aa - La historia comenzó así
Здесь есть возможность читать онлайн «aa - La historia comenzó así» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Старинная литература, на английском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.
- Название:La historia comenzó así
- Автор:
- Жанр:
- Год:неизвестен
- ISBN:нет данных
- Рейтинг книги:4 / 5. Голосов: 1
-
Избранное:Добавить в избранное
- Отзывы:
-
Ваша оценка:
- 80
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
La historia comenzó así: краткое содержание, описание и аннотация
Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La historia comenzó así»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.
La historia comenzó así — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком
Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La historia comenzó así», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.
Интервал:
Закладка:
desalentada.
—Ejem —dijo Lavr Fedotovich , patéticamente—. ¿Alguien más quiere
hacer uso de la palabra?
—Permítame —dijo Farfurkis.
Comprendí que la máquina se estaba poniendo en funcionamiento.
—El anuncio de la ciudadana Gabi ha creado una impresión sin igual
en mi persona. Estoy sincera y categóricamente indignado. Y no sólo porque
la ciudadana Gabi haya presentado una historia desvirtuada de la raza
humana, como historia de los sufrimientos de individuos excepcionales.
Estoy asimismo dispuesto a dejar por cuenta de la oradora sus nada
modestos pronunciamientos con respecto a su propia persona. Pero su idea,
su ofrecimiento de unión... La mera idea de tal unión me parece al mismo
tiempo insultante y blasfema. ¿Por qué nos toma, ciudadana Gabi? ¿O tal
vez su insulto fue intencional? Personalmente me inclino a considerarlo
intencional. Y por si eso fuera poco he revisado las minutas de nuestra
anterior reunión sobre el caso de la ciudadana Gabi, y noto con pena que,
en lo que a mí concierne, hay una falta total del necesario decreto de
interlocución. Ha sido un error de nuestra parte, camaradas; lo hemos
pasado por alto y debemos solucionarlo cuanto antes. ¿A qué me refiero?
Me refiero a que en la persona de la ciudadana Gabi nos enfrentamos pura y
simplemente con un típico parásito parlante; en otras palabras, con un
gandul gorrón, cuyos medios de vida pueden clasificarse, en el mejor de los
casos, como ilegales.
En ese momento apareció en la puerta el exhausto Khlebovvodov.
Mientras pasaba junto a Gabi blandió el puño, murmurando:
—Canalla sin cola y llena de patas...
Gabi agachó la cabeza. Al fin había comprendido que las cosas
marchaban mal.
—Alejo... —me susurró Edi, asustado—, Alejo, piensa algo.
Mientras yo buscaba desesperadamente una salida, Farfurkis
prosiguió con su zumbido:
—Insultan a la humanidad, insultan a un cuerpo autorizado. Es típico
parasitismo, y a ese pecado corresponde un castigo de rejas. ¿No les parece
excesivo, camaradas? ¿No es esto una exhibición de liberalismo burgués
indefenso y sumiso de nuestra parte? ¿De humanismo abstracto? No
63
conozco los sentimientos de mis respetados colegas sobre este asunto y no
sé a qué decisión se llegará en este caso. Sin embargo en mi condición de
hombre nada malévolo por naturaleza, pero atento a sus principios, me
permito dirigirme a usted, ciudadana Gabi, con una palabra de advertencia.
El hecho de que usted haya aprendido a hablar, mejor dicho, a cotorrear en
ruso, puede ser un factor de benignidad en nuestra actitud con respecto a
usted. ¡Pero tenga cuidado! ¡No tire demasiado de la cuerda!
—¡Que aplasten a ese parásito! —barbotó Khlebovvodov—. A ver,
aquí tengo un palito de fósforos.
Y empezó a palparse los bolsillos. Gabi estaba palidísima. También
Edi, que maniobraba febrilmente con el humanizador. Y yo seguía sin
encontrar una escapatoria.
—No, no, camarada Khlebovvodov —dijo Farfurkis, con una mueca de
disgusto—. Me opongo a cualquier acto ilegal. ¿Por qué lincharla? No
estamos en América, ¿sabe? Todo debe hacerse de acuerdo con la ley. En
primer lugar, si Lavr Fedotovich no tiene objeciones que presentar,
debemos racionalizar a la ciudadana Gabi como fenómeno inexplicado, con
lo cual quedará bajo nuestra autoridad.
Gabi, la muy tonta, se alegró al oír aquello. ¡Oh, la vanidad!
—Luego —prosiguió Farfurkis— clasificaremos al fenómeno
inexplicado racionalizado como peligroso, y por lo tanto como eliminable
durante el proceso de utilización. El resto será ridículamente simple.
Redactaremos el decreto de este modo: el decreto de eliminación de la
chinche parlante, a la que desde este momento nos referiremos como Gabi.
—¡Muy bien! —gruñó Khlebovvodov—. ¡Se la daremos con el sello!
—¡Esto es arbitrario! —chilló Gabi!
—Disculpe —intervino Farfurkis, listo para atacar—, ¿qué es eso de
arbitrario? La eliminaremos conforme al parágrafo 75 del Apéndice de
Eliminación de Vestigios Sociales, que establece claramente...
—¡De cualquier modo es arbitrario! —gritaba Gabi—. ¡Asesinos!
¡Gendarmes!
Y fue entonces cuando se me ocurrió la idea.
—Un momento —dije—. ¡Lavr Fedotovich! ¡Le ruego que intervenga!
¡Esto es diezmar sus reservas!
Lavr Fedotovich apenas logró pronunciar su "ejem". Estaba tan
descompuesto que no le importó.
—¿Oyó eso? —pregunté a Farfurkis—. ¡Y Lavr Fedotovich tiene toda la
razón del mundo! Hay que prestar menos atención a la forma y observar
mejor el contenido. Nuestro orgullo herido no tiene nada que ver con los
intereses del pueblo y con sus recursos. ¿Por qué este sentimentalismo
administrativo? ¿Qué es esto? ¿Un pensionado para jóvenes princesas? ¿Un
curso para mejorar las clasificaciones? Sí, la ciudadana Gabi es ruda e
impertinente, sus paralelos son cuestionables. Si, la ciudadana Gabi está
muy lejos de ser perfecta. Pero eso no nos autoriza a eliminarla como si
64
fuera innecesaria. ¿En qué piensa usted, camarada Farfurkis? ¿Acaso puede
sacar otra chinche parlante del bolsillo? ¿Tal vez cuenta con alguna entre el
círculo de sus relaciones? ¿Por qué esa lesa majestad? "No me gusta la
chinche parlante; deshagámonos de la chinche parlante." ¿Y usted,
camarada Khlebovvodov? Si, ya veo que las chinches le han hecho sufrir
mucho y comparto profundamente sus sentimientos, pero también le
pregunto: ¿no ha encontrado usted un medio de combatir a estos parásitos
chupasangres? ¿A estos piratas de la cama, a estos pistoleros de los sueños
del pueblo, a este vampiro de los hoteles descuidados?
—Es precisamente lo que yo decía —dijo Khlebovvodov—
Aplastémosla sin más ni más. Tantos decretos y tonterías...
—Oh, no, camarada Khlebovvodov, ¡lo prohibimos! No permitiremos
que usted saque ventaja de la ausencia por enfermedad de nuestro asesor
científico para introducir y aplicar métodos administrativos brutales en vez
de los científicos. ¡No permitiremos que vuelvan a reinar el voluntarismo y
el subjetivismo! ¿No comprende usted? La ciudadana Gabi, aquí presente,
es la única oportunidad que se nos presenta de iniciar un programa de
reeducación entre estos frenéticos parásitos. En el pasado, algún genio de
cosecha propia transformó las pacíficas chinches vegetarianas, dándoles su
actual y repulsivo modus vivendi . ¿No le parece que nuestra
contemporánea, la chinche educada, enriquecida con todo el poder de la
teoría y de la práctica, es capaz de revertir el proceso? Armada con
instrucciones cuidadosamente preparadas y con las últimas técnicas de la
pedagogía, sabiendo que la humanidad entera la apoya, podría convertirse
en la palanca de Arquímedes, con la cual podríamos desviar la marea de la
historia chinchesca hacia las praderas y los bosques, hacia el seno de la
naturaleza, hacia una existencia pura, simple e inocente. Ruego a la
comisión que tome en cuenta estos pensamientos y los examine con
cuidado.
Me senté. Edi, pálido de alegría, me hizo la señal de la victoria. Gabi
estaba de rodillas y oraba con fervor. En cuanto a la Troika, había quedado
enmudecida por mi retórica. Farfurkis me contemplaba con asombrado
regocijo. Comprendí que mi idea le parecía un golpe genial y que buscaba
Читать дальшеИнтервал:
Закладка:
Похожие книги на «La historia comenzó así»
Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La historia comenzó así» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.
Обсуждение, отзывы о книге «La historia comenzó así» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.