Junto a su amigo, el fotoperiodista Víctor Bugge en la Casa Rosada, diciembre, 2019 (gentileza Víctor Bugge).
En 1979, ya como fotógrafo de Casa de Gobierno, lo vuelvo a retratar cuando trajo la Copa obtenida en el Mundial Juvenil de Japón, junto al equipo dirigido por César Luis Menotti. Fue en el Salón Norte todos formados en fila, representativo de aquella época militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla. Un detalle a tener en cuenta fue que ese mismo día la Junta Militar había convocado a la gente a la Plaza de Mayo para opacar la presencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) perteneciente a la Organización de Estados Americanos (OEA) que estaba investigando las violaciones a los derechos humanos en el país.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando el presidente de la democracia, Raúl Alfonsín, invitó a la selección argentina de Carlos Bilardo campeona mundial de México 86 a la Casa Rosada para homenajearlos. En el Salón Blanco, el presidente le entregó la Copa a Diego y le dijo que la Plaza de Mayo estaba colmada y que si quería ir al balcón para saludar a todo ese pueblo feliz. En ese momento fue todo un caos por la emoción, funcionarios y otras personas estaban eufóricos por tocar a Maradona. De repente, lo agarro a Diego y le digo que me acompañe y nos metemos por una puerta lateral para poder “salvarlo” por unos minutos de la embestida de todo tipo de personajes. Salimos por un pasillo y fuimos a lo que hoy se denomina Salón Evita y llegamos hasta el balcón. Cuando Diego apareció con la Copa, la gente se enloqueció de alegría y emoción. Allí Diego con el furor de hincha que lo caracterizaba arengó a toda la plaza y en un momento que comenzó a revolear la copa le digo que la bese. Me tocó el privilegio de poder retratar e inmortalizar esos momentos mágicos e inolvidables.
Con el presidente Carlos Menem, Diego tuvo una relación intensa, de idas y vueltas. También los pude retratar en distintos momentos. Se reconciliaron luego de que Carlos Juniors, el hijo de Menem falleciera en un accidente de helicóptero en marzo de 1995.
Cuando Diego visitó al presidente Alberto Fernández el 26 de diciembre de 2019, registré con mi cámara su visita, su salida al balcón y el saludo a quienes lo observaban desde la Plaza de Mayo. Había charlado con un colaborador suyo unos días antes y le dije que quería recrear la foto que le había sacado en el 86 cuando lo fotografié besando la Copa en el balcón.
Cuando nos reencontramos ese día 26, me agarró de la mano y me dijo que no lo suelte hasta llegar al despacho de Alberto. Fue una muestra de afecto que me sigue emocionando. Después de hablar con el presidente durante un largo tiempo, me volvió a tomar de la mano y me llevó hasta el balcón y repetimos aquella escena de que habían pasado 33 años. Rememorar ese momento y repetirlo fue muy fuerte para mí y me lo había regalado una vez más el Pelusa. Es una foto impresionante desde el punto de vista fotográfico porque hice lo mismo que en el 86. Fue uno de los grandes días vividos dentro de la Casa Rosada, como lo fue en el 86 y gracias a la generosidad de Diego.
La nota de color quizá sea la mini réplica de la Copa del Mundo que compré en Mercado Libre, muy barata, y no pensaba que iba a terminar en las manos de Diego (aunque cuando la vio puso cara como diciendo “¿qué me trajiste?”), y en ese lugar emblemático de la Casa Rosada, el balcón de Perón, donde se marcan los latidos de la política. Ese día le dije a Diego que ahora era el dueño del balcón de la Casa de Gobierno, porque sus alegrías y tristezas unieron a los argentinos de cualquier ideología, raza o credo. Eso también lo hizo un personaje mítico y quizás irrepetible.
Lo último que hicimos en esa jornada con Diego tiene una simbología muy fuerte, fue cuando él tomó mi cámara Nikon que está bendecida por el Papa Francisco y me sacó una foto. Otro momento increíble junto al más grande.
Retratando a Víctor Bugge con la cámara del fotoperiodista. Casa Rosada, diciembre, 2019 (gentileza Víctor Bugge).
1.El Aporte alcanzó a aquellas personas humanas y sucesiones indivisas residentes en el país por la totalidad de sus bienes (en Argentina y en el exterior) y a las personas humanas y sucesiones indivisas no residentes, por la totalidad de sus bienes en el país. La norma prevé el cobro, por única vez, de una tasa de entre el 2 y el 3,5% a los patrimonios de las personas físicas que hayan declarado más de $ 200 millones.
La ley estipula que la asignación de los fondos recaudados por el Aporte se realizará de la siguiente manera: a) Un 20% a la compra y/o elaboración de equipamiento médico, elementos de protección, medicamentos, vacunas y todo otro insumo crítico para la prevención y asistencia sanitaria; b) Un 20% a subsidios a las micro, pequeñas y medianas empresas, con el principal objetivo de sostener el empleo y las remuneraciones de sus trabajadores; c) Un 20% destinado al programa integral de becas Progresar, para reforzar este programa que acompaña a las y los estudiantes con un incentivo económico y un importante estímulo personal en todos los niveles de formación durante su trayectoria educativa y/o académica; d) Un 15% para el Fondo de Integración Socio Urbana, enfocado en la mejora de la salud y de las condiciones habitacionales de los habitantes de los barrios populares; y e) Un 25% a programas y proyectos que apruebe la Secretaría de Energía de la Nación, de exploración, desarrollo y producción de gas natural.
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