Carmen Gaite - Los parentescos

Здесь есть возможность читать онлайн «Carmen Gaite - Los parentescos» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Los parentescos: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Los parentescos»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Baltasar, un niño que atravesará varias edades a lo largo de la novela, trata de hacerse un hueco, su propio hueco en la casa familiar, allí donde conviven su madre, sus tres medio hermanos, su padre cuando aparece, la criada Fuencisla que busca con desesperación una vida propia y, en el piso de arriba adonde se llega a través de una puerta disimulada por un tapiz, los abuelos de sus hermanos. Baltasar, Baltita, guardará silencio hasta los cuatro años.

Los parentescos — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Los parentescos», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Hasta que un día me dijo Fuencisla que los de arriba levantaban la casa.

– ¿Cómo? ¿Por dónde la levantan?

– Quiero decir que la dejan, que se largan de Segovia.

– ¿Para siempre?

– Pues sí. Aquí no pintan nada. No les salen funciones como antes, que iban a Madrid, a Sevilla y por tantos pueblos. Ahorros no tienen, y donde no hay harina todo es mohína. Don Bruno está triste. ¿Cómo no lo va a estar? Ahí, sin hacer nada, los dos solos. Sin futuro.

Me entró congoja, como si tuviera algo de culpa, fui un ingrato, él me había dicho: «Vuelve cuando quieras.»

– ¿Y tú cómo sabes que está triste?

– Me lo dijo Lola. Ella y Máximo han ido a Italia a ver si les encuentran una vivienda. Parece que ya lo tienen arreglado. Cerca del hijo, se van a su arrimo, claro. Aunque ¡a saber! Con él nunca se sabe.

– ¿Tiene dinero él?

– Digo yo que sí tendrá. Pero con una mano lo coge y con otra lo suelta. De todas maneras, con los padres será generoso. No faltaba más. Pobres viejos.

– Viejos no son -protesté-. Él no es viejo. Sube muy bien por las cuerdas.

– Subía. Eso era antes.

La miré. Las palabras «antes» y «ahora» eran como llaves que no se acoplan a la cerradura.

– ¿Antes? No, Fuencis. Yo digo ahora. En la función de la libélula que te conté.

– Sí, claro. La última que hicieron. Han pasado dos años y medio, Balti.

– ¿Tanto?

– O más. Me acuerdo porque es cuando empezaba a salir yo con Ramón un poco en serio.

– ¿Y no van a hacer más funciones?

– No creo. No encuentran ayudantes, no pillan subvenciones. Y luego la desgana, que es mala consejera y con los mayores se vuelve asesina total. Don Bruno ha dado un bajón enorme. De tanto cavilar será. Lo vi en la frutería ayer. Dice que a doña Elsa de unas fiebres que tuvo le han entrado delirios. No pueden vivir sin el hijo. ¡Ay, Señor! La edad no perdona. Con lo independientes que parecían todos unos de otros, tan felices, cada cual a su aire, ésta era la casa de vive como quieras.

– ¿Cuándo?

– Entonces. No sé cuándo, el tiempo es un carrusel, Balti.

Tuve miedo de que se pusiera a desbarrar. Y había un hilo del que necesitaba tirar enseguida. En la maraña de seres felices viviendo en aquel borroso «entonces», ¿quién estaba y quién no?

– ¿Cómo llegó mi padre? -pregunté de repente.

– ¿Tu padre? ¿Adonde?

– A la historia de los de arriba.

– Vino a poner orden en los negocios de don Bruno, que nunca tuvieron cabeza para las cifras ni él ni ninguno de su familia. Bueno, Pedro sí, pero era un niño sin voz ni voto.

– ¿Y Gabriel estaba cuando llegó papá?

– Me parece que ya se había ido. Pero antes les buscó un asesor bueno, trajo la tarjeta con el teléfono, lo había conocido no sé dónde, dijo «Éste es el mejor», y era el mejor. Los dejó en sus manos. Muy nombrado el hijo de doña Baltasara, algo altanero, decían, y que ella no encontraba novia digna de su Damián, que a todas les hacía ascos. Y también le aconsejaba, decían, que se hiciera rogar y no cogiera el primer asunto que le llegara por la puerta, clientela selecta de la que paga bien, sin prodigarse, eso lo primero. No sé, yo lo que te digo es que de pronto me lo empecé a encontrar a todas horas por la casa, aquí desde luego sí se prodigó. Y a tu madre la miraba como a un ser del otro mundo, anda que no noto yo esas cosas. El amor es así, salvaje, sopla por donde quiere y rompe las costuras, las vallas, todo, o si no no es amor. Pero ella, hasta que supo seguro que Gabriel no iba a volver, no le hizo ni caso. Y entonces, lo normal, acudiría a él para consolarse. Los veían por ahí, por pueblos, en el coche de él, buscando, digo yo, algún café perdido donde nadie los conociera y ella pudiera llorar a gusto. Así se empieza. Ramón vino a refugiarse a mí por lo mismo, para contarme penas. Son amores de lástima. Prenden más despacio, pero prenden. Y además tu madre llorando está guapísima.

– No sé. No la he visto llorar nunca.

– Pues una pintura de Murillo, te lo digo yo. Para volver locos a duques y reyes, a quien sea. Y, en cambio, ya ves, doña Baltasara ni mirarla, igual que si pasara un perro cuando se la tropezaba por la calle. Siempre la ha llamado la titiritera, que es un nombre que se puede decir con cariño o arrugando la nariz. Hizo como si no existiera, y ahí estuvo su fallo. Se pasó años metiendo la cabeza debajo del ala; pues toma titiritera, y de que habías nacido tú se enteró por extraños, que le sentó como una patada. Sobre todo cuando supo que en la pila de bautismo te habían puesto su nombre y el apellido del duque, que en paz esté, creo que armó la de Dios es Cristo, tuvieron que llevarla al hospital. Dijo una de sus burradas: que a saber quién sería el padre.

– ¿El padre de quién?

– El tuyo. Y ya está bien, Baltita, no me tires más de la lengua que tengo prisa y me haces contarlo todo sin orden ni concierto. Además, eres muy pequeño. ¿En qué piensas, a ver? ¿Por qué se te ha puesto esa cara tan triste?

– Me da pena de Bruno. No quiero que se vuelva viejo. Ni Elsa tampoco.

– Es ley de vida, hijo, eso tiene mal arreglo. Pero allí estarán a gusto, no te preocupes. Lo que tenías que hacer es subir a despedirte de ellos. Un día me preguntaron por ti.

– ¿De verdad? ¿Cuándo?

– No me acuerdo. Antes de ponerse ella mala sería. No me líes, alma en pena, que me tengo que ir. Dale un beso a tu Fuencis.

Aquella noche, al acostarme, decidí visitar a los de arriba antes de que volvieran mis hermanos de Italia. Pero no hizo falta.

Al día siguiente por la tarde, cuando volví del colegio, mi nuevo dormitorio parecía otro. Tenía una mesa con su silla, una alfombra con dibujos en rojo y verde y una butaca. Todo un poco usado, pero precioso.

Pensé que mamá, que había prometido acompañarme a una tienda de segunda mano donde la conocían, habría ido ella sola para darme la sorpresa. Cuando se enteró de que me había cambiado de cuarto le dio mucha alegría, pero no me preguntó quién me había ayudado al traslado. Ella tiende a pensar que las cosas se arreglan por sí solas. Eso sí, nada más ver el cuarto, lo bautizó y así empezó a existir.

– ¡Qué bien! -dijo desde la puerta-. Al fin te has construido tu casita de papel.

Y a mí me encantó que le hubiera inventado ese nombre tan divertido, como una luz de cuento entrando por la ventana. Le dije que necesitaba una mesa, y es cuando sacó a relucir lo de la tienda de segunda mano y me prometió que iríamos juntos a revolver allí. Estaba de buen humor. Una mesa y lo que hiciera falta. Papá le había dado dinero, y había que poner maravillosa mi casita de papel.

Ahora ya estaba tan maravillosa que no acababa de creérmelo. Me acerqué a la mesa. Tenía cajones a los lados y estaba recubierta de piel verde algo gastada, con marcas de vasos y alguna mancha de tinta. De los cajones, al abrirlos, subía un olor antiguo. Dejé la cartera encima, me senté en la butaca y me puse a jugar al juego de abrir y cerrar los ojos para ver si las cosas son verdad o les pillas algún fallo. Si se cierran los párpados muy deprisa, todo se mueve un poco y parece alucinación. Descansé la cabeza contra una de las orejeras de la butaca y dije entre dientes: «Vendrás conmigo donde yo vaya, mi querida casita de papel.»

Fue cuando oí voces en el saloncito. Una era la de mamá, otra la de un hombre, que al principio no reconocí. Salí al pasillo y me acerqué despacio a la puerta. El hombre era Bruno y mamá estaba abrazada a él llorando. Le decía que le iba a echar de menos siempre, que para ella había sido como un padre y que, aunque no se vieran mucho, era un alivio saber que seguía allí arriba. «Es que de verdad, no te haces idea de lo que te quiero.» Luego añadió: «Y a Elsa también», pero con una voz no tan convencida, como si la quisiera menos, o de otra manera. Bruno le acariciaba la cabeza de vez en cuando, y le daba golpecitos en la espalda. Los dos sentados en el sofá. «Vamos, mujer, vamos. Es la vida. Hay un cruce y los trenes cambian de vía, se dividen; yo también te quiero.» No lo encontré más viejo, como decía Fuencisla. Pero algo irreal, de movimientos lentos.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Los parentescos»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Los parentescos» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Los parentescos»

Обсуждение, отзывы о книге «Los parentescos» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.