con un plan de pensiones tanto estatal como privado y ahora se está retirando. Pedro va a recibir su pensión en pesos argentinos. Como la tasa de inflación en Argentina es superior al 50 %, recibirá solo una fracción del dinero que depositó originalmente. O sea, que, para poder vivir, tiene que vender su apartamento, pero tendría que hacerlo oficialmente en pesos argentinos. Bajo mano recibe dólares, pero a un mal tipo de cambio. En cualquier caso, recibe mucho menos de lo que pagó hace veinte años.
5. Sistema de salud deficiente
José Martínez vive como carpintero en Ecuador, está casado y tiene cuatro hijos. Sufre de diabetes tipo 1 y depende de la medicación, especialmente de la insulina, una dieta saludable, así como de una estrecha supervisión por parte de médicos y nutricionistas para mantenerse sano y poder trabajar a largo plazo. Un carpintero en el Ecuador está sujeto al sistema de salud del Estado. José no puede permitirse un seguro médico privado y no sería aceptado allí. Ve a un médico una vez al año por 15 minutos, que apenas se fija en su situación individual. La cantidad de insulina prescrita es completamente insuficiente, tampoco recibe instrucciones precisas y entrenamiento en el manejo de jeringas o en la forma de atender individualmente su enfermedad en general. Solo recibe otro tipo de medicamentos y esos a veces. Por lo tanto, las temidas enfermedades secundarias aparecen en una etapa temprana: tiene el llamado «pie de Charcot» y ya no puede estar de pie o caminar correctamente. Por no contar con un tratamiento adecuado, existe incluso la amenaza de amputación de uno o ambos pies. Como ya no puede trabajar correctamente, pierde su trabajo de carpintero y por lo tanto también el sustento de toda la familia.
6. Sistema educativo inadecuado
María Flores tiene 10 años y vive en el distrito de Santa Anita de Lima, Perú. Ella va a una escuela pública donde hay casi 40 estudiantes en su clase. Falta de todo: libros de texto, profesores competentes y un plan de educación competitivo. El año pasado la clase participó2, junto con las demás escuelas primarias de Perú, en el estudio internacional PISA, su clase ocupa uno de los rangos más bajos del ranking internacional.
Fernando Quispe viene del distrito más distinguido de Lima, La Molina. Estudió ingeniería en la mejor universidad del país, la Pontificia Universidad Católica del Perú. En los rankings internacionales, no basta con que esta universidad esté entre las 500 mejores, como todas las demás universidades latinoamericanas. Sueña con trabajar en los Estados Unidos o en Europa, pero su título universitario no es reconocido allí. Entre los ex alumnos de su universidad apenas hay empresarios, muy pocos han inventado y patentado algo y nadie ha hecho un invento o un descubrimiento innovador que hubiera atraído la atención internacional. Fernando trabaja ahora en un banco como jefe de equipo en el sector del crédito. No le gusta este trabajo, pero como ingeniero no pudo encontrar un trabajo razonablemente pagado.
7. Mercado de productos débil
Miriam López es una empresaria de Managua, Nicaragua. Tiene una gran fábrica que produce plásticos. Gracias a las altas barreras para los productos importados del gobierno de izquierda, apenas hay competencia del extranjero. Pero los costos de producción son altos incluso comparados con otros países latinoamericanos y la calidad de los productos es inferior. A Miriam le gustaría exportar al extranjero, sin embargo, las muestras de productos que envía a varios países son rechazadas por ser de calidad insuficiente. No le queda más remedio que seguir concentrándose en el mercado interno, que está sujeto a grandes fluctuaciones.
8. Mercado laboral no competitivo
Jorge Benítez tiene una imprenta en San Lorenzo, Paraguay. Sus clientes son tanto particulares como pequeñas empresas. Tiene cinco empleados que él mismo ha entrenado. No consigue empleados bien cualificados, porque quieren un empleo formal con la seguridad social y lo que les pertenece. Originalmente quería registrar su compañía oficialmente y que sus empleados fueran legales, pero cuando vio la larga lista de formularios que tenía que rellenar y, sobre todo, al calcular el dinero y el tiempo que le habría costado todo el proceso de creación y mantenimiento de la empresa, decidió no hacerlo. Además, una vez que los empleados son contratados, es casi imposible terminar su empleo. Como casi todos los pequeños empresarios de su zona, Jorge trabaja de manera informal. En su opinión, en general es mejor en Paraguay permanecer «bajo el radar» del Estado, esto ahorra costos y molestias.
9. Sistema financiero insuficiente
Álvaro Pérez de Tijuana (México) tiene una idea estupenda que ayudaría a muchos agricultores en el país y en el extranjero, especialmente en los Estados Unidos y en Europa. Le gustaría crear un software para la administración de la explotación de la tierra con el que registraría una amplia variedad de datos, como los fertilizantes rociados, las verduras plantadas, etc. Sin embargo, su creación es costosa porque debe ser capaz de recopilar automáticamente los datos almacenados en equipos modernos como tractores y aviones teledirigidos controlados por GPS.
Esta interacción de programas y equipo es muy importante en algunas granjas modernas y grandes de México, pero especialmente en América del Norte y Europa. Ha elaborado un plan para la implementación de su idea de negocio y necesita el equivalente a medio millón de dólares para crearlo, pero no puede encontrar un banco que quiera darle tal préstamo ni un «business angel» que invierta en su proyecto, aunque el plan de negocios sea convincente. Las empresas de nueva creación («Start-Ups») casi nunca reciben financiación en México, como ocurre en toda América Latina.
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