-denominación y topónimo;
-localización y accesibilidad;
-origen y evolución de la funcionalidad;
-análisis urbanístico según el planteamiento vigente y propuesto;
-caracterización de la sociedad y la población en general;
-identificación de creadores de opinión, líderes locales y dinámica sociocultural y movimiento asociativo;
-catálogo empresarial, es decir, estructura económica, especialización sectorial y dinámica empresarial;
-equipamientos sociocomunitarios y servicios fundamentales que se prestan;
-iniciativas empresariales previstas o en marcha;
-principales dificultades, problemas y demandas;
-relaciones funcionales entre el sector analizado y su entorno;
-catálogo de recursos, e identificación del potencial endógeno;
-inventario de relaciones y funciones.
Para concluir, el conocimiento del territorio mediante su análisis integrado constituye una condición para identificar y promover las tres modalidades de factores, y con ello alcanzar el desarrollo territorial integrado. Nos referimos a:
1.El aprendizaje y sus dinámicas, que se encuentran asociadas al esfuerzo innovador.
2.La existencia y la promoción de redes de cooperación entre empresas, instituciones y asociaciones, así como la capacidad de generar iniciativas capaces de crear las redes.
3.El aprovechamiento racional de los recursos existentes en cada espacio, para que constituyan la base de su capital territorial. Éste está constituido por el patrimonio natural y cultural heredado, recursos humanos cualificados y con iniciativas, cohesión social, identidad cultural, etc (Caravaca, 2005).
(I) LAS DINÁMICAS DE APRENDIZAJE, EL CONOCIMIENTO Y LA INNOVACIÓN
El conocimiento es el recurso estratégico más importante, por lo que las dinámicas de aprendizaje a él asociadas se convierten en procesos fundamentales. En ese sentido, la innovaciónes la capacidad de generar e incorporar conocimientos en el sistema económico y social, de manera que maximiza las potencialidades productivas y contribuye a un uso más racional, más sostenible, de los recursos. Sin duda la innovación es un factor central de competitividad.
Es sabido que la innovación es motivo de diferencias territoriales, pues la incorporación de conocimientos es desigual según la naturaleza y las cualidades de los espacios geográficos. De hecho se diferencian aquellas áreas innovadoras, capaces de dar respuesta de éxito a las dificultades y a los nuevos problemas, de aquellas otras que no se adaptan a los cambios y en consecuencia permanecen excluidas, marginadas a los procesos de desarrollo.
La relación entre innovación, actividades económicas y territorio se puede entender al menos desde tres planteamientos. En primer término, cuando la innovación se considera un fenómeno individual fundada en la iniciativa empresarial. Como señala Méndez (2002), es común entre el colectivo empresarial, mediante la transmisión de conocimientos fácilmente reproducibles (codificados). En segundo lugar, cuando la innovación es contemplada como un fenómeno colectivo, pues es el entorno es quien sugiere e incita incorporarla. Según Maillat (1995), es una modalidad que facilita la transmisión de conocimientos tácitos, no codificados, mediante relaciones interpersonales. Rullani (2000) apunta que los ámbitos territoriales poseen diferentes capacidades para producir y utilizar determinados conocimientos al crear un ambiente favorable a la experimentación de nuevas ideas y su propagación. Finalmente, la innovación como un fenómeno territorial. Son los territorios los capaces de generar o incorporar los conocimientos necesarios para poner en valor de forma eficiente y racional sus propios recursos y contribuir así a mejorar las condiciones medioambientales y la calidad de vida de la sociedad local (Méndez, 2002). Nos referimos a los territorios inteligentes (Martinez, 2002).
Para que un territorio sea innovador precisa de varios factores/condicionamientos: la componente empresarial; la innovación social e institucional, entendida como una red interactiva de factores económicos, políticos, sociales y culturales que permite combinar y maximizar tanto los recursos económicos como los extraeconómicos (Camagni y Gordillo, 2000); los sistemas regionales y locales de innovación, que facilitan la puesta en valor y el uso racional de los bienes patrimoniales (Dupy y Burmeister, 2003); la existencia de un gobierno relacional, aquel que se caracteriza por la cooperación entre las distintas instituciones con competencias en el territorio; y la práctica habitual de la gobernanza, mediante la participación activa de la población en la determinación de su devenir.
¿Cómo se puede identificar la innovación en un territorio? ¿Cuáles son los indicadores más habituales para su medición? Se pueden diferenciar dos modalidades de indicadores, según la naturaleza de quién las lidere y los procesos impulsores, nos referimos a la innovación empresarial y la social.
a) La innovación empresarial.
a. Aumento de las inversiones
b. Dinamización del tejido empresarial
c. Creación de empleos
d. Presencia en mercados externos
e. Crecimiento de la población
f. Significativas mejoras infraestructurales y de equipamientos
b) La innovación social: cierto carácter intangible.
a. Cohesión social y territorial
b. Desarrollo de sinergias
c. Reforzamiento de la identidad local
d. Implicaciones de las instituciones locales en proyectos colectivos
e. Puesta en valor de los bienes patrimoniales
f. Aumento de la equidad y del bienestar social
Los mecanismos metodológicos que nos permiten el estudio de la innovación se articulan habitualmente en torno a la realización de encuestas y entrevistas, dirigidas a empresas, agentes, organismos e instituciones locales. Según las cuestiones a abordar se tratarán dos apartados (Manual de Oslo, OCDE, 2000): la actividad interna que desarrolla la empresa, y las relaciones que mantienen con su entorno.
Cuestiones de empresa:
-Motivos para innovar.
-Razones y agentes de la innovación (técnicas, económicas, recursos humanos…).
-Valoración y evaluación de los efectos de la innovación.
-Relación con las actividades de Investigación, Desarrollado e Innovación, que pueden ser permanentes, programas, ocasionales, temporales, etc.
-Relación entre innovación y procesos de cooperación (empresarial, centros de investigación, etc).
Cuestiones del entorno económico-socio-institucional:
-Identificación de los actores existentes, y sus modalidades.
-Localización y distribución de los agentes participantes.
-Frecuencia e intensidad de las relaciones desarrolladas.
-Valoración de las relaciones de cooperación.
-Dedicación y actividad de los actores.
-Capacidad para interactuar y para creación de redes.
-Relación con los recursos propios, sus potencialidades y sus limitaciones.
Los sistemas territoriales locales que han experimentado éxito económico son aquellos en los que mejor interactúan estas dos formas de conocimiento, la componente empresarial y el entorno económico-social-institucional (Brusco, 1996).
(II) LAS DINÁMICAS DE INTERACCIÓN EN EL TERRITORIO. LAS REDES
La constitución de redes ha sido objeto de estudio por parte de diversas disciplinas. Una temática abordada desde la economía, la sociología, las ciencias políticas o la geografía, de manera que se analizan las redes empresariales, las dinámicas de interacción social y redes socio-institucionales, redes políticas o redes territoriales.
En el contexto del desarrollo territorial, las redes adquieren un especial significado, un notable valor. Como indica Sforzi (1999), las redes territorialeshacen referencia a las relaciones sociales de cooperación y la compenetración de las empresas en las redes de relaciones socioeconómicas que constituyen el sistema local, entendido como integrador versátil de conocimientos y organización. Para la incorporación de innovaciones y la dinamización de los territorios resultan imprescindibles las redes desarrolladas entre los diferentes actores. Dichas redes se materializan en los acuerdos, de carácter formal o informal, que establecen entre agentes socioeconómicos públicos o privados con objetivos que responden a intereses comunes.
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