La literatura nunca –y en ningún sitio como no sea algunos privilegiados– da de comer a sus fautores. Dicen /p. 6/ –digo– que viven de su pluma. Pero sin aclarar al servicio de qué. Sí, en México, he vivido de mi pluma, mas ¿qué no hice? Cine (todavía la TV no era nada), periodismo, traducciones, folletos y publicidad. Menos mal que nunca me costó endilgar frases y menos si es por encargo: allá voy y no paro hasta el punto final. Lo mismo me da discurso o script .
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En el prólogo de Campo cerrado , que aquí desaparece [–escrito en 1943–] [decía] preveía menos páginas de las que aquí aparecen. De hecho podía poner [toda] casi toda mi obra al servicio de este Laberinto , sólo mágico para mí. Pero preferí agrupar lo más significativo de la guerra y sus inmediatas consecuencias. /p. 7/
Nota a la presente edición
Ediciones de Campo de sangre
1945. Campo de sangre , México, Fondo de Cultura Económica.
1978. Campo de sangre. El laberinto mágico III, Madrid, Alfaguara. Reimpresión: 1986.
2002. Campo de sangre , ed. de Luis Llorens Marzo, y Campo del Moro , ed. de Javier Lluch Prats, en Obras completas de Max Aub , Joan Oleza (dir.), vol. III-A: El laberinto mágico II, Valencia, Biblioteca Valenciana / Institució Alfons el Magnànim.
2003. Campo de sangre , Barcelona, Suma de Letras.
2011. Campo de sangre , Madrid, Diario Público .
2018. Campo de sangre . El laberinto mágico vol. 3, pról. Lourdes Ortiz, Granada, Cuadernos del Vigía.
La primera edición de la novela, supervisada por el autor, apareció en 1945 en la editorial Tezontle, auspiciada por el Fondo de Cultura Económica. Nos referiremos a ella como [1945 a ]. La segunda es la edición de Alfaguara de 1978 (reimpresa en 1986 y reproducida por Suma de Letras en 2003 y Diario Público en 2011), que, a pesar de realizar correcciones obvias, algunas avaladas por el propio autor, contiene numerosas erratas y supresiones, por lo que apenas nos referiremos a ella en el aparato crítico. Y por último la realizada por Luis Llorens en 2002 en el marco de las Obras Completas del autor. No sabemos con certeza si la edición de Cuadernos del Vigía es también una reimpresión de alguna de las anteriores.
Y si hablamos de correcciones avaladas por el autor es porque existe un ejemplar de la primera edición con anotaciones autógrafas de Aub, imposibles de fechar, que tomamos como texto óptimo a la hora de preparar esta edición. La denominamos [1945 b ], y se encuentra entre los fondos de la biblioteca personal del autor depositados en la Fundación Max Aub, a la cual agradecemos haber puesto a nuestra disposición el ejemplar en cuestión.
El texto que presentamos es, pues, novedoso en muchos casos. En general Aub se limita a subsanar erratas de imprenta o a regularizar aspectos de puntuación y ortografía sobre los que seguirá vacilando años después: uso de signos de apertura y cierre de exclamación e interrogación, puntuación ante estos, uso de guiones largos parentéticos, sangrías y espaciados antes y después de citas de otros autores, etc. En atención a estas correcciones hemos procedido a regularizar en aquellos casos que escaparon a la atención del escritor, como también hemos normalizado y actualizado la ortografía, en aquellos casos en los que la RAE no permite alternancia, los signos de puntuación y la tipografía (Aub vacila mucho en el uso de comillas y cursiva) y la transcripción del valenciano según las normas de Castellón.
Pero otras correcciones de [1945 b ] tienen que ver con cuestiones de orden estilístico. El autor modifica preposiciones, palabras, orden de estas e incluso a veces altera o añade frases enteras. Hemos creído conveniente respetar la casi totalidad de estas alteraciones del texto original, atendiendo al criterio de que el texto óptimo es la última edición revisada por el autor y a que este no contó con la oportunidad de realizar una segunda. Solo mantenemos la variante de [1945 a ] cuando resulta agramatical la modificación propuesta en [1945 b ].
Por supuesto, como es fácil de imaginar, los cuadernos autógrafos a los que nos hemos referido en nuestro estudio introductorio presentan infinitas variantes respecto al texto de 1945. Pero se trata de testimonios integrados en la fase de composición de la novela que R. Laufer (1972) denomina «estadio preparatorio» del original: notas, proyectos, borradores, etc. Por tanto, solo los hemos considerado material de apoyo en nuestra edición crítica en aquellos casos en los que contribuyen a dilucidar las ediciones impresas [1945 a ] y [1945 b ] y, por consiguiente, se recogen en el aparato crítico, junto con otras ediciones cuando ofrecen variantes textuales: es el caso de [1978].
Esta edición incluye, además, una amplia galería de personajes históricos (aquellos que a los que el autor alude de manera recurrente), un glosario de voces escogidas (dado el peculiar léxico que Aub emplea en sus primeras entregas del Laberinto ) y, a continuación de esta nota, una bibliografía por apartados que recopila las fuentes utilizadas en esta edición.
Max Aub
Campo de sangre
Edición crítica, introducción y notas de Luis Llorens Marzo
ÍNDICE
PRIMERA PARTE
1. Madrugada de tres
2. Julián Templado
3. Julio Jiménez, retrato
4. Teresa Guerrero
5. La cena, I
6. La cena, II
7. Todo es hablar
8. Pilar Núñez de Cuartero
9. De once a doce
10. El bombardeo no admite mediocridad
11. Nacimiento de una comedia
12. Historia de la Lola
13. Las tres de la madrugada
SEGUNDA PARTE
1. Teruel
2. La ferretería del Pozal
3. El gobernador
4. Fajardo y la evacuación
5. Don Leandro y los árabes
6. Don Leandro y don Juan de Austria
7. Don Leandro y los anarquistas
8. Muerte de don Leandro
TERCERA PARTE
1. Visita
2. Juventud de Rosario
3. Rosario y Paulino
4. Un suceso enrevesado
5. Advertencias inútiles
6. Vuelta de Perelada
7. Muerte de Herrera
8. En la frontera
9. Interrogatorios
10. Intermedio trágico
11. Dialogismos
12. Cada uno al desvelo de su madrugada
13. 19 de marzo de 1938.
Por lo cual fue llamado aquel campo, Haceldama,
esto es, campo de sangre, hasta el día de hoy.
San Mateo, XXVII, 8 1
PRIMERA PARTE
1. Madrugada de tres 2
Barcelona, 31 de diciembre de 1937 3
–Un fusilamiento es algo muy desagradable; tres, todavía se pueden aguantar.
–Muy optimista, tan temprano.
Sobre el pavés de un mar de acero, en el trocatinte nublo del horizonte, el sol renaciendo como un pezón, y su areola sonrosada. José Rivadavia (juez de la República, toroso y pie plano, alto de color, salpimentado el cabello, las manos cruzadas descansando sobre las posaderas; las aletas del gabán al aire, batiendo el unto de una panza bien establecida) baja, paso ante paso, el recuesto del fuerte de Montjuich 4contestando a Julián Templado, de estatura no más de mediana, paticojo, miope, bamboche, vedijoso, sentenciero; médico por más señas, mal hablado y amigo de las mujeres: cuanto menos decentes, más. 5
Apenas las siete de la mañana, una bruma lechosa, de tierra adentro y río, por las asentaderas de las cortadas y el llano. Anúnciase el sol para todo el día a escondidas del mar dormido al socaire de la ciudad. A medida que sube gana en deslumbre lo que pierde en sangre. Un frío fino y quieto.
–Los hombres temen el dolor, no la muerte.
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