22.«La voluntad es pensada como una capacidad para que uno se autodetermine a obrar conforme a la representación de ciertas leyes . Y una facultad así solo puede encontrarse entre los seres racionales. Ahora bien, fin es lo que le sirve a la voluntad como fundamento objetivo de su autodeterminación ( Selbstbestimmung ), y cuando dicho fin es dado por la mera razón, ha de valer igualmente para todo ser racional» ( Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785), AA IV, 427, Madrid, Alianza, 2002, p. 113). Cf . el epígrafe «La autonomía de la voluntad como principio supremo de la moralidad» de esa misma obra, donde leemos: «La autonomía ( Autonomie ) de la voluntad es aquella modalidad de la voluntad por la que ella es una ley para sí misma (independientemente de cualquier modalidad de los objetos del querer). El principio de autonomía es por lo tanto este: no elegir sino de tal modo que las máximas de su elección estén simultáneamente comprendidas en el mismo querer como ley universal» (AA IV, 440; ed. cast., p. 131). Las raíces kantianas de este concepto han sido estudiadas en varios trabajos de Volker Gerhardt (1996, 1999 a , 1999 b y 2010) y Heilinger, King y Wittwer (2009).
23.Luca Fonnesu también lo hizo en el congreso mencionado con una ponencia titulada «Autodeterminación, voluntariedad, responsabilidad», que finalmente no hemos podido incorporar a este volumen.
24.El reciente debate en Alemania por una sentencia de un tribunal de Colonia que la equiparaba a un daño físico infligido con violencia ha obligado al parlamento a legislar una suerte de deontología específica para los casos judío y musulmán. El Consejo de Europa, en 2013, equiparó la circuncisión a la ablación, esto es, a una violación de la integridad física de los niños.
25.Margarita Boladeras muestra la proyección del concepto de autonomía en la Bioética, porque ahí se produce un entrecruzamiento muy especial y de gran trascendencia de distintas perspectivas: la ética, la política, la legislación, las prácticas profesionales, etc. La Bioética ha surgido de la necesidad de abordar los nuevos dilemas éticos aparejados al progreso científico y a sus aplicaciones. La tecnociencia ha ampliado extraordinariamente la capacidad de intervención, autogestión y manipulación de la vida humana, por lo que ha sido necesario profundizar en los derechos y deberes derivados del respeto a la autonomía y la dignidad de las personas. Diversas declaraciones de carácter internacional han subrayado la importancia del consentimiento informado y de los requisitos que debe cumplir para llegar a ser un verdadero instrumento de garantía de respeto a la autonomía. En esta misma línea se recomienda incentivar el recurso al documento de voluntades anticipadas o testamento vital.
26. La validità concettuale dell’Illuminismo per un’Europa moderna/Die begriffliche Gültigkeit der Aufklärung für ein modernes Europa/ La vigencia conceptual de la Ilustración para una Europa moderna (Istituto Italiano per gli Studi Filosofici, Nápoles).
DESTINO Y DETERMINACIÓN
EN EL PENSAMIENTO ANTIGUO
Juan de Dios Bares Partal Universitat de València
1. LA CONCEPCIÓN GRIEGA DEL DESTINO
El diccionario de la rae 1 define el destino como «hado (fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos)». La segunda entrada reza: «encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal». El destino, de destinare , lo que le está reservado o predeterminado, es el fatum –hado– latino, lo que está dicho, lo que tiene que suceder. Por contra, el diccionario define el azar como «casualidad, caso fortuito (del ár. hisp. *azzahr, y este del ár. zahr, dado 1 , literalmente ‘flores’)». En principio son dos términos que parecen antónimos. Sin embargo, el modo como los griegos llegaron a forjar y entender estos conceptos nos desvela una historia de tensiones y solapamientos en la que ambos estuvieron estrechamente emparentados. En este trabajo nos proponemos hablar del destino y del azar en la Grecia arcaica, clásica y helenística, atendiendo sobre todo a cómo estos conceptos inciden en la idea que tiene el ser humano de la acción y la libertad, y de la determinación.
Como veremos, el azar y el destino operan como expedientes explicativos de aquellos sucesos que escapan al control del sujeto. De ellos se deriva una manera determinada de entender la condición humana y la actitud ante la vida y los imprevistos que nos asaltan.
En la filosofía griega, desde muy pronto se comenzó a atribuir también estas categorías a la estructura de la legalidad en la naturaleza, y se abrió el consiguiente problema de qué margen quedaba al sujeto en ese orden de cosas. De aquí deriva el problema del determinismo que continúa preocupando a los filósofos de la ciencia y de la conducta en la actualidad.
Comenzamos, pues, por el principio. Hay toda una pléyade de palabras en griego que dan expresión a eso que hoy llamamos destino. 2 Muchos de estos términos eran concebidos como divinidades, aunque en muchos casos se trata de conceptos abstractos que no contienen una caracterización personal, y que no eran objeto de culto.
El más característico de estos términos es, sin duda, el de μοȋϱα. Este proviene de μóϱος, ‘parte’, ‘lote’, es lo que le toca a uno, lo que le está preparado. En la Ilíada y la Odisea aparece con frecuencia la expresión χατὰ μοȋϱαν, aquello que sucede «como tenía que pasar», o aquello que se hace como es debido. Muy usualmente, aparece vinculada con la muerte, y viene a ser un eufemismo del funesto destino que le está reservado al héroe. Idéntico uso tiene todavía hoy su equivalente latina, la Parca.
Tal vez lo más interesante del concepto de μοȋϱα, desde la perspectiva que aquí nos interesa, sea su complejo estatus frente a los dioses, y en particular frente al más poderoso de ellos, Zeus. En muchas ocasiones los dioses no pueden alterar lo que le está reservado a mortales que estiman porque está ya decretado por la Moira, y hasta el propio Zeus parece incapaz de salirse de su curso, una vez establecido. Zeus y la Moira aparecen otras veces como causantes de un mismo suceso, y en el canto XXIV es Zeus quien directamente asigna su lote a los mortales:
Pues lo que los dioses han hilado para los míseros mortales es vivir entre congojas, mientras ellos están exentos de cuitas. Dos toneles están fijos en el suelo del umbral de Zeus: uno contiene los males y el otro los bienes que nos obsequian. A quien Zeus, que se deleita con el rayo, le da una mezcla, unas veces se encuentra con algo malo y otras con algo bueno. Pero a quien solo da miserias lo hace objeto de toda afrenta, y una cruel aguijada lo va azuzando por la límpida tierra y vaga sin el aprecio ni de los dioses ni de los mortales. 3
La Moira se puede trasgredir en ocasiones, y Zeus se queja en la Odisea de que los hombres, a veces, por querer enfrentarse a su destino, se procuran males mayores de los que les tocan en suerte. La proximidad entre Moira y los dioses hace que esta no sea siempre una losa ineludible de la que no cabe escapar en modo alguno. Zeus, sin embargo, puede engañar a los mortales, pero Moira, o las Erinias, las diosas vengadoras, nunca lo hacen.
A veces aparecen en Homero en plural, las Moiras, como tres hermanas hilanderas. Esta será la forma, más personalizada ya, que tendrá en Hesíodo y en sus ocurrencias posteriores. En Hesíodo, las Moiras son hijas de la noche, junto a otras divinidades oscuras y nefastas como Moros, Ker, Momos y Némesis. 4 Sin embargo, más tarde, bajo la égida de Zeus, las Moiras serán hijas de Themis, y hermanas de las Horas: Dike, Eirene y Eunomía. 5 Están próximas, por una parte, a las Erinias, y por otra al orden y la justicia. De esta vinculación del destino con la justicia nacerá el concepto de ἀνάγϰη, necesidad, que estará siempre íntimamente relacionado con las Moiras.
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