Cabe justificar el enfoque artístico para la elaboración, comprensión y transformación de estos conflictos multiculturales, o de exclusión, en aspectos positivos basándonos en las características propias de los modos de comunicación y expresión visuales, e interrogándonos sobre las categorías y valores que inundan las prácticas llamadas estéticas de diferentes contextos culturales. Desarrollar por lo menos algunos de los aspectos siguientes y debatiendo el tipo de encuentro multicultural que generan, nos puede conducir a resultados transformadores de nuestra realidad artística:
- El lenguaje icónico es uno de los medios de los que todos los niños disponen para expresarse, comprender y conocer lo que les rodea, y para reconstruir experiencias, memorias e incluso traumas.
- Las prácticas estéticas, a menudo llamadas arte, conectan el mundo físico con el mundo espiritual, las sensaciones con las cogniciones, los sentimientos con los valores culturales. Esto es evidente tanto en el desarrollo de los niños como en las prácticas adultas, y es por ello que se puede entender este proceso como una sistema de producción simbólica.
- Con una visión contemporánea del hecho artístico, un concepto de arte incluyente (alimentación y cocina, vestido, decoración, artes funcionales, arte popular, arte de las mujeres, cultura mediática, etc.) facilita el encuentro de elementos, procesos y soluciones comunes a todas las culturas, tanto en el ámbito de sus objetivos de significación y simbolización, como en el ámbito de sus elementos formales y características técnicas.
- El arte es un contenido de la educación de por sí multicultural. Los lenguajes icónicos parecen conllevar el embrión de la comprensión intercultural por sus propias características. Los temas del arte se desarrollan de formas diferentes en las culturas, pero son relativamente accesibles a todos.
- El arte merece una revisión como contenido, reconociendo su proximidad respecto de la educación estética y la educación de valores y actitudes en general: el pluralismo, la tolerancia, y a la vez, las actitudes críticas, se trabajan directa o indirectamente e históricamente a través de la educación artística.
- El arte no se reduce a los cánones clásicos ni modernos occidentales; a través de un concepto ampliado del mismo, los aspectos estéticos de la cocina, el vestido, el peinado y el maquillaje, la decoración, las fiestas y rituales, la arquitectura y el diseño, etc., se convierten en elementos para el encuentro y el planteamiento de las diferencias y las semejanzas en los abordajes de las relaciones sociales y las identidades culturales.
El arte puede entenderse como lenguaje, como sistema de comunicación, como práctica social, como ideología, como religión, incluso como necesidad, como mediación, como experiencia o como don o talento individual; si tenemos en cuenta que todas estas conceptualizaciones son históricas y geográficas, nos situaremos en una posición interpretativa que contextualiza los hechos que llamamos artísticos en, precisamente, una cultura.
Si entendemos la educación artística como interdisciplinar y pluridimensional, que recoge especialmente las dimensiones afectiva, contextual, conceptual y técnica de los hechos y procesos artísticos, y que incluye las hipótesis y las cuestiones elementales en torno al objeto de estudio, el hecho artístico, a través de las transposiciones didácticas pertinentes de los conceptos fundamentales de las disciplinas que lo abordan (el taller del artista, la estética, la historia del arte, la crítica de arte, la antropología, la semiótica, la psicología del arte, la comunicación y la cultura visual...), entonces la educación artística se convierte por derecho propio en un ámbito imprescindible para abordar la comprensión de las identidades culturales y su patrimonio, a la vez que para promover el desarrollo de la sensibilidad estética con respecto a la manifestación culturalmente plural del hecho artístico (sea lo que sea lo que el término incluya).
Taller de interpretación de la artesanía mejicana. Museo Amparo, Puebla, Méjico.
Por último, si nos apoyamos en los resultados de miembros de nuestro grupo de investigación (Calbó, 2001; Vallès, 2005; Calbó, Perxachs, Morejón, Vallès y Vayreda, 2005), parece que los educadores atenderán mejor al contenido artístico como fundamental en la educación si saben conectarlo con la realidad del entorno social y físico, y con sus propias identidades respecto de valores y actitudes, en lugar de verlo como un continuo de conceptos y procedimientos abstractos y desvinculados de la vida cotidiana.
El arte y la pedagogía artística en el museo: núcleos como vínculos
En el campo de la educación artística, a menudo se obvian algunos de los valores específicos de su objeto, seguramente debido a la tendencia esencialista, que pretende describir hechos y prácticas estéticas con unas únicas categorías, universalmente válidas.
Consideramos, a manera de punto de partida, basado tanto en la experiencia como en la intuición y en el estudio, que una revisión en términos educativos de las categorías y valores con que nos referimos a los hechos artísticos permite abordar adecuadamente uno de los sistemas (el estético) que configuran la cultura.
Algunas de estas categorías parecen ser:
- Arte y teorías de su valor en las diferentes culturas implicadas. El valor funcional, expresivo, representativo, etc. del arte.
- Temas y tratamiento multicultural en el arte: temas comunes como la historia, el patrimonio, la religión, la familia, la naturaleza, los animales, los momentos importantes de la vida cotidiana...
- Tipos y formas del patrimonio artístico. A través de la generalización del concepto de medio artístico, que incluirá el arte «canónico» pero también la artesanía y las expresiones populares, la cultura visual contemporánea soportada en buena parte por los mass media, y los aspectos estéticos de identificación cultural como la gastronomía, la peluquería, el vestido, la decoración, la vivienda, el diseño de los objetos cotidianos y funcionales, etc. se puede propiciar un entendimiento intercultural y a la vez una crítica al etnocentrismo por parte de cualquier grupo.
- Materiales, técnicas y sistemas de producción y consumo del arte: evidencian las relaciones entre entorno natural-físico y sociedad-cultura.
- Conflictos con relación a la identidad/asimilación, conflictos de valor, conflictos de concepto (sobre el formalismo, el significado, o la función, de las expresiones estéticas).
El multiculturalismo es una cuestión postmoderna en educación del arte porque el contenido no se enfoca a capacitar a cada individuo con el conocimiento del arte por el arte, sino que esta educación (artística) intenta transformar las relaciones sociales (Alter Muri, 1999, 38). A través del desarrollo de los contenidos creativos, críticos y culturales del arte, los visitantes y/o los estudiantes, incluyendo a niños y niñas muy pequeños, pueden comprender que existen diferentes maneras de ver y expresar lo real y lo imaginario (Chanda, 1992), de simbolizar los valores importantes, de conocer y describir el mundo, y por qué no, de transformarlo.
BIBLIOGRAFÍA
ALTER MURI, S. (1999): «Folk Art and Outsider Art: Acknowledging Social Justice Issues in Art Education», Art Education, julio, pp. 36-41.
CALAF, R. (coord.) (2003): Arte para todos. Miradas para enseñar y aprender el patrimonio, Gijón, Trea.
CALAF, R. y O. FONTAL (2004): Comunicación educativa del patrimonio: Referentes, modelos y ejemplos, Gijón, Trea.
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