Anna Gavalda - El consuelo

Здесь есть возможность читать онлайн «Anna Gavalda - El consuelo» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El consuelo: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El consuelo»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Charles Balanda tiene 47 años y una vida que a muchos les parecería envidiable. Casado y arquitecto de éxito, pasa las horas entre aviones y aeropuertos. Pero un día se entera de la muerte de Anouk, una mujer a la que amó durante su infancia y adolescencia, y los cimientos sobre los que había construido su vida empiezan a resquebrajarse: pierde el sueño, el apetito y abandona planes y proyectos. Será el recuerdo de Anouk, una persona tremendamente especial que no supo ni pudo vivir como el resto del mundo, lo que le impulsará a dar un giro radical y cambiar su destino.

El consuelo — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El consuelo», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

»Luego me fui a una juguetería y les compré de todo también a los otros dos… Era una locura, ya tenía problemas para llegar a fin de mes, pero me daba igual. Life was definitely a bitch.

«Llegaba muy tarde, a punto estuve de sufrir un accidente con el coche y llegué despeinada y sin aliento ante la verja del colegio. Era casi de noche, y los vi allí sentaditos en el patio a los tres, esperándome angustiados.

»No había nadie más que ellos en el patio…

»Los vi levantar la cabeza y vi también sus sonrisas. Sonrisas de niños que acababan de comprender que no, no los había abandonado. Me precipité sobre ellos y los abracé a los tres. Reí, lloré, les pedí perdón, les dije que los quería, que nunca nos separaríamos, que éramos los mejores y que… que ya debían de estar esperándonos los perros, ¿no?

«Abrieron sus regalos, y yo empecé de nuevo a vivir.

– Y ya está -añadió, dejando el tazón sobre la bandeja-, ahora ya lo sabe todo… No sé qué informe les hará a los que le han encargado la misión de venir hasta aquí, pero en lo que a mí respecta, se lo he enseñado todo…

– ¿Y los otros dos? Yacine y Nedra… ¿De dónde salen?

– Oh, Charles -suspiró Kate-, va a hacer… -tendió la mano hacia él, le cogió la muñeca y la volvió para consultar su reloj- siete horas ya que le hablo de mí sin parar… ¿No está hasta el gorro?

– No. Pero si está cansada…

– ¿De verdad no le queda ni un solo cigarrillo? -lo interrumpió ella.

– No.

Shit. Bueno… pues nada, entonces ponga otro leño en la chimenea… Enseguida vuelvo…

Se puso un vaquero por debajo del vestido.

– Empezar de nuevo a vivir, para mí que tenía el vientre muerto, significaba abrir mi casa a otros niños.

»Era una casa tan grande, había tantos animales, tantos escondites, tantas cabañas… Y además yo tenía tanto tiempo a fin de cuentas… Hice una solicitud en los servicios sociales para convertirme en madre de acogida, o asistente maternal, como lo llaman ahora. Mi idea era acoger niños durante las vacaciones. Ofrecerles un campamento fantástico, buenos recuerdos… Bueno, no sé muy bien qué más, pero me parecía que la vida de aquí se prestaba a todo eso… Que estábamos todos en el mismo barco y que teníamos que ayudarnos unos a otros… Y que… que yo podía servir para algo… a pesar de todo… Se lo comenté a los niños, y debieron de contestarme algo así como: pero… ¿entonces tendremos que prestarles nuestros juguetes?

»No se veía nada traumático en el horizonte…

»Conocí un mundo nuevo. Fui a buscar un formulario a la oficina de Protección Materna e Infantil, la PMI, y rellené cuidadosamente todas las casillas. Mi estado civil, mis ingresos, mis motivaciones… Utilicé el diccionario para no hacer faltas de ortografía y adjunté fotos de la casa. Ya pensaba que se habían olvidado de mí cuando unas semanas más tarde me llamó una trabajadora social para decirme que vendría a comprobar si podía obtener el visto bueno de la PMI.

Kate se tocó la frente, riendo.

– ¡Me acuerdo que el día anterior lavamos a todos los perros en el patio! ¡Hay que reconocer que apestaban…! Y les hice trenzas a las niñas… Creo incluso que me disfracé de señora como Dios manda… ¡Éramos per-fec-tos!

»La trabajadora social era joven y sonriente, su compañera, la puericultora, era… algo menos afable… Para empezar les propuse dar una vuelta por la granja, y allá que nos fuimos con Sam, sus hermanas, los niños del pueblo que siempre andaban por aquí, los perros, la… no, la llama no estaba todavía con nosotros… Bueno, se imagina el cortejo…

Charles se lo imaginaba perfectamente.

– Estábamos orgullosísimos. Era la casa más bonita del mundo, ¿verdad? La puericultora nos aguaba la fiesta preguntándonos cada dos por tres si no era peligroso. ¿Y el río? ¿No es peligroso? ¿Y el foso del castillo? ¿No es peligroso? ¿Y las herramientas? ¿No son peligrosas?

»¿Y el pozo? ¿Y el matarratas en la cuadra? ¿Y… ese perrazo de ahí?

»¿Y su estupidez?, tenía ganas de contestarle, ¿no ha hecho ya estragos en su vida?

»Pero bueno, me porté muy bien. Mire, mis niños han sobrevivido hasta ahora, le dije en broma.

»Luego las hice pasar a mi bonito salón… No lo conoce, pero es muy elegante. Lo llamo mi Bloomsbury… Los frescos de las paredes y la chimenea no son de Vanessa Bell ni de Duncan Grant, sino de la hermosa Alice… Por lo demás, el ambiente se parece mucho al de Charleston. Acumulación de objetos de todo tipo y condición, cuadros… En la época de esa visita era un poco más civilizado que ahora. Los muebles de Pierre y de Ellen todavía parecían buenos, y los perros no tenían permiso para subirse a los sofás de tela de chintz…

»Hice el paripé completo. Tetera de plata, servilletas bordadas, scones, cream and jam. Las niñas servían el té, y yo me estiraba la falda antes de sentarme. La Reina en persona habría estado… delighted…

»La joven trabajadora social y yo enseguida nos caímos bien. Me hacía preguntas muy pertinentes sobre mi… visión de las cosas… Mis ideas en materia de educación, mi capacidad de autocrítica, de adaptarme a los niños difíciles, mi paciencia y mi grado de tolerancia… Incluso a pesar de esa falta de autoestima de la que le hablaba antes y que desde entonces se ha convertido en una leal compañera, en ese terreno me sentía intocable. Me parecía que lo había demostrado… Que esa casa llena de corrientes de aire respiraba tolerancia, y que los gritos de los niños en el patio hablaban por mí…

»La otra idiota no nos escuchaba. Miraba, espantada, los cables eléctricos, los enchufes, el hueso roído que había escapado a mi atención, el cristal roto de la ventana, las manchas de humedad en las paredes…

»Estábamos hablando tan tranquilas, cuando de repente soltó un grito: un ratón se había acercado para comprobar si no había caído alguna miga bajo el velador…

»Holy Shit!

»No, si lo conocemos bien, traté de tranquilizarla, este ratón es como de la familia, ¿sabe…? Los niños le dan cereales todas las mañanas…

»Era la pura verdad, pero me daba perfecta cuenta de que no me creía…

»Se fueron al final de la tarde, y yo recé al cielo para que el puente no se derrumbara bajo su coche. Se me había olvidado avisarlas de que lo aparcaran al otro lado…

Charles sonreía. Estaba en primera fila, y la función era de verdad buenísima.

– No conseguí el visto bueno. Ya no me acuerdo de los argumentos y tal, pero así en general la pega era que la instalación eléctrica no cumplía la normativa. Pues vale… En ese momento me sentó fatal, pero luego se me olvidó… ¿Eran niños lo que quería? ¡Pues no tenía más que mirar por la ventana! Los había por todas partes…

– Eso mismo me dijo la mujer de Alexis -replicó Charles.

– ¿El qué?

– Que era usted como el flautista de Hamelín… Que atraía a todos los niños fuera del pueblo…

– ¿Para ahogarlos, tal vez? -preguntó, irritada.

– …

– PffF… Otra imbécil… ¿Cómo puede su amigo vivir con ella?

– Le he dicho antes que ya no es amigo mío.

– Ésa es la historia que me tiene que contar, ¿no?

– Sí.

– ¿Ha venido usted hasta aquí por él?

– No… Por mí…

– …

– Me llegará el turno. Se lo prometo… Y ahora hábleme de Yacine y de Nedra…

– ¿Por qué le interesa tanto todo esto?

¿Qué podía contestarle?

Para mirarla el mayor tiempo posible. Porque es usted la faz luminosa de la mujer que me ha traído hasta usted. Porque, a su manera, se habría convertido en lo que es usted si hubiera tenido una infancia menos traumática…

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El consuelo»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El consuelo» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El consuelo»

Обсуждение, отзывы о книге «El consuelo» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.