Cuando a mí me preguntaban sobre Néstor, con quien compartí amistad y gestión política por más de treinta años, yo lo definía como un “militante”. Pero a partir de lo que escuché decir a Maradona, considero que es una de las mejores definiciones sobre Néstor.
Textualmente Diego expresó a la prensa luego de retirarse del velorio del ex presidente Néstor Kirchner:
Creo que fue un mazazo para todos. Yo lo fui a ver hace poco tiempo y lo vi bien, estaba sereno, tranquilo y hablamos de fútbol. Cuando caí que Néstor había fallecido me pareció algo increíble, justo en el momento que los argentinos estábamos saliendo y teníamos un luchador y batallador como Néstor que se pelea con los Estados Unidos y quien sea, perderlo para nosotros es terrible. Argentina perdió un Gladiador. Un hombre que se la jugó siempre, que nos sacó del pozo y que era respetable en todo. Yo no tuve una gran amistad con él, pero lo poco que tuve contacto me pareció que se la jugaba por sus ideales. Y el que se jugó por sus ideales fue el Che Guevara que es mi ídolo y la verdad que Néstor tenía muchas cosas del Che. Yo le digo a la presidenta que siga para adelante que estamos todos con ella. Ayer escuchaba hablar a los que están en contra y quiero que Cristina los pelee como los peleaba Néstor y de esa manera vamos a salir adelante porque en la Argentina tenemos que matar a la hipocresía. Y le decíamos a Cristina que aguante que estamos para lo que necesite para lograr una Argentina mejor.
Miguel Núñez es un periodista con trayectoria en distintos medios como La Voz, De Frente, La Razón, Perfil, revista Humor, El Porteño, entre otros. También de joven su otra pasión fue la política ligada al peronismo. Durante la Reforma Constitucional de 1994 conoció al matrimonio de Néstor Kirchner y Cristina Fernández forjando un vínculo profesional y de amistad. Con Néstor compartía la pasión por el mismo club de sus amores: Racing de Avellaneda.
También fue compañero de secundaria del actual presidente Alberto Fernández en el Mariano Moreno, junto a él y otros dirigentes fundaron el Grupo Calafate quienes organizaron la campaña presidencial de Kirchner siendo luego vocero durante la presidencia de Néstor y parte de la de Cristina Fernández.
Núñez compartió los encuentros entre Maradona y el ex mandatario Kirchner. Pero su historia con el astro se remonta muchos años atrás, hasta llegar a la infancia. El ex vocero presidencial es de 1959 y Maradona de 1960 y compartieron fútbol en las infantiles de Argentinos Juniors en algunos partidos de los famosos Cebollitas, cuyo entrenador era Francisco Cornejo, quien había quedado deslumbrado con aquel equipo de pequeñas promesas como Pelusa Maradona, Daniel Pólvora Delgado, Claudio El Mono Rodríguez y Goyo Carrizo, entre otros, logrando un invicto de más de 100 partidos, disputando torneos no solo en la Argentina sino también en Uruguay. Cuando disputaron los Juegos Nacionales Evita de 1973 y 1974 (este lo ganaron), Cornejo los bautizó Cebollitas. En el 74, el equipo también ganó el campeonato de la Novena División de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Núñez no fue parte de aquel famoso equipo, pero sí compartieron algunos entrenamientos en los que se enfrentaron o formaron en el mismo equipo con Pelusa en el complejo Malvinas Argentinas, frente a la mirada atenta de Francis Cornejo, el descubridor de Maradona. Luego se juntaban a jugar al metegol o al básquet en la cantina de Malvinas. Adulto los dos, el destino los volvió a reencontrar en un despacho presidencial:
Estando en mi función como vocero presidencial de Néstor Kirchner, recuerdo cuando Diego vino a su primer encuentro con el presidente en la Casa de Gobierno en agosto de 2004. Ese día fue muy emotivo porque hablaron de todo un poco, de fútbol y de política. También Néstor le dijo que se cuidara, que todo el pueblo argentino lo amaba (después supe por allegados que los deseos de Néstor le habían hecho muy bien a Diego espiritualmente). No fue una charla muy larga, pero lo suficiente para que iniciara un fuerte vínculo afectivo donde los unía el amor por el fútbol y la política. Después tuvieron otros encuentros y siempre con el mismo afecto y respeto.
También recuerdo cuando en abril de ese año Diego fue internado en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, del Barrio Norte porteño por problema en el corazón, Néstor me pidió que hablara con la familia para saber del estado de su salud. Cuando hablé con Claudia Villafañe le expresé que el presidente se ponía a su entera disposición para lo que necesitara. Néstor lo quería mucho a Diego.
En marzo de 2004, Maradona había regresado de Cuba para pasar un tiempo determinado en Argentina. El domingo 18 de abril fue hasta la Bombonera para ver al equipo de sus amores dirigido por Carlos Bianchi que enfrentaba a Chicago. Desde su palco VIP, como un hincha más, alentó a Boca en cada jugada. Lamentablemente, no pudo disfrutar la victoria de los xeneizes, porque en el entretiempo Diego no se sintió bien, la fiebre y su exceso de peso no le jugaron una buena pasada y se retiró con otros acompañantes hasta la quinta donde estaba alojado en la localidad de General Rodríguez, propiedad del empresario Carlos Mastellone. Estando en la casa, su salud empeoró y hasta allí se trasladó su médico Alfredo Cahe quien ordenó la inmediata internación en la clínica Suizo Argentina, en Capital Federal, donde Diego fue atendido por una neumonía aspirativa con respirador artificial. La noticia fue una conmoción a nivel mundial y todos los medios de comunicación se hicieron presentes y miles de personas levantaron en la clínica una especie de “Santuario” donde pegaron carteles y fotos pidiendo y velando por la salud del ídolo. Ante esta situación y por seguridad y la imposibilidad de contener a los fieles maradonianos tuvieron que vallar la clínica.
En los días que Maradona permaneció allí, su salud estuvo en estado crítico y al borde de la muerte, pero una vez más su corazón resurgió y le brindó al astro una nueva oportunidad de vida, siguiendo su tratamiento en la clínica del Parque, en Ituzaingó.
La historia que narra Miguel Núñez de aquel primer encuentro entre Maradona y el presidente Néstor Kirchner del 12 de agosto de 2004 en la Casa de Gobierno fue gestionada por el médico personal del Diez, Alfredo Cahe que tomó la inquietud del ex futbolista de poder reunirse con el primer mandatario y demostrarle que sus condiciones mentales y físicas estaban óptimas para poder viajar al exterior y poder seguir tratando su enfermedad. Diego sostenía: “No estoy ni loco ni tarado”. Necesitaba cambiar de aire y tratamiento dejando la Clínica del Parque, en Ituzaingó, donde estaba internado, pero existía un recurso judicial que parte de la familia de Maradona había presentado en el Tribunal de Familia Nº 2 de Morón, que le impedía viajar al exterior.
La operación de aquel encuentro comenzó con un llamado del doctor Cahe con Diego González, secretario privado del ministro del Interior, Aníbal Fernández y el visto bueno del propio presidente Kirchner. A partir de entonces, todo el armado quedó a cargo de Aníbal Fernández.
Ese 12 de agosto, Daniel González buscó a Maradona en la Clínica y partieron junto a otro vehículo donde iban los médicos que atendían al Diez llegando a la Casa Rosada después de las 11 de la mañana. Algunos periodistas y otros asistentes del lugar solamente pudieron ver a Diego por unos segundos.
El astro había llegado con su hija Giannina y su médico personal Cahe; primero pasó por el despacho del ministro del Interior, Aníbal Fernández; siguió al del jefe de Gabinete, Alberto Fernández y, por último, llegó al despacho presidencial de Néstor Kirchner.
Según recuerda el doctor Cahe:
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