Marcelo Tramannoni - El Prode

Здесь есть возможность читать онлайн «Marcelo Tramannoni - El Prode» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El Prode: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El Prode»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

En el entramado que nos presenta lo más inmediato por venir, cual telaraña sutil pero implacable, está latente la elección de un destino, porque el hombre de alguna manera es una marioneta del mismo. MARCELO TRAMANONI nos transmite en esta novela
El Prode, toda la encrucijada a la cual un hombre casi anónimo debe enfrentar. Día tras día Raúl, el personaje central de esta historia; se aferra a esa realidad y detrás de una máquina de escribir, no deja de pensar lo que podría llegar a cambiar su vida, si la caprichosa fortuna lo eligiese a él. La realidad concreta cohabita con otra realidad, hecha de enigmas indescifrables como cotidianos. Los avatares, las desventuras, los duelos y todo aquello que deliberadamente empujan al personaje de esta historia, no hacen más que adentrarnos en otra historia que bien podría ser la nuestra llegado el caso. MARCELO TRAMANONI con su fina y prolija escritura, ubica toda esta historia en los primeros años de la década del ´70 en donde la expectativa general y los sueños de aquellos que eran ávidos lectores de los pronósticos deportivos, inundaban con sus predicciones y cálculos cualquier charla de café. La otra historia, ofrece la otra cara. La realidad de verse inmerso en algo nuevo, en el cual todo tiene similitud con lo soñado, pero que al fin no es más que la misma ruta del destino. MARCELO TRAMANONI, lo revela con gran talento y valiente audacia expresiva. No lo desmiente y lo afirma con vigor, porque el hombre en definitiva no es más que una marioneta del destino. Marcelo Manuel Oviedo.

El Prode — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El Prode», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Pero hoy entiende, que más allá de esa indolencia en la que no reparó al principio, él nunca la comprendió, no respetó sus necesidades, tampoco la consideró como lo ha hecho Rogelio y quizás, nunca la amó. En cambio éste, la hizo despertar como mujer, le dio motivos para vivir, se sintió deseada, consentida, mimada y sobre todo respetada como persona. Incluso ha encontrado más comunicación y cosas en común, en los pocos meses que llevan saliendo, que en los veinte años de convivencia con Raúl.

Lástima que el joven sea un poco tiro al aire. Sabe que no será tarea fácil retenerlo mucho tiempo a su lado. Tiene gustos caros y ambiciones muy difíciles de satisfacer con lo poco que él gana. Si bien ella contribuye con algunos de sus gastos, es una ayuda limitada y no resulta suficiente para colmar todas las aspiraciones del muchacho. Está consciente de ello y le duele pensar que pude llegar a perderlo.

Si ella poseyera fortuna o mayores recursos económicos, sería la única posibilidad de retenerlo. Con dinero, le cuesta pensarlo pero es una realidad, lograría que el joven permaneciera a su lado todo el tiempo que ella quisiera. Lo difícil es dónde y cómo obtener ese dinero. Si Raúl, por una vez tuviera en cuenta sus necesidades y se muriera, no sería mucho lo que heredaría de él. Por ahora más vale vivo que muerto. Que trabaje y se avive un poco más. Puede ser que así logre obtener el dinero que ella necesita.

–Llegamos señora– dice el conductor del taxi, frenando frente a su casa.

Mientras sube en el ascensor, repasa mentalmente los últimos momentos vividos junto a Rogelio y no puede evitar estremecerse. ¡Qué amante delicioso! Debe encontrar la forma de mantenerlo a su lado el mayor tiempo posible.

Al entrar, llama su atención la luz proveniente de la cocina. –¿Estará Raúl levantado todavía?– se pregunta en voz alta mientras se dirige hacia el lugar. La sorprende el desorden que encuentra sobre la mesada. Si su marido tiene alguna virtud, es su orden y prolijidad. No entiende qué pudo haber pasado para que haya dejado todo fuera de lugar.

Cuando lee la nota dejada por él, le resulta un poco extraña. Por más que lo hayan llamado para una consulta urgente, ello no justifica que dejara todo así.–¡Qué lo parió! ¡Ahora ella tendrá que arreglar el desorden!– Murmurando maldiciones, comienza por guardar los alimentos y la bebida en la heladera, luego lava, seca y acomoda los vasos en el estante respectivo y concluye pasando un trapo sobre la mesada de mármol.

Pasa al dormitorio, se desviste y se dirige al baño a ducharse. El agua tibia no alcanza a mejorar su mal humor.–¡Cuando llegue Raúl la va a escuchar! ¡Lo único que falta es que ahora se vuelva desordenado y ella tenga que correr detrás suyo, acomodando lo que deje desarreglado! ¡Está muy equivocado si cree que le va a soportar tal actitud!– Con tales pensamientos llega al lecho y en cuanto se acuesta se queda dormida. Tan profundo es su sueño, que no siente la llegada de su marido.

Raúl entra con cuidado, tratando de no despertar a Laura. No le preocupa lo que ella le pueda decir. Tiene preparada una respuesta inmediata que sonará verdadera. Lo que no quiere es hablar con ella. Ha vuelto muy contento de su visita a Silvia y no podría aguantar las recriminaciones de su mujer por lo tarde que regresa.

Se desviste en la oscuridad y se sienta muy despacio, sobre el borde del lecho. Por suerte, Laura duerme siempre dándole la espalda y bien alejada. Igual se queda unos instantes quieto y en tensión, por las dudas, antes de concluir de acostarse. Laura mantiene el ritmo de respiración y no se ha movido. –¡Perfecto!– Más tranquilo, se relaja y con la imagen de Silvia en su mente entra en profundo sueño.

Laura es la primera en levantarse. Gran parte de su enojo se le ha pasado y comprende que, si quiere obtener algún dinero extra de su marido, deberá tratarlo con dulzura. Sabe lo cabeza dura que puede llegar a ser cuando se siente presionado u ofendido y, como generalmente no sabe cómo superar la situación, se enoja y encierra en sí mismo de tal manera que resulta imposible obtener nada de él.

Siente correr el agua en el baño y se apresura a calentar el café. Sobre un individual acomoda un plato con tostadas, junto a la mantequera y el pote de dulce. Cuando Raúl entra a la cocina, ya cambiado para irse, se encuentra con la sorpresa de la sonrisa de Laura y el desayuno listo. Algo no muy habitual.

–¡Hola cariño!– lo saluda ella y mientras lo besa fugazmente en la mejilla, le acerca una silla para que se siente.

–Hola…buen día …– responde lacónico– presiente que algo no está bien. Pero no sabe qué es. Laura muy pocas veces es tan atenta.–¿Qué se traerá bajo esa falsa sonrisa?¡Seguro que es un pedido muy especial!– decide esperar que sea ella la que dé el primer paso.

Laura se sienta frente a Raúl, toma una tostada, la cubre con manteca y se la alcanza. Mientras unta una segunda, sin levantar la vista y simulando la mayor indiferencia pregunta: –¿Qué tal te fue anoche? Me preocupé cuando llegué y no te encontré.

–¡Pero si te dejé una nota en la mesada de la cocina!– exclama él.

–Si mi amor– interrumpe ella –La nota la encontré, pero igual me preocupé. Te estuve esperando largo rato despierta y finalmente me quedé dormida– Mientras lanza la mentira, observa la reacción de su marido por entre los mechones de su flequillo despeinado.

–¡Ya le veo la pata a la sota!– piensa Raúl– Me está probando para ver si le digo la verdad o miento sobre la hora que llegué. Seguro que estaba despierta y se hizo la dormida. ¡Me vas a jorobar si sos bruja!

–Me fue más o menos– responde– No había terminado de llegar a casa y recién empezaba a comer lo que me habías dejado, cuando me llamó un cliente al que le había dejado unos documentos por la tarde en su oficina. Recién los había leído y quiso que lo asesorara respecto de algunos puntos. Como por teléfono se hacía muy complicado el asunto, no tuve más remedio que salir a escape y llegarme hasta su domicilio– y luego de una pausa prosigue: –Allí estuve casi hasta la una y pico de la madrugada. Llegué aquí como a las dos más o menos y te vi tan dormida que no quise despertarte –concluye con una sonrisa, mientras piensa: ¡Demostrame lo contrario, arpía!

–Bueno…menos mal– sonríe Laura– Creí que había sido algo más grave– hace una pausa y prosigue:– ¡Lo mío fue peor! …– deja la frase en suspenso, mientras simula buscar una servilleta en el cajón de la mesa.

–¿Qué te pasó …?– pregunta cauteloso Raúl, pensando que puede tratarse de una argucia para que baje la guardia y ella lo ataque desde otro ángulo.

–¡Un verdadero desastre! –exclama ella– En plena Avenida del Libertador, el coche empezó a fallar y sólo Dios sabe cómo pude llegar hasta lo de Valentín, pero ya había cerrado. Se lo dejé en la puerta y de ahí tuve que caminar un montón de cuadras hasta la avenida para conseguir un taxi. ¡Ese taller queda tan a trasmano!

–Sí, es cierto– concuerda Raúl– Pero Valentín además de un buen mecánico es un tipo honesto, por eso lo sigo conservando.

–De acuerdo…tú decides– asiente ella y de inmediato agrega –Pero yo necesito saber si puedo contar con el auto esta tarde o mañana. Tengo que hacer las compras de fin de semana y sin vehículo es imposible. ¿Por qué no envías a Rogelio, como otras veces, a buscarlo?

–Está bien, quédate tranquila– dice él algo más sereno y convencido de que Laura no sospecha nada– En cuánto llegue Rogelio a la oficina lo mando para el taller, y después te aviso. Lástima que no tiene teléfono el viejo, para asegurarme que lo reparó– concluye.

–¡Suerte que no tiene! –piensa ella, mientras comienza a recoger las tazas y las va colocando en la pileta.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El Prode»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El Prode» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Marcelo Fernando Valle Vargas - Encapsulación de probióticos
Marcelo Fernando Valle Vargas
Marcelo Strumpf - Tödliche Täuschungen
Marcelo Strumpf
Marcelo G. Burello - Paredes de aire
Marcelo G. Burello
Marcelo Laffitte - Me gusta
Marcelo Laffitte
Marcelo Gustavo Aguirre - El anfitrión
Marcelo Gustavo Aguirre
Marcelo Alvarenga Maciel - Orión
Marcelo Alvarenga Maciel
Marcelo Mellado - Monroe
Marcelo Mellado
Marcelo Barros - La condición perversa
Marcelo Barros
Отзывы о книге «El Prode»

Обсуждение, отзывы о книге «El Prode» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x