Al día siguiente Goicoechea sigue en Barcelona. Nueva misa y nueva visita a un círculo carlista, esta vez el de Sarrià. Goicoechea considera a los tradicionalistas sus aliados naturales en la nueva federación de derechas que quiere construir. Esa tarde se reúne en la Peña Blanca con los dirigentes alfonsinos. El objeto es dejar sentadas las bases del nuevo partido en Barcelona. Las propuestas de Goicoechea son bien recibidas por los alfonsinos barceloneses. Hasta ahora la vía conspirativa ha sido un fiasco y la electoral otro. Es el momento de reorganizarse. Esa misma noche regresa a Madrid.
El 9 de febrero de 1933 se constituirá oficialmente Renovación Española bajo la presidencia de Antonio Goicoechea. En su lema dejan claros sus reaccionarios objetivos: Religión, Familia, Orden, Trabajo y Propiedad. Se convierten en el partido de la aristocracia, de los terratenientes y los financieros, de los que aspiran a volver a mandar restableciendo la monarquía. Desde el primer día conspiran para derribar la República; serán los grandes financiadores de las tramas golpistas.
Ese mismo mes ya funciona una comisión organizativa del nuevo partido en Barcelona. A finales de marzo presentan la documentación en el Gobierno Civil. En Barcelona han decidido utilizar otro nombre; quizá Renovación Española es demasiado evidente, así que optan por recuperar la denominación que han utilizado en la candidatura conjunta con los carlistas en las pasadas elecciones. Se llamarán Derecha de Cataluña, o Dreta de Catalunya, ya que frecuentemente utilizan su denominación en catalán y acostumbran a publicar la propaganda electoral tanto en castellano como en catalán. En su escudo figurará san Jorge matando al dragón.
En su junta encontramos a dos antiguos miembros de la Comisión de Propaganda de la Unión Patriótica, dos publicistas de la labor del Directorio, como son Julio Díaz Camps y el abogado Santiago Torent Buxó, ligado desde joven al mundo católico y expresidente del Círculo de la Unión Patriótica del Distrito IV, además de secretario de diferentes consejos de administración. Estaba también José Bertrán Güell, al que ya conocemos, y Joaquín de Arquer. Pronto entrará en la junta Salvador Palau Rabassó.
Forman parte del partido elementos de la burguesía ennoblecida durante la Dictadura de Primo de Rivera, como el barón de Viver, el conde Montseny o Alfonso Sala, conde de Egara, pero, por su destacado papel durante la Dictadura, no en primera fila, además de destacados terratenientes como Ignacio Puig y de Pallejá o Javier de Ros y de Dalmases.
En sus estatutos aclaran su objeto: «divulgar y propagar el auténtico pensamiento español en el orden político y en el social, sobre la base inconmovible de nuestra tradición, plena de fe y de espíritu católico». Derecha de Cataluña tiene un comité de enlace con Renovación Española, en el que hay tres representantes de cada entidad. Por parte catalana son designados Javier Ros de Olano, Santiago Torent y Joaquín de Arquer. El 6 de abril hacen su constitución oficial en el local de la Peña Blanca y el 9 de mayo publican su manifiesto fundacional.
Según un informe policial de 10 de mayo, son treinta socios y la entidad tiene un «marcado matiz monarquizante y tradicionalista y de derechas». No tardarán en llegar las clausuras de la sede. El 26 de julio se cierra el local tras un registro en el que se encuentran manifiestos de Alfonso XIII. También se incauta el listado de socios. Esta vez el tema es leve, tres días después vuelven a autorizar la apertura del local. El partido monárquico está creciendo, en septiembre abandonan el local de la Peña Blanca y abren uno nuevo en Rambla Cataluña. Un año después se trasladarán a Vía Layetana, 57.
De cara a las legislativas del 19 de noviembre de 1933 los alfonsinos de Derecha de Cataluña y Peña Blanca impulsan la candidatura del Bloque Nacional de Derechas. Descartada la Lliga, que «no admite colaboración, sino supeditación absoluta», Julio Díaz Camps, presidente de la Peña Blanca y vicepresidente de Derecha de Cataluña, afirmaba que el «fuerte y sincero españolismo catalán siempre ha sido sacrificado por casi todas las derechas españolas a las conveniencias y oportunismo de la Lliga y este error trascendental, cuyas consecuencias estamos palpando, no puede repetirse ya más». 24Claman por la unidad de las auténticas derechas, pero esta vez no conseguirán sumar a los carlistas en la Ciudad Condal. A diferencia del resto de circunscripciones catalanas, en la de Barcelona-ciudad no ha sido posible el acuerdo. Los alfonsinos se presentarán solos.
La lista la encabezan dos figuras de reconocido prestigio en la extrema derecha, pero foráneas, son Antonio Goicoechea y el carlista José María Lamamie de Clairac, que, a diferencia de sus correligionarios barceloneses, sí estaba de acuerdo con el pacto y había destacado como crítico de la autonomía catalana. En la candidatura hay reconocidos alfonsinos como José Bertrán Güell, Ramón Ciscar Blasco, Juan Segú Vallet o Pedro Conde Genové y Jorge Girona Salgado, dos viejos amigos de José Antonio. También figura Alfonso Ibáñez Farrán, del integrista Centro de Defensa Social, y exmellistas como Ramon M. Condomines, que también había pasado por el PNE. La candidatura recibió el apoyo de la Juventud de Acción Española, Partit Agrari de Catalunya y Clase Media de Cataluña.
Para impulsar la campaña llegará Goicoechea, que pronunciará un mitin en el Teatro Bosque el día 12 acompañado de la plana mayor de Derecha de Cataluña. A pesar de la ruptura con Gil Robles, durante la campaña se reparten octavillas firmadas por Acción Popular, partido que no se presentaba en Barcelona, en las que se pedía el voto a la mujer católica o contra el marxismo o a favor de las derechas, con el marchamo del Bloque Nacional de Derechas grabado encima. 25
La campaña no está exenta de incidentes. Escamots de Estat Català acosan a los monárquicos españolistas. En el mitin final, Enrique García-Ramal, líder de las juventudes alfonsinas, denuncia «el incidente ocurrido a unos jóvenes, durante la madrugada anterior, qué al fijar unos carteles de las derechas, pistola en mano sé los arrebataron y pisotearon y que, según dijo, iban capitaneados por una personalidad del actual gobierno de Cataluña». El día de las elecciones Derecha de Cataluña solicitó protección policial para su sede. Además, se despliega un servicio de orden formado por jóvenes del partido que lucen en su brazo el distintivo de Renovación Española, una cruz de Santiago sobre fondo verde. Será el embrión de la diminuta milicia de Derecha de Cataluña.
El resultado electoral deja mal sabor de boca entre los alfonsinos. A finales de octubre, Díaz Camps había afirmado que en «Derecha de Cataluña se está concrecionando con aceleración vertiginosa, todo el españolismo catalán, católico y monárquico, latente en una gran masa de opinión catalana independiente». Pero parece que ese españolismo latente no era tan numeroso. En Barcelona ciudad la candidatura alfonsina cosechará unos 16.750 votantes, con un máximo de 23.000 votos para Goicoechea. Era un escaso 4,58 %. Mucho menos de lo esperado por el esfuerzo realizado.
A pesar de ello, durante 1934 el partido da pasos para consolidar su espacio. En marzo afirma tener en Barcelona 850 socios. Parece una cifra exagerada. El mes anterior, el día 7 de febrero, había visto la luz la publicación Guión . 26Aunque no explicita ser órgano de Derecha de Cataluña, entre sus redactores encontramos a reconocidos alfonsinos como José Bertrán Güell, Aurelio Joaniquet, Julio Díaz Campos o María Flaquer. Tendrá una vida breve. El número 3, que se anunciaba como dedicado al dictador Miguel Primo de Rivera, será secuestrado. Varios individuos, haciéndose pasar por policías, se presentan en la imprenta donde se edita y se llevan los ejemplares. No consiguen afianzar la publicación; su número 4, del 24 de abril de 1934, será el último.
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