aa - La historia comenzó así
Здесь есть возможность читать онлайн «aa - La historia comenzó así» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Старинная литература, на английском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.
- Название:La historia comenzó así
- Автор:
- Жанр:
- Год:неизвестен
- ISBN:нет данных
- Рейтинг книги:4 / 5. Голосов: 1
-
Избранное:Добавить в избранное
- Отзывы:
-
Ваша оценка:
- 80
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
La historia comenzó así: краткое содержание, описание и аннотация
Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La historia comenzó así»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.
La historia comenzó así — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком
Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La historia comenzó así», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.
Интервал:
Закладка:
conocer los motivos de este rechazo, para que usted los comprendiera, para
que usted pudiera, ya que no aprobarlos, al menos tenerlos en cuenta.
Vybegallo y Farfurkis no apartaban los ojos de Lavr Fedotovich,
Khlebovvodov recibió una respuesta a su última nota y juntó todas las
tarjetas en un prolijo montón, para mirar también a Lavr Fedotovich.
—La desigualdad entre nuestras dos civilizaciones es enorme —dijo
éste—. No hablo de diferencias biológicas; la naturaleza se prodigó mucho
más sobre ustedes que sobre nosotros. No hay para qué hablar de
desigualdades sociales; ustedes han pasado hace tiempo la etapa de
desarrollo social en la que nosotros recién estamos entrando. Y,
naturalmente, no hablaré de las desigualdades científicas y tecnológicas:
hasta el más conservador de los observadores los ubicaría con muchos
siglos de adelanto con respecto a nosotros. Hablaré de los resultados
directos de estas tres especies de desigualdad: de la gigantesca desigualdad
psicológica que, en resumen, es la principal causa del fracaso de nuestras
negociaciones.
"Estamos separados por una enorme revolución en la psicología de
las masas, para la cual nosotros recién iniciamos nuestros preparativos y
que ustedes, en cambio, ya han de haber olvidado. El abismo psicológico no
nos permite obtener una comprensión correcta de los propósitos que lo
trajeron aquí. No comprendemos en qué podría beneficiarnos nuestra
amistad, nuestra cooperación. Acabamos de salir de un estado de guerra
constante, de un mundo en el que se desataron la sangre y la violencia, de
un mundo de mentiras, vileza y codicia; aún no hemos podido lavar el polvo
de ese mundo. Cuando nos encontramos ante un fenómeno que nuestra
razón todavía no logra comprender, como no disponemos sino de nuestra
experiencia, vasta, sí, pero no totalmente asimilada, nuestra psicología nos
urge a crear un modelo de ese fenómeno reproducido a nuestra imagen y
semejanza. Dicho crudamente, no confiamos en usted, tal como no
confiamos el uno en el otro.
"Nuestra psicología de masas se basa en el egotismo, en el
utilitarismo y el misticismo. La realización el desarrollo del contacto con
ustedes amenaza, ante todo, con inimaginables complicaciones en la
situación de nuestro planeta, ya de por sí compleja. Nuestro egotismo,
nuestro antropocentrismo, los mil años de educación en manos de religiosos
y de ingenuos filósofos que nos enseñaron a confiar en nuestra superioridad
primordial, en nuestro carácter de únicos, en nuestra privilegiada situación
dentro del universo..., todo esto sugiere que se produciría un monstruoso
impacto psicológico, un odio irracional dirigido contra ustedes, un temor
histérico de las inimaginables posibilidades que ustedes representan, un
50
sentimiento de súbita desubicación, y de miedo de haber perdido nuestra
regia posición de amos de la naturaleza.
"Nuestro utilitarismo llevará a que la mayoría de nuestro pueblo
desee participar en la riqueza del progreso material, obtenido con esfuerzo,
sin dar nada a cambio; muchos se volverán al parasitismo y a la sociedad
de consumo. Sabe Dios lo que nos cuesta luchar contra todo esto como
resultado de nuestros propios progresos científicos y tecnológicos. En
cuanto a nuestro arraigadísimo misticismo, puesto que nuestra raza espera
desde hace siglos dioses benévolos, zares benévolos, héroes benévolos,
puesto que nuestra raza espera desde hace siglos una intervención de una
autoridad digna de confianza que nos releve de todas nuestras
preocupaciones y responsabilidades, teniendo en cuenta esta otra cara de la
moneda de nuestro egotismo, creo que ustedes no podrían siquiera
imaginar los resultados de su aparición sobre este planeta.
"Confío haberle hecho comprender hasta que punto la autorización
para establecer contacto arruinaría lo poco que hemos logrado hacer para
preparar una revolución psicológica. Confío haberle hecho comprender que
la causa de nuestra negativa no es usted, sus virtudes o sus defectos, sino
sólo nuestra falta de preparación. Lo reconocemos, sin duda, y aunque
rehusamos categóricamente el contacto con ustedes, no pensamos
mantener siempre la misma posición. Por lo tanto, por nuestra parte,
proponemos...
Lavr Fedotovich elevó la voz y todos se pusieron de pie.
—Proponemos que exactamente cincuenta años después de su
despegue se haga una reunión entre representantes autorizados de ambas
civilizaciones en el polo norte del planeta Plutón. Confiamos en que por
entonces estaremos mejor preparados para soportar una meditada y
fructuosa aventura cooperativa entre nuestras civilizaciones.
Lavr Fedotovich dio por terminado su discurso y se sentó. Sólo
Khlevovvodov y el visitante permanecían de pie.
—Aunque me declaro completamente de acuerdo con la forma y el
contenido de lo que acaba de decir nuestro presidente —dijo Khlevovvodov,
seca y ásperamente—, siento que es mi deber, de cualquier modo, eliminar
toda posible duda del ánimo de la otra parte, en cuanto a nuestra decisión
de emplear toda nuestra fuerza par rechazar todo contacto hasta el
momento convenido. Aunque reconozco completamente la superioridad
tecnológica, y por lo tanto militar, de su civilización, siento que es mi deber
no dejar sitio para malentendidos: cualquier intento de imponer contacto
con nosotros será considerado, desde el momento de su despegue, como un
acto de agresión y tropezará con todo el poder de los armamentos
terráqueos. Cualquier nave que aparezca en el radio de alcance de nuestras
fuerzas militares será destruida sin previo aviso.
—¿Basta? —preguntó Edi en un susurro.
Todo el mundo quedó petrificado, como en una fotografía.
51
—No sé —respondí—. Me da lástima. Me pasaría la vida escuchando.
—Salió bastante bien, ¿verdad? Pero tengo que pararlo. Tanto gasto
de energía cerebral...
Apagó el humanizador y Farfurkis empezó a relinchar
inmediatamente:
—¡Camaradas! Así es imposible trabajar. ¿Qué estamos haciendo?
Vybegallo se masticó los labios, miró a su alrededor, inexpresivo, y se
rascó la barba.
—¡Es cierto! —dijo Khlevovvodov, mientras se sentaba—. Tenemos
que terminar. Yo estoy en minoría aquí, pero ¿quién soy yo? ¡No importa! Si
no quieren entregarlo a la policía, no lo hagan. Pero racionalizar a este
tramposo como fenómeno inexplicado no tiene sentido. ¡Lindo asunto,
echarse otros dos brazos!
—¡No da resultado! —dijo Edi, amargamente—. Va a ser duro, Alejo.
No tienen humanidad, estos plomeros.
—Ejem —exclamó Lavr Fedotovich.
Enseguida pronunció un breve discurso para aclarar que el pueblo no
necesitaba fenómenos inexplicados que pudieran, pero por una u otra causa
probar su falta de explicación. Por otra parte el pueblo pedía desde hacía
tiempo una drástica reducción de la burocracia en todos los departamentos.
Por lo tanto, su opinión era que el examen del caso 72 fuera pospuesto
hasta diciembre del mismo año, a fin de que el camarada K. K.
Konstantinov tuviera tiempo de regresar a su domicilio permanente y de
volver con los documentos adecuados. En cuanto a proporcionar ayuda
material al camarada K. K. Konstantinov, la Troika tenía el derecho de dar
tal ayuda o de facilitarla sólo en aquellos casos en que el pedido provenía
de quien hubiera sido certificado por la Troika como fenómeno inexplicado.
Читать дальшеИнтервал:
Закладка:
Похожие книги на «La historia comenzó así»
Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La historia comenzó así» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.
Обсуждение, отзывы о книге «La historia comenzó así» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.