Podría sonar a cierto reduccionismo cuando digo todos los seres humanos están destinados a lidiar inconscientemente con alguna forma de trauma infantil, con el clamor de un niño, quien una vez fue incomprendido por sus padres y todavía en la actualidad, se sigue sintiendo incomprendido por la parte adulta de sí mismo, donde tal elemento ahora habita (estado no-traumatizado). No todas las formas de traumas pre-conceptuales son obvias y fáciles de seguir, por ejemplo, la que podemos observar en individuos que han sido abusados física o sexualmente. Algunas veces los traumas pre-conceptuales pueden estar tan fragmentados, que resulta difícil juntarlos; un concepto que Kahn (1963) ha descrito como “trauma acumulativo”. Un ejemplo clínico nos servirá de utilidad: Olga era una joven aparentemente muy perturbada, presentaba una organización delirante y paranoide que le hacía sentirse amenazada por fuerzas oscuras que la acusaban de ser homosexual. Hija de dos pediatras agradables y sensatos, y a pesar de una exhaustiva investigación no pudimos encontrar ningún evento infantil que pudiese explicarnos la intensidad de su sufrimiento mental, excepto por el hecho de que ella era la octava de una familia de 10 niños. Cuando nació, su madre estaba “ocho veces diluida” y esta ausencia pasiva estaba en el corazón de su necesidad y de su delirio paranoide. Era un trauma del día a día, aparentemente atenuado, pero que en el tiempo, había producido un efecto devastador y determinante en su mente. Confundía, de adulta, la inmensa necesidad que había tenido cuando niña por la “presencia de su madre ausente”, proyectada ahora en todas las mujeres.
La mayoría de las veces los traumas pre-conceptuales pueden ser descubiertos en las primeras entrevistas, aunque algunas veces puede tomar algunas semanas. En la práctica privada, es esencial determinar tan pronto como sea posible la característica específica del trauma particular que el paciente ha padecido en la temprana infancia, por cuanto una vez que el núcleo del trauma pre-conceptual es aprehendido, es posible darse cuenta de que lo revelado desde la psicopatología de cada paciente, al igual que desde la transferencia y contratransferencia, siempre es la repetición del corazón del trauma; puede que la forma como se presenta el conflicto cambie, pero su significado inconsciente es siempre el mismo. Algunas de las verdaderas características traumáticas podrían ser inferidas acorde a la forma como el paciente comunica sus emociones al terapeuta –algo a lo que nos referimos como la transferencia–, o como el terapeuta responde emocionalmente a los sentimientos proyectados por el paciente, algo a lo que nos hemos referido como “contra-transferencia”. He considerado anteriormente que las emociones que están siendo re-experimentadas por el adulto fueron previamente sentidas hacia los padres durante la infancia y representan condiciones traumáticas que han permanecido congeladas, aunque repitiéndose continuamente dentro del inconsciente. El género y el lugar que ocupaba entre sus hermanos puede también proveer evidencias sobre el trauma particular. En una familia de tres niños, por ejemplo, el mayor podría sentirse “abandonado”, el del medio “olvidado” y el más joven “abusado”. Sin embargo, cuando hay un solo hijo, el trauma pre-conceptual podría estar estructurado alrededor de sentimientos de extrema responsabilidad por el bienestar de los padres, por el temor inconsciente que el niño siente cuando piensa lo que podría acontecerle si sus padres desaparecen.
Traumatizado |
no-traumatizado |
Lógica Mental:Sigue lógica infantil del pensamiento transductivo (de las partes a las partes) y está estructurada por elementos beta. |
Lógica Mental:Sigue lógica de pensamiento adulto, utilizando lógica deductiva y función alfa para transformar elementos beta en alfa. |
Mundo de Proyecciones(Transferencia-Contratransferencia) |
Mundo Real(Objetos reales) |
Narcisismo Patológico: El tiempo es circular: el pasado es continuamente repetido en el presente y en el futuro. Confusión del espacio : No se discrimina entre el mundo interno y el externo. |
Narcisismo Normal:El tiempo es lineal: se discrimina entre el Tiempo y el Espacio al igual que entre el mundo interno y el externo. |
Desolación:Existe en relación al Otro, como el niño respecto al adulto. |
Soledad:Existe en relación a su propio Self, como el adulto en relación al niño. |
Necesidad de un “Rescatador” externo. |
El “Rescatador” es uno mismo |
Esperanza de Venganza |
Esperanza de Renuncia |
Simbolización:Continua u “Homeomórfica.” |
Simbolización:Discontinua o “Heteromórfica.” |
Otro aspecto significativo del trauma infantil es la dificultad para recordar el aspecto emocional del trauma: puede ser recordado intelectualmente, pero respecto a las emociones relacionadas que lo estructuran, éstas usualmente permanecen reprimidas .
Repasemos un ejemplo clínico: después de un año en análisis, un paciente relató un sueño, en el cual despierta aterrorizado, por cuanto sentía que estaba atorado con algo que no podía tragar. Dice que recuerda haber tenido este sueño varias veces. No cree que hubiese algún evento del día anterior que pudiese haber disparado el sueño, aunque recuerda que estaba lidiando, en el trabajo, con un problema que exigía mucho de él. Le dije, “¿querrás decir que quizás este problema te atoraba?” “Bien”, respondió, “algunas veces siento que me preocupo demasiado, que me van a botar y mi familia va a sufrir, aunque a la misma vez, sé que no es posible que me despidan por algo así.” Le pregunté si había alguna situación de su infancia en la que se sintiese atragantado; dijo, “cuando tenía 4 o 5 años, visitando a mi abuela materna, tragué algunas aspirinas de un frasco y me llevaron al hospital y me lavaron el estómago; fue algo bastante desagradable.” Pregunté si su familia estaba allí, dijo que todos estaban allí, su madre, su padre y su abuela, que luego supo por su madre que después de ese evento, el siguiente día, su abuela tuvo un accidente cerebrovascular, fue llevada al hospital donde murió. No recuerda, pero esto pudo haber sido experimentado por él como algo que le hacía sentirse muy culpable, saber que ella hubiese muerto por lo que él hizo. Agregué, “¡Ahora sabemos qué te atragantó!” Cada ser humano alberga en su mente la existencia de un estado traumatizado cincelado por las características particulares de su trauma pre-conceptual.
Otro aspecto importante a considerar en psicoanálisis o psicoterapia es apoyarse en la existencia del estado no-traumatizado; hacer uso de la capacidad de razonar con lógica, o función alfa, como le ha llamado Bion, presente en este estado, que debe activarse para poder así “digerir” los elementos beta, o experiencias emocionales reprimidas –que conforman el estado traumatizado– y transformarlos utilizando sentido común, para que pueden ser usados en producir o crear una comprensión lógica.
Una paciente, a la cual también me referiré en el Capítulo III, comienza la sesión con algo usual, expresando –mientras llora– que se siente muy culpable porque tiene fantasías donde ataca a mi esposa –a la cual nunca ha visto–, piensa que es desagradable, rabiosa y fea. Le dije que en mi opinión, el problema no era tanto la crítica que ella expresaba, sino el gran drama que hacía alrededor de su fantasía, algo que habíamos discutido muchas veces en el pasado. Parecía que existía en ella una niña pequeña, envidiosa y rabiosa, que atacaba a su madre, proyectada en mi esposa, porque al igual que su padre, ella sentía que yo la abandonaba. Sin embargo, dado que ella estaba al tanto de todo esto, pensé que quizás el conflicto real era la presencia de una niña rabiosa y envidiosa interna, con poder suficiente para controlar su mente, mientras que su parte adulta y lógica, capaz de razonar, no se hacía presente. Pensaba sobre el porqué se daba algo así, era como si inconscientemente ella me estaba probando, induciéndome a usar mi propia función alfa o capacidad de razonar con lógica, con el fin de que yo sintiese que, diferente de su padre, ella realmente me importaba. Pero si esto fuese así, ella estaba pagando un precio alto de culpa y ansiedad.Una mujer en sus 40, de origen hindú, casada en un matrimonio previamente arreglado cuando ella tenía 18 y él era 15 años mayor, iniciaron una terapia de pareja a causa de las continuas peleas entre ellos. Discutían sin cesar, emulando la rivalidad entre hermanos. Les dije que cada uno de ellos era dos personas: por un lado un elemento adulto que deseaba mejorar su relación y por ello acudían a terapia (estado no-traumatizado), pero a la misma vez, había otro elemento, (estado traumatizado) que de modo similar a cuando eran niños, utilizaban “rivalidad infantil”, tenían la necesidad de acusarse mutuamente de ser el/la “malo/a”, a fin de sentirse el “bueno/a” ante los ojos de la madre interna que tienen en su cabeza y que a la vez proyectaban en mí. Había el deseo inconsciente de convertirme en el “rescatador” de un elemento “desamparado” que han inventado y recreado en sus mentes, siguiendo el mismo guion que utilizaron cuando eran niños; sin embargo, lo que ahora hacían era construir dentro de ellos y sin darse cuenta (inconsciente) la misma trampa infantil. Este mecanismo está siempre presente en todas las discrepancias de parejas y en sus continuas mutuas agresiones.
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