[26]L. Weatherill (1993): «The meaning of consumer behaviour in late seventeenth -and early eighteenth-century England», en J. Brewer y R. Porter (editores), Consumption and the world of goods, Londres-Nueva York, Routledge, 1993, pp. 206-227.
[27]Sobre la dificultad de convertir variables stock en flujos véase J. de Vries, «Between purchasing power and the world of goods: understanding the household economy in early modern Europe», en J. Brewer y R. Porter (editores), Consumption and the world of goods, Londres y Nueva York, Routledge, 1993, pp. 85-132. La única aproximación posible es través de aquellos inventarios que ofrezcan información cualitativa sobre el estado de conservación (nuevo, bueno, usado, viejo, etc.) de los artículos. F. Ramos Palencia, Pautas de consumo y Mercado en Castilla, 1750-1850. Economía Familiar en Palencia al final del Antiguo Régimen, op. cit.
[28]B. Yun, «Inventarios post-mortem, consumo y niveles de vida del campesinado del Antiguo Régimen. Problemas metodológicos a la luz de la investigación internacional», en J. Torras y B. Yun (editores), Consumo, Condiciones de vida y Comercialización en Cataluña y Castilla, ss. XVII-XIX, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1999, pp. 27-40.
[29]F. Ramos Palencia, Pautas de consumo y Mercado en Castilla, 1750-1850. Economía Familiar en Palencia al final del Antiguo Régimen, op. cit.
[30]A. Van der Woode y A. Shuurman, Probate Inventories: A New Source for the Historical Study of Wealth, Material Culture and Agricultural Development, Wageningen: Afdeling Agrarische Geschiedenis, 1980; M. Spufford, «The limitations of the probate inventory », en J. Chartres y D. Hey (editores), English rural society 1500-1800. Essays in honour of Joan Thirsk, Cambridge, Cambridge University Press, 1990, pp. 139-174.
[31]Anne McCants, «After-death inventories as a source for the study of material culture, economic well-being, and household formation among the poor of eighteenth-century Amsterdam », op. cit., pp. 10-23.
[32]B.A. Holderness, «Credit in English Rural Society before the Nineteenth Century, with special reference to the period 1650-1720», Agricultural History Review 24, nº2, 1976, pp. 97-109; J. Groves, Piggins, Husslements and Desperate Debts: Social History of Northeast Cheshire through Wills and Probate Inventories, 1600-1760. Northern Writers Advisory Services, 1994; C. Muldrew, The economy of obligation: The culture of credit and social relations in Early Modern England, Londres, Mcmillan Press, 1998.
[33]E. Nicolini y F. Ramos Palencia, «A Methodological Approach to Estimating the Money Demand in Pre-industrial Economies: Probate Inventories and Spain in the 18th century», European Review of Economic History nº 14, 2010, pp. 145-177.
[34]F. Aranda Pérez, «Prosopografía y particiones de bienes: una propuesta metodológica para el estudio de las oligarquías urbanas castellanas en la Edad Moderna», Cuadernos de Historia Moderna (Madrid), nº12, 1991, pp. 259-276.
[35]A. Calvo Cuenca, A. Jiménez Ruz, A. y M.A. Serrano Tenllado, «Bases de datos relacionales para el análisis e interpretación de fuentes notariales en historia moderna: ventajas, limitaciones y perspectivas de futuro», en F. Aranda Pérez, F. Fernández Izquierdo y P. Sanz Camañes (coordinadores), Actas del XIII Congreso Internacional de la Asociación History and Computing: «La Historia en una nueva frontera», Toledo, 20-23 de julio de 1998, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2000, pp. 187-189.
[36]M. Overton, J. Whittle, D. Dean y A. Hann, Production and consumption in English households, 1600-1750, Londres, Routledge, 2004.
[37]Anne McCants, «After-death inventories as a source for the study of material culture, economic well-being, and household formation among the poor of eighteenth-century Amsterdam », op. cit., pp. 13-23.
[38]INE (1994), pp. 57-76. Reglamento (CE) nº 451/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo de 23 de abril de 2008, por el que se establece una nueva clasificación estadística de productos por actividades (CPA ) y se deroga el Reglamento (CEE) nº 3696/93 del Consejo.
[39]F. Ramos Palencia, Pautas de consumo y Mercado en Castilla, 1750-1850. Economía Familiar en Palencia al final del Antiguo Régimen, op. cit., capítulo 2.
[40]Sobre la demanda de dinero en los inventarios post-mortem puede consultarse E. Nicolini y F. Ramos Palencia, «A Methodological Approach to Estimating the Money Demand in Preindustrial Economies: Probate Inventories and Spain in the 18th century», op. cit., pp. 145-177.
[41]Si se establece una comparativa con bienes duraderos y semiduraderos, en términos nominales el precio de una camisa era de 13.97 reales en 1752-65, 17.40 en 1785-00 y de 15.83 en 1830-40. En términos reales el precio de las camisas siguió una tendencia decreciente: 14.82, 12.77 y 11.61 reales respectivamente. Por su parte, las mantas eran más caras. En términos nominales el precio osciló entre 36.33 (1752-65), 38.79 (1785-00) y 43.94 (1830-40); mientras que en términos reales el precio fue de 42.16, 29.52 y 32.86 reales, respectivamente.
[42]No está claro que las familias campesinas tuvieran mayor cantidad de vales que sus homónimas de la ciudad. En 1752-65 las primeras tenían 13.2 vales frente a 11.6 que tenían las familias urbanas. En el cuadro 1 se aprecia que existen 20.1 vales de media en los entornos rurales provenientes de deudas relativas a los rendimientos del trabajo personal. Sin embargo, este resultado es totalmente engañoso ya que solamente uno de los inventarios acaparaba 144 vales. De hecho, si se desestimase tal inventario nos daría una media más coherente de 2.4 vales por familia. En 1785-00 las familias urbanas tenían mayor cantidad de vales. Mientras que en 1830-40 eran las familias ubicadas en el campo quienes tenían 6.3 vales frente a 5.1 vales que poseían las economías campesinas.
[43]En 1845 fue promovida por los grupos económicos locales palentinos la creación de una Caja de Ahorros que únicamente pervivió durante un año. En 1856 a partir de la aprobación en España de las leyes de emisión y de sociedades de crédito, la mayoría de los inversores locales suscribieron acciones de los cercanos Bancos de Valladolid y Santander. En 1863 se creó el Banco de Palencia, sólo justo un año antes de la crisis financiera del Banco de Valladolid que produjo la quiebra de distintas casas de comercio y sociedades.
[44]Conviene matizar que esta regla no se produjo en 1785-00 con respecto a los préstamos e intereses y a la compra de ganado.
[45]Anne McCants, «After-death inventories as a source for the study of material culture, economic well-being, and household formation among the poor of eighteenth-century Amsterdam », op. cit. p. 11.
[46]Para Inglaterra puede consultarse M. Spufford, «The limitations of the probate inventory », op. cit., pp. 139-174. Para las colonias americanas véase A.H. Jones, Wealth of a Nation to be: The American Colonies on the eve of the Revolution, Nueva York, Columbia University Press, 1980, pp 141-45.
[47]Anne McCants, «After-death inventories as a source for the study of material culture, economic well-being, and household formation among the poor of eighteenth-century Amsterdam », op. cit., p. 12.
REDES MERCANTILES Y COMERCIALIZACIÓN
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