Rosa Castilla Díaz-Maroto - Volarás a través del corazón

Здесь есть возможность читать онлайн «Rosa Castilla Díaz-Maroto - Volarás a través del corazón» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Volarás a través del corazón: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Volarás a través del corazón»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Todo principio tiene un final y cada historia su momento. La decisión ha llegado para Marian que aún no entiende como su corazón puede estar dividido en dos. Alan y Carlos, dos hombres, dos vidas, dos formas de sentir. La razón y el corazón no encuentran un punto intermedio que la ayude a tomar una decisión. Finalmente afrontar las consecuencias de sus actos con valentía la llevarán a descubrir que el perdón en el amor no siempre significa un final feliz.

Volarás a través del corazón — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Volarás a través del corazón», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

—Andrea…

—No, Marian. No vayas de mosquita muerta que no me lo trago. No cuela.

Carlos ríe mientras se recuesta contra la ventanilla del coche observándonos a las dos.

—Mira, Andrea, no tengo que justificarme. Y por favor, habla más bajo que Bryan puede oírnos.

—Ya, muy bien. Y no te preocupa que yo pueda veros…

—Andrea, no ha pasado nada. ¿Qué ha pasado? —le pregunto.

Ella no deja de hacer aspavientos con las manos.

—No, si encima me vas a decir que tengo alucinaciones.

—Andrea…, sabes de sobra que no ha pasado nada de lo que te puedas estar imaginando —le digo sofocada.

—Entonces, ¿por qué estás tan colorada? Menudo sofoco tienes, guapa.

—Vale… ¡Ya está bien! —digo elevando la voz.

—Tranquila, Marian —dice Andrea riéndose—. Solo estoy bromeando. Me gusta ver cómo te alteras cuando se trata de sexo. Entiendo que los dos os dejéis llevar… —Coloca su mano sobre la mía que descansa sobre mi regazo—. Tranquila, tú no harías nada que se excediera de lo normal delante de nadie y Carlos tampoco. Es muy cuidadoso para eso.

Miro a Carlos un instante. Me fastidia que se muestre impasible ante el ataque de Andrea. Ella siempre intentando sacarme de mis casillas y él pasando del tema.

—Eres un pasota, Carlos —le recrimino.

—Vamos, Marian —dice incorporándose para abrazarme—. Ya la conoces. No va a cambiar. Le encanta picarte.

—Claro que sí, tonta —dice ella también uniéndose al abrazo—. Sabes que me gusta chincharte. Carlos porque es comedido, pero si yo fuera él…, con lo buena que estás no te dejaría ni respirar.

—¡Joder, Andrea! —dice Carlos sin poder evitar sonreír.

Los tres acabamos riéndonos. Mi querida amiga no cambia.

Las risas no dejan de sucederse durante el resto del camino. Carlos sigue igual de pasota, Andrea igual de desquiciante y yo igual de suspicaz… Los tres, sin remedio alguno, disfrutamos del cuarto de hora que nos separa aún de mi apartamento.

Por fin llegamos y Bryan entra en el garaje. En cuanto detiene el vehículo, bajamos del coche y cogemos el equipaje del maletero. Él insiste en subir las maletas y por supuesto los tres nos negamos rotundamente.

—Es muy tarde y todavía tienes que llegar a casa, Bryan. Muchas gracias por acompañarme y por traernos a casa. Descansa, que el día ha sido largo. Buenas noches.

Él acepta, nos despedimos y, como era de esperar, Andrea le vuelve a manchar las mejillas de carmín. Con un gesto le digo que se las limpie. Él sonríe mientras comprueba que mi querida amiga ha vuelto a marcarle.

Ya en el ascensor, Andrea no deja de rememorar lo guapo y atractivo que le parece el chófer y a largar lo que más le fastidia: que va a tener que pasar la noche sola mientras que yo…

¡Qué cruz de mujer! Ya no recordaba lo pesada que es cuando está falta de sexo.

CAPÍTULO 2

Por fin entramos en casa y dejamos el equipaje en el salón mientras les enseño orgullosa el apartamento. Los dos se quedan fascinados.

—Es muy grande —dice Andrea.

—Ya lo creo —añade Carlos.

—¡Es una pasada! ¿Este pedazo de apartamento solo para ti? ¡Qué suerte tienes, amiga!

—Bueno… Ya veis que vivo cómodamente y que no me falta de nada.

—Ya lo creo. ¿Y el sueldo aquí? —pregunta la indiscreta de mi amiga mientras lo inspecciona todo.

—Ya os lo dije. Es bastante cuantioso. Merece la pena.

—¡Vaya, vaya!… —apunta ella.

—Este edificio pertenece a la compañía. Estas viviendas por lo visto son de alquiler y en el ático de enfrente vive Alex.

—¿El vecino gay? —pregunta Andrea.

—Sí —contesto riéndome—. Él trabaja también para una empresa del grupo. —Omito decir que es íntimo de Alan.

—Es bueno que entables amistad con alguien que esté próximo a ti —dice Carlos con poco ánimo.

—Por lo menos tienes con quién contar —añade Andrea.

—Ya os lo dije. Cuento con los Carson e incluso con Bryan. Es cierto que es bueno que haya alguien cerca y… —centro mi mirada en Carlos—lamento que sea un chico y no una chica. A ti no te hace ninguna gracia.

Carlos hace un gesto de desaprobación.

—¡Pero si es gay! —dice riendo Andrea.

—Eso no quiere decir nada, Andrea. Tiene lo que tiene entre las piernas y mientras tenga lo mismo que yo… permíteme que me preocupe —dice todo serio.

—¡Ey…! —Me acerco a él y le rodeo el cuello con mi brazo—. Tranquilo.

Él rodea mi cintura acercándome a su cuerpo.

—No me fío.

—No tienes de qué preocuparte. De todos modos, nada tendría que hacer conmigo. Mi corazón ya está ocupado.

Carlos sube una de sus manos al escuchar mis palabras y la coloca en mi cabeza llevándola hacia su hombro mientras me dedica tiernos besos en el pelo. Yo me dejo llevar y mecer entre sus fuertes brazos.

—Eres un dulce caramelo, preciosa.

—Soy dulce en tus manos, no en otras. No lo olvides.

—¡Eh, eh, eh…! Iros a la habitación de una vez… No quiero más escenitas, ¿vale?, que yo esta noche voy a estar a palo seco. No quiero sentir más envidia de la que ya estoy sintiendo. Menos mal que he traído mi vibrador. ¡Vamos! Cada mochuelo a su olivo.

Carlos y yo nos partimos de risa y más cuando escuchamos que se ha traído el vibrador.

—Andad, mochuelos, a vuestra habitación. Y no quiero oír ni ruidos, ni gritos, ni gemidos… que estoy muy sensible después de ver a Bryan…

—Pero ¿sigues con eso? —le pregunto con mofa.

—¡No te fastidia…! Tú crees que me puedes presentar a un tipo tan estupendo… ¡Ay madre mía! Si solo le faltaba la gorra. ¡Qué fuerte…! No quiero ni imaginar lo que haría con él y con su gorra.

—Estás desvariando, Andrea —le digo preocupada.

—Tranquila. Es el viaje que me ha trastornado.

—Bueno, sí es solo eso… Ya comenzaba a pensar que Bryan te había impactado.

—Hay que reconocer que está estupendo y todo eso. Ya sabes…, al final soy toda mecha y poca dinamita. Me gusta bromear. —Los tres reímos y como siempre Carlos se mantiene impasible ante los delirios de mi amiga—. Vamos, que tenéis todavía cosas que contaros antes de dormir —acaba diciendo en tono jocoso.

—Mañana tengo que trabajar.

—Entonces, no perdáis el tiempo —nos recomienda.

Carlos tira de mi mano, no quiere perder más tiempo. Necesita tenerme a solas.

Cogidos por la cintura caminamos por el pasillo en dirección a mi habitación. Suelto el bolsito sobre la cama y me giro para mirarle. Él cierra la puerta que da al pasillo y a continuación la que da al vestidor para que Andrea no nos escuche.

Se queda apoyado en la puerta mientras observa en silencio como enciendo una pequeña lamparita. La tenue luz caldea el ambiente sin pretenderlo. Las oscuras pupilas del que me mira desprenden extrañas y excitantes miradas. Tibios escalofríos comienzan a sembrar mi piel de incertidumbre y soy consciente de lo que entre estas cuatro paredes va a suceder.

—Te tengo delante y se me hace duro recordar, ver y reconocer lo estúpido que he sido al dejarte marchar sin darnos la oportunidad de hablar.

—No pienses en ello ahora, Carlos. Ya estás aquí, estamos juntos y eso es lo que importa. Ya curaremos mutuamente nuestras heridas.

—Te veo tan… cambiada.

—Soy la misma, ya lo ves. Sigo sintiendo lo mismo por ti —le digo llevando mis manos al pecho—. Sigo igual de enamorada o más.

—Al mirarte intuyo algo diferente…, Marian.

Me apresuro a hablar.

—Son tus miedos, la inseguridad que sientes. Ya lo has visto en el coche. Soy la misma, la que teme tus caricias, la que desea que tumbes mis miedos para dejarse llevar por tus deseos. Tenemos que hablar, sí, pero no ahora.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Volarás a través del corazón»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Volarás a través del corazón» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Volarás a través del corazón»

Обсуждение, отзывы о книге «Volarás a través del corazón» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x