aa - La historia comenzó así
Здесь есть возможность читать онлайн «aa - La historia comenzó así» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Старинная литература, на английском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.
- Название:La historia comenzó así
- Автор:
- Жанр:
- Год:неизвестен
- ISBN:нет данных
- Рейтинг книги:4 / 5. Голосов: 1
-
Избранное:Добавить в избранное
- Отзывы:
-
Ваша оценка:
- 80
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
La historia comenzó así: краткое содержание, описание и аннотация
Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La historia comenzó así»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.
La historia comenzó así — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком
Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La historia comenzó así», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.
Интервал:
Закладка:
protegen de la falsedad, de la frivolidad, del error. Custodiamos la cimiente
del conocimiento contra los ataques del filisteísmo y de la falsa sabiduría. Y
cuando en eso estamos no sabemos de compasión, de pena o de hipocresía;
no somos humanos. No disponemos sino de una unidad de medida: la
verdad. La verdad, más allá del bien o del mal; la verdad, más allá del
hombre y de la humanidad. Si no existe la humanidad, ¿para qué la verdad?
Si nadie busca el conocimiento, eso significa que no hay humanidad y, por
lo tanto, la verdad no es necesaria. Si hay respuesta para todas las
20
preguntas, eso significa que no hay humanidad, y por lo tanto ¿para qué la
verdad? Cuando el poeta dijo: "Y no hay respuesta a las preguntas",
describió la más horrible condición de la sociedad humana: su condición
final.
"Si, el hombre que tenemos delante es un genio. Encarna y expresa
el estado final de la humanidad. Pero es un asesino pues mata el espíritu.
Más aún: es un terrible asesino, pues mata el espíritu de la humanidad. Y es
por eso que no podemos seguir siendo filtros desprejuiciados. Debemos
recordar que somos hombres y como hombres debemos protegernos de los
asesinos. ¡En realidad no deberíamos estar analizando su invento, sino
juzgando al inventor! Pero no hay leyes que permitan ese juicio, y por lo
tanto no debemos juzgar, sino aplicar el castigo, tal como lo hacen quienes
son presa del horror. Y yo, como miembro principal, quebrando reglas y
estatutos, digo: ¡Muerte!".
Miembros regulares y miembros agregados se estremecieron y
hablaron a un tiempo.
—¿Cuál? —preguntó Khlebovvodov, que aparentemente había
comprendido sólo la última palabra.
—¡ Impossible ! —susurró Vybegallo, juntando las palmas.
—Permítame, Lavr Fedotovich —farfulló Farfurkis—. Todo es muy
cierto, pero tenemos que …
Entonces Edi volvió a batir palmas.
—¡Ejem! —carraspeó Lavr Fedotovich, mientras se sentaba girando el cuello
—. Hay una moción para que tengamos en cuenta que ha caído la oscuridad
y por lo tanto, encendamos las luces.
El comandante se levantó de un salto para encender la lámpara. Lavr
Fedotovich miró la luz sin parpadear, tal como el águila mira el sol, y se
volvió hacia la Remington.
—Expresando la opinión general —dijo— se ha decidido: el caso 42 se
considera racionalizado. En cuanto a la cuestión de su empleo, pido al
camarada Zubo que lea la resolución.
El comandante empezó a hojear el cajón archivo, mientras el profesor
Vybegallo se levantaba de la mesa y cambiaba un emocionado apretón de
manos, con el viejo; después me estrechó la mano a mí, antes de que
pudiera alejarme. Estaba radiante. Yo no sabía que hacer; no me atreví
siquiera a mirar a Edi. Mientras pensaba si debía alcanzar la Remington a
Lavr Fedotovich, el anciano me sujetó y se colgó de mi cuello como si fuera
un péndulo para darme tres besos, raspándome con la barba crecida. No
recuerdo como legré volver a mi asiento. Lo que sí recuerdo es que Edi
susurraba:
¡Alejo!, ¡Alejo! Bueno, está bien, pudo pasarle a cualquiera. Mientras
tanto el comandante había revisado el archivo y anunciaba que no había
pedidos para ese caso. Farfurkis protestó inmediatamente y citó el párrafo
de los reglamentos según el cual las racionalizaciones sin utilización eran
21
una tontería y sólo podían ser reconocidas provisionalmente. Khlebovvodov
empezó a gritar que esas trampas no darían resultado, que no quería cobrar
por nada y que no permitiría al comandante arrojar por la borda cuatro
horas de trabajo. Lavr Fedotovich aspiró su cigarrillo con una mirada de
aprobación y Khlebovvodov redobló su ataque.
—¿Y si fuera el pariente de Babkin que yo conocía? —chilló— ¿Cómo
que no hay pedidos? ¡Tiene que haber! ¿No ven que clase de viejecito es?
¡Una persona única e interesante, eso es! ¿Cómo podemos hacer a un lado
a un viejecito como éste?
—La opinión pública no nos permitirá hacer a un lado a los viejecitos
—observó Lavr Fedotovich—. Y la opinión pública estará en lo cierto.
—Eso es —ladró Vybegallo—. ¡La opinión pública! ¡Y no lo permitirá!
¿Cómo puede serr, camarada Zubo, que no haya pedidos? ¿Por qué no los
hay?
Se levantó bruscamente para arrojarse sobre la montaña de papeles
que el comandante tenía frente a sí.
—¿Cómo es posible que no haya? ¿Qué es esto? Un pterodáctilo
común; bueno. ¿Y esto? La Caja de Pandora ¿No podemos considerarlo
como una caja? Bueno, es la Caja de Mashkin y no de Pandora. No se puede
pasar por encima de las formalidades, ya sabemos. Y esto qué es: Chinche
Parlante. Parlante, escribiente, pensante. ¡Ah! ¿Qué es eso de que no hay
pedido? Camarada Zubo, ¿qué es eso, eh? ¡Caja Negra! Un pedido de Caja
Negra. Y usted dijo que no había ninguno.
Quedé atónito.
—¡Un momento! —dije.
Pero nadie me escuchó.
—¡Pero ésta no es la Caja Negra! —gritó el comandante, apretándose
el pecho—. La Caja Negra tiene un número de pedido completamente
distinto.
—¿Cómo que no? ¿No es negra acaso? —respondió Vybegallo,
también gritando, mientras mostraba la caja negra de la Remington—. ¿De
qué color le parece que es? ¿Verde? ¿Blanca? Con que informando mal al
pueblo, ¿eh? ¿Haciendo a un lado a los viejecitos de la sociedad?
El comandante trató de justificarse diciendo que ésa también era una
caja negra, ni verde ni blanca, sino negra, obviamente; pero que no era la
caja debida, que la negra estaba bajo el Caso 907 y que el pedido había
sido firmado por el camarada Alejandro Ivanivich Privalov; que la había
recibido justamente ese día y que esa caja negra no era una Caja Negra,
sino una máquina heurística inscripta bajo el Caso 42, para la cual no había
nota de pedido alguna. Mientras tanto Vybegallo gritaba que no era posible
andar mezclando las cifras ni haciendo a un lado a los viejecitos; que el
negro es negro y no blanco o verde y que no servía de nada probar las
trampas machistas ni la crítica imperialista: que había que dejar a los
miembros de la autorizada Troika decidir si era una caja negra o una verde.
22
Khlebovvodov gritaba algo sobre Babkin; Farfurkis pedía que nadie se
desviara de los reglamentos; Edi aullaba alegremente: "Que lo echen", y yo,
como un disco rayado, seguía repitiendo: "Mi Caja Negra... no es una caja.
Mi Caja Negra... no es una caja!".
Al fin Lavr Fedotovich notó cierto desorden.
—¡Ejemmm! —dijo, y todo el mundo calló—. ¿Hay algún problema?
Camarada Khlebovvodov, deshágase de él.
Khlebovvodov caminó con firmeza hacia Vybegallo, tomó el estuche
en sus manos y lo revisó cuidadosamente.
—Camarada Zubo —dijo—. ¿A qué se refiere esa nota de pedido que
usted tiene?
—A la Caja Negra —respondió el comandante, sombrío—, Caso 907.
—No le pregunto el número de caso. Le pregunto si tiene una nota de
pedido referida a una Caja Negra.
—La tengo —confesó el comandante.
—¿A quién pertenece?
—Al camarada Privalov, del Instituto de Investigaciones de Magia y
Hechicería. Allí está.
.Si —dije vehemente—, pero mi Caja Negra... no es una caja; es
decir, no es pura y simplemente una caja.
Pero Khlebovvodov no me prestó atención; examinó el estuche a la
Читать дальшеИнтервал:
Закладка:
Похожие книги на «La historia comenzó así»
Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La historia comenzó así» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.
Обсуждение, отзывы о книге «La historia comenzó así» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.