Charo Vela - Carmela, la hija del capataz

Здесь есть возможность читать онлайн «Charo Vela - Carmela, la hija del capataz» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Carmela, la hija del capataz: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Carmela, la hija del capataz»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Tras ocho años aislada del mundo, Carmela vuelve junto a su familia y su hijo. Vuelve más madura, más profesional y con muchas ganas de venganza. El odio hacia la familia De Robles se ha instalado en sus entrañas y ha ido creciendo durante estos años. Nunca podrá olvidar todo lo que ha tenido que sufrir por culpa de ellos. Le tendieron una trampa, una vil artimaña, que la apartó de los que más quería y le rompieron el corazón. Pero ¿quién iba a creerla a ella? ¿Cómo podía, sin dinero, defenderse de las injurias de los señores? Una chica con dieciocho años, hija del capataz, pobre y sin recursos. ¿Cómo iba a imaginar que el hombre que más amaba la iba a abandonar, cuando más lo necesitaba? Tras volver, a su mente acuden recuerdos de cómo comenzó toda su historia y la firme decisión de resarcirse del daño sufrido. La traición, el amor, el odio y la venganza, reina a lo largo de su corta vida. ¿Podrá algún día desquitarse? ¿Despertará su corazón de nuevo al amor o seguirá odiando a muerte al padre de su hijo? Lo que Carmela no imagina son las sorpresas que la vida le deparará y la harán tambalear de su firme propósito.

Carmela, la hija del capataz — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Carmela, la hija del capataz», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Una calurosa tarde estaban todos tendidos sobre la hierba fresca al borde del arroyuelo, a la sombra de un alcornoque. Corría una leve y agradable brisa. Estaban con los ojos cerrados, medio adormilados, escuchando el cantar de los pájaros y el silbar del viento. Carmela tenía calor y decidió bañarse en el arroyo. No quiso despertarlos. Sin hacer ruido y sin avisar a nadie, se metió sola en el riachuelo.

Ya dentro, pisó una piedra, resbaló y perdió el equilibrio. Su cuerpo cayó a la parte central, que era más profunda y donde la corriente del agua era más fuerte. Al no lograr tocar con los pies el fondo y sentir que el agua la arrastraba, el miedo se apoderó de ella y comenzó a gritar asustada. Luna al escucharla empezó a ladrar con fuerza. Todos se levantaron sobresaltados. Con rapidez acudieron hacia el lugar de donde provenían las voces y la miraron aterrados, pues el agua se la llevaba sin control.

La nodriza iba a tirarse cuando vio que Tomás le había cogido la delantera. Se había metido y estaba nadando para llegar hasta Carmela. La agarró como pudo y con esfuerzo intentó sacarla. Ella forcejeaba y luchaba por no hundirse, lo cual le dificultaba a él poder llevarla al borde. La corriente parecía poseída, pues chocaba con rabia contra ellos y los deslizaba. Él seguía braceando, pero no conseguía llegar a la orilla. Tomás se sentía ya sin fuerzas, mas ni loco la soltaría.

—¡Tomás, por el amor de Dios, sujétala fuerte, no la sueltes! —le gritó la institutriz mientras le acercaba una rama gruesa y larga que habían encontrado cerca—. ¡Agárrate a la rama!

Este se aferró a la punta con fuerza. Al otro lado todos tiraban con rabia, hasta que consiguieron acercarlos al borde. Al subirlos, Carmela, por la tensión sufrida, el esfuerzo y los nervios, perdió el conocimiento unos segundos, desplomándose en la hierba. Al cabo de unos minutos su pulso y la palidez de su rostro volvieron a la normalidad. Tomás estaba arrodillado en el suelo, respiraba con dificultad, se encontraba agotado. Le temblaba todo el cuerpo, había hecho un sobreesfuerzo por no soltarla. Descansó un momento, intentando recobrarse.

—¿¡Sabéis que os habéis jugado la vida!? ¡Ni se os ocurra volver a bañaros sin estar yo con vosotros! —La niñera les reñía a puro grito; estaba bastante enfadada—. ¡Estáis castigados todo lo que queda del verano sin bañaros más aquí! ¡Virgen santa, qué miedo he pasado! Me habéis tenido el corazón en un puño.

—¿Cómo se te ocurre meterte sola si no sabes nadar? ¡Eres una insensata! —le riñó Tomás casi sin aliento por el esfuerzo y alterado por el mal rato que había pasado.

—Lo siento. Todo ha sido culpa mía por atrevida e inconsciente —comentó arrepentida Carmela con los ojos llenos de lágrimas—. Perdonadme, por favor. Tomás, gracias. Sin tu ayuda no sé qué hubiese pasado. Gracias a Dios que estabas cerca.

—Ha sido un momento complicado, pero por suerte estamos bien. —Tomás respiró algo más tranquilo y al verla llorar necesitó serenar el momento—. Para algo soy el hombre del grupo, para salvaros de las dificultades. —Sonrió e intentó que las chicas se relajaran del susto. En el fondo él sabía que la situación había sido complicada, pero le apenaba verla triste; no obstante, le sentenció—: ¡Pero no vuelvas a meterte sola o quien te ahoga soy yo!

Ninguno comentó lo sucedido a los mayores. Temían una represalia e incluso que despidieran a la institutriz, a la cual le tenían mucho cariño. De este modo, todos hicieron un pacto de silencio.

El tiempo iba pasando y seguían viéndose con la asiduidad de siempre. La señora Teresa, pese a ser muy disciplinada, nunca prohibió a sus hijos jugar con las hijas del capataz. El señor Andrés tampoco los privaba de que se divirtieran juntos pese a ser de distinta clase social. Allí, en la hacienda, no los veía nadie de su posición que pudiese juzgarlos. Además, aún eran pequeños. Los señores iban mucho a la capital mientras los niños se quedaban en la finca con la nodriza. Como en el cortijo había poca diversión, al menos jugando con las niñas de Gregorio andaban entretenidos.

Los años, sin prisa pero sin pausa, iban transcurriendo y los niños fueron creciendo. Las niñas se habían convertido en unas lindas mujercitas. Eran espigadas y tenían ya las curvas bien marcadas. Pese a ser la más pequeña, Carmela estaba igual de alta y formada que las demás y era muy agraciada, con su melena de pelo ondulado. Tomás era un guapo joven de ojos grises, alto y de buen porte. El pelo le caía sobre los hombros y le favorecía bastante.

La verdad era que él ya se aburría cuando las chicas empezaban a hablar de bordados y vestidos o cuando Lola las peinaba como si fuesen princesas, así que ensillaba su caballo y se iba a galopar por la finca. «Sentir la brisa fresca en la cara cuando cabalgo y embriagarme de este olor de olivares es una sensación muy placentera que me gusta y me relaja», murmuraba Tomás a lomos de su corcel.

2. Sed de amor

Cuando el señorito Alberto cumplió los diecinueve años se comprometió con una ilustre señorita de Sevilla. Él estaba estudiando Agricultura en la capital para seguir los pasos de su padre. Ahora, entre los estudios y visitar a su enamorada, apenas paraba por la hacienda. Últimamente se había alejado totalmente de Lola y Carmela, pues su prometida no entendía cómo Luisa y Tomás tenían tanta confianza con la gente del servicio. Ella respetaba mucho su estatus y las diferencias entre las clases sociales. De esta forma, Alberto fue marcando distancia entre ellos. En cambio, sus hermanos seguían actuando igual que siempre con las hijas del capataz.

Luisa iba a cumplir los dieciocho años. Era una chica muy bonita, de estatura media, de piel blanca, pelo claro liso y larga melena. Era una chica cariñosa y educada. Seguía acudiendo al colegio religioso y se dedicaba a bordar. Estaba preparada para ser una gran señora como su madre. En sus ratos libres escribía cuentos. Esa era su gran pasión.

Tomás tenía dieciséis, estudiaba en un internado de Sevilla y quería matricularse en Derecho. Se había convertido en un joven apuesto, con ojos grises y pelo oscuro rizado, de carácter amable e inteligente, ya pensando en el amor y en seducir a las mujercitas. Como era el pequeño de la casa, su hermana Luisa tenía predilección por él.

Lola iba camino de los diecisiete. Había empezado a trabajar en una cooperativa aceitunera en Mairena escogiendo la aceituna, aliñándola y envasándola para la venta. No era muy alta, pero sí buena moza, agraciada y simpática.

Carmela tenía ya catorce y era toda una linda damisela. Alta, de ojos marrones claros como la miel, tenía un cuerpo modulado por las curvas, que la hacían muy atractiva. Parecía mayor de la edad que tenía. Era muy dicharachera y alegre. Se encargaba de las faenas de la casa donde vivían. Lavaba, limpiaba y hacía la comida para su familia. En los ratos libres bordaba, como la había enseñado Luisa.

Los fines de semana los jóvenes los pasaban juntos. Una tarde Irene les preparó un pícnic y se sentaron a la sombra de una encina a merendar. Mientras comían hablaban de sus sueños y aspiraciones, siempre acompañados por la perrita Luna.

—Yo quiero estudiar Derecho para defender al débil —confesó Tomás a su hermana y a sus amigas un sábado por la tarde.

—Tomás, ¿cuando dices débil te refieres a los jornaleros o a los señoritos con problemas? —le cuestionó Carmela, dudosa de a quién realmente iba a defender.

—Pues, la verdad, no creo que el jornalero pueda pagar mis honorarios.

—¿Entonces los pobres no tenemos derecho a que nos defiendan? —le interrogó Carmela de nuevo, molesta por el comentario de él. Tomás, tras pensarlo un instante, le contestó con seguridad.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Carmela, la hija del capataz»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Carmela, la hija del capataz» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Carmela, la hija del capataz»

Обсуждение, отзывы о книге «Carmela, la hija del capataz» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x