Ramiro Pinilla - La tierra convulsa

Здесь есть возможность читать онлайн «Ramiro Pinilla - La tierra convulsa» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La tierra convulsa: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La tierra convulsa»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Ambicioso fresco sobre la historia reciente del País Vasco, saga y la vez retrato de un microcosmos realista y mágico que es el pueblo de Getxo, Verdes valles, colinas rojas es la gran novela sobre la colisión entre un mundo que cambia y un pueblo que se resiste a todo cambio. La historia arranca a finales del siglo XIX con el enfrentamiento entre Cristina Onaindia, aristócrata casada con el rico industrial Camilo Baskardo, y Ella, una ambiciosa y astuta criada sin nombre que pone en peligro todos los valores tradicionales cuando anuncia que espera un hijo ilegítimo. Esa rivalidad prolongada durante décadas y que marca la historia de Getxo es comentada por dos figuras protagonistas: don Manuel, anciano maestro, y Asier Altube, su discípulo predilecto, que rememoran los meandros y ramificaciones de otras muchas historias derivadas de éstas, como la de Roque Altube, primogénito de un caserío enamorado de una agitadora socialista, o la de los niños Baskardo, que vivirán en su propia piel la locura aranista de la madre. Ramiro Pinilla domina como pocos la acción y los diálogos, y logra integrar, desde una perspectiva a la vez épica y lírica, la historia y los mitos de una región.

La tierra convulsa — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La tierra convulsa», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

»- ¡Vaya si tiene que ver! ¡Era su madre! -dice un hombre con boina.

»-Marcelo quiere decir que madre e hija no se parecen en nada -dice Eduardo Varela.

»Los seis se me quedan mirando, me miran demasiado.

»-Yo tenía que hacerlo, tenía que venir aquí -digo.

»No apartan de mí sus ojos.

»-No la toco -digo.

»Ellos no encuentran postura y yo tampoco.

»-Tenía que hacerlo -digo.

»- ¿Qué tenía que hacer?, ¿por qué se justifica? -dice Eduardo Varela.

»-Esa mujer no se merece nada -dice Marcelo.

»-Es una criatura de Dios -digo.

»-En el mundo que queremos traer no habrá sitio para tipas como ella -dice Marcelo.

»-Ha tenido mala suerte. ¿No tuvo también su madre mala suerte?

»- ¡No las compare!

»-Nadie le ha pedido cuentas de nada, don Manuel. ¿Que usted la visita? Es asunto suyo -dice Eduardo Varela.

»- ¿Cuál es el mundo que ustedes quieren traer? -digo.

»-Si es una censura por lo que pensamos de Teresa… -dice Eduardo Varela.

»-No, no es una censura.

»- ¿Por qué no se sienta? Nos gusta que nos pregunten -dice Eduardo Varela.

»Me siento en una silla. Se sientan alrededor de la mesa los que no estaban sentados.

»-No tiene por qué alarmarse, don Manuel -dice Eduardo Varela.

»- ¿Alarmarme?

»-Ignoramos cómo sería usted antes de venir a La Arboleda, pero no me lo imagino tan asustado como le vemos aquí.

»- ¿Asustado?

»-Usted no es feliz aquí. Procediendo de Getxo, es natural que los socialistas le inquietemos. Pero hay algo más. Usted parece fuera de lugar; lo está, por supuesto, pero se le nota demasiado. Se muestra inseguro, no tenía por qué darnos ninguna explicación de sus visitas a Teresa, quizá no tenía por qué estar ahora aquí, entre socialistas. Pero nos alegramos de que así sea… ¿Verdad que nos alegramos? Le damos la bienvenida, cualquiera que sea la razón que le ha traído. Demuestra ser muy honesto -dice Eduardo Varela.

»-Yo también conocí a Isidora -dice el hombre de la boina.

»-Fue muy hermoso combatir a su lado. Su muerte dejó un vacío entre nosotros -dice Eduardo Varela.

»- ¿Por qué luchan así? -digo.

»-Nadie se sienta entre socialistas si no le anima un principio de comprensión -dice Eduardo Varela.

»-Entiendo su deseo de justicia, pero no que luchen tan obsesivamente por ello.

»-No somos corderos -dice Marcelo.

»-No es que ustedes, los nacionalistas, sean corderos: es que ven las cosas de otro modo. Y no consiste sólo en ver estas cosas, sino en sentirlas. La sociedad vasca nacionalista debe llegar a comprender que está tan necesitada de justicia como cualquier otra -dice Eduardo Varela.

»-Creo que todos estábamos un poco enamorados de ella -dice el hombre de la boina.

»-Los vascos hemos heredado viejas leyes repletas de justicia -digo.

»-Quizá, pero nosotros le estamos hablando de un mundo nuevo, con leyes propias y distintas, un mundo no previsto por los viejos patriarcas vascos -dice Eduardo Varela.

»-Evolucionaremos -digo.

»- ¿Hasta aceptar la lucha de clases? -dice Marcelo.

»-Se nos ocurrirá alguna buena fórmula. Pero nada de lucha -digo.

»-Mire usted dónde vivimos los mineros y en qué palacios viven en Getxo los dueños de las minas. Los grandes patronos se enriquecen con la explotación de los mineros. ¿Por qué unos hombres arriba y otros abajo?, ¿acaso no somos todos iguales? -dice Marcelo.

»-El propio Jesucristo dijo que sí lo somos -dice Eduardo Varela.

»-Eso es reducirnos a mero materialismo -digo.

»-Los obreros carecemos de riqueza, somos los menos materialistas. Y los más materialistas son los patronos, que buscan la riqueza y la tienen toda -dice Marcelo.

»-No hay duda de que hay que arreglar muchas cosas, pero los vascos no vemos el mundo a través de un enfrentamiento de clases: nos une una razón superior -digo.

»- ¿La patria? Los más fuertes de entre ustedes invocarán la patria para silenciar a los más débiles. De hecho, ya lo están haciendo. Usted es la muestra. Y perdone mi crudeza -dice Eduardo Varela.

»Todos callan.

»-Ustedes tienen razón…, por lo que respecta a las minas. Les envidio -digo.

»- ¿Envidiarnos?

»-Porque lo suyo puede explicarse con palabras. Les envidio profundamente.

»-Isidora no se merecía que aquel tipo la abandonara -dice el hombre de la boina.

»-Se me ocurre pensar que usted, don Manuel, no la habría abandonado… a pesar de todo -dice Eduardo Varela.»-Se llamaba Roque -dice Marcelo.»-Ah -digo.

«Desde la ventana de la escuela veo cruzar la plaza a un grupo de mineros llevando a un compañero herido al hospital de Triano. La gente se acerca a verlos pasar, los hombres, con caras largas, las mujeres, llorando. Al herido sólo le pueden agarrar de los dos brazos y de una pierna, pues la otra, arrancada desde arriba del muslo, se la han colocado sobre el pecho.

«La puerta está abierta y oigo a Teresa trajinar en la chapa. Llamo con los nudillos.

»- ¿No ves que está abierta? -dice.

»- ¿Puede coger el paquete que le traigo?

»-Pero… ¿qué pasa?, ¿quema el suelo de mi chalé?

»Viene, me coge de la mano y me mete.

»-Te he visto venir por el monte y te preparaba algo.

»Huele a tocino frito. Teresa lleva el vestido que le compré la semana pasada. Habla y habla, de espaldas. Se vuelve, con un tenedor en la mano.

»- ¿Todavía no te has sentado?

»-Sólo he venido a traerle el paquete.

»- ¡Siéntate! -dice.

»Me siento. Me sirve tres lonchas de tocino frito, pan y un tazón de leche humeante.

»-Si le como lo que traigo, buen negocio hacemos -digo.

»Se sienta frente a mí, al otro extremo de la mesa. Se ha puesto sena y no me mira.

»-Ya no estoy enferma, no necesito paquetes -dice.

»- ¿Prefiere estar enferma?

»-Sí.

»Ahora me mira en silencio.

»-No aceptaré más paquetes tuyos -dice, empujando hacia mí el patinete que dejé en la mesa.

»- ¿Por qué no? -digo.

»-No estoy enferma.

»Su mirada hace que desvíe la mía. Teresa vuelca la silla al levantarse.

»- ¡Tengo mi dignidad! ¡No soy una inútil! ¡No quiero recibir paquetes a cambio de nada! -dice.

»Me levanto.

»-Vendré -digo.

»- ¡No te abriré!

»Salgo. Oigo los pasos de Teresa en la casa. Sus palabras me persiguen:

»-Ellos han empezado a venir…, ¡pero no he abierto la puerta a ninguno! ¡Para que lo sepas!

«Al servirme la sopa, dice doña Beatriz:

»- ¿Vio usted al pobre hombre que llevaron al hospital?

»-Sí.

»-Es el pan nuestro de cada día. ¡Jesús, Jesús, en qué condiciones trabajan los pobres! Las vagonetas se les echan encima, las peñas les aplastan, los cartuchos les explotan en las manos… Y el hospital, ¡en las Quimbambas! Con decirle a usted que primero hay que bajar a hombros al herido, llevarlo por malos y largos caminos, y por último subir con él una escalera de ¡ciento veinte peldaños de piedra! Es un milagro que alguno llegue vivo. Esa escalera ha matado a más mineros que las minas…

«El tendero Bernabé se queja de la crisis económica.

»-Esto está muerto, don Manuel. No hay un real en toda La Arboleda. Entre los que se han marchado y los que no pueden comprar… Y, por si fuera poco, la cooperativa de los socialistas, que vende el género más barato que yo. ¿Cómo lo consiguen, si yo sólo saco para comer? ¡El comercio es el comercio y sólo los comerciantes tendrían que abrir comercios! Ellos no son comerciantes, don Manuel…

»-No es malo que alguien les venda a los mineros comida más barata -digo.

»- ¡Esos Socialistas no lo hacen para comerciar!

»-Está claro que no.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La tierra convulsa»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La tierra convulsa» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Ramiro Pinilla - Sólo un muerto más
Ramiro Pinilla
Ramiro Castillo Mancilla - Natalia
Ramiro Castillo Mancilla
Norberto Luis Romero - Tierra de bárbaros
Norberto Luis Romero
Ciro Alfonso Duarte - Tierra amarilla
Ciro Alfonso Duarte
Ramiro Castillo Mancilla - Un monje medieval
Ramiro Castillo Mancilla
Ramiro Castillo Mancilla - Ciudad del Carmen
Ramiro Castillo Mancilla
Ramiro de Dios - Resorte
Ramiro de Dios
Ramiro Castillo Mancilla - Peones de hacienda
Ramiro Castillo Mancilla
Отзывы о книге «La tierra convulsa»

Обсуждение, отзывы о книге «La tierra convulsa» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.