4. Que para Borges el draco era importante lo demuestra el hecho de que, en la primera edición de El tamaño de mi esperanza , de 1926, Xul Solar diseñara dragoncitos embanderados en el cierre de cada capítulo; véase la nota del editor en Borges (1993: 137).
5. En el segundo agrega a las 82 figuras zoomorfas del primer libro otras 34 que no forman parte del mundo animal, como el a bao a qu, el doble y los ángeles de Emanuel Swedenborg. Borges se basa en leyendas irlandesas, en bestiarios griegos y anglosajones, y en varios textos literarios (como Las mil y una noches , el Orlando furioso y el Paraíso perdido ), para fundamentar lo que afirma (Borges y Guerrero, 1992: 208-210).
6. Jung consideraba la imaginación como la más audaz de todas las capacidades humanas (Carotenuto, 1997: 16).
7. “¿En qué reside el encanto de los cuentos fantásticos? Reside, creo, en el hecho de que no son invenciones arbitrarias, porque si fueran invenciones arbitrarias su número sería infinito; reside en el hecho de que, siendo fantásticos, son símbolos de nosotros, de nuestra vida, del universo, de lo inestable y misterioso de nuestra vida, y todo esto nos lleva de la literatura a la filosofía” (Borges, “La literatura fantástica”, citado en Ricci, 2011: 197).
8. El folclorista Henri Dontenville (citado en Durand, 2013: 110) estudia las epifanías del dragón a través de la toponimia céltica, y refiere que presenta un nombre genérico común a muchos pueblos: dracs en el Delfinato y en el Cantal, Drache y Drake germánicos, Wurm y Warm , que recuerdan la agitación del gusano.
9. Figura derivada de la leyenda francesa del siglo VII que cuenta del dragón Gargouille el cual, emergiendo del río Sena en París, sembró el terror inundando la campiña, hasta que fue derrotado por el arzobispo de Ruán (Turini, 2010: 26).
10. Por ejemplo, en la región de Fujian encontramos el Long Jiang (río del dragón) y el Ergelong Xi (río de los dos dragones), en la región de Hebei encontramos el Long He (río del dragón) y el Qinglong He (río del dragón azul); en Xizan (Tíbet), el Bolong Zangbu (río del dragón flotante) y el Wolong Qu (río del dragón acostado), en Zhejang, el Beilong Jiang (río del dragón del Norte) y el Long Xi (arroyo del dragón) (Turini, 2010: 48-49). En el libro de Turini están enumeradas todas las regiones con sus 42 ríos y las distintas expresiones lingüísticas utilizadas ( ibid .: 48-49). Las variables lingüísticas también se pueden ver en la genealogía de los dragones (el dragón fei es el antepasado de todos los pájaros, el dragón ying el de todos los mamíferos, el dragón chiao el de todos los peces, el dragón hsien el de todos los moluscos) y en los dragones de los cuatro puntos cardinales (Ao-Ch’in: dragón del sur; Ao-Jun: dragón del oeste; Ao-Shún: dragón del norte; Ao-Kuang: dragón del este) ( ibid .: 76, 93). Véase también, en el norte de Vietnam, cerca de la frontera con China, la bahía de Halong (el dragón que desciende) y la etimología de la capital Hanoi: Thang long (el dragón que sube).
11. Incluso Mao Tse Tung ha dicho, hablando de la China (llamada metafóricamente “Dragón” en los periódicos italianos), que “no se discute de la perla del dragón” (Chevalier y Gheerbrant, 1974, IV: 198), refiriéndose a los atributos de poder y perfección de la nación.
Capítulo 2
1. El significado del uróboros en la evolución de la conciencia
El símbolo del ourobóros (del gr.: “el que se devora la cola”) 12es muy remoto; se lo encuentra ya en el antiguo Egipto como dragón de los orígenes primordiales, de quien se dice: Draco interfecit se ipsum, maritat se ipsum, impraegnat se ipsum . Esta figura circular andrógina, que se devora a sí misma, se une consigo misma y se autogenera, es activa y pasiva, celeste y terrestre, y sus atributos paradójicos de unidad infinita y de totalidad indiferenciada la transforman en un símbolo de particular densidad. Según Borges, su más famosa aparición reside en la cosmogonía escandinava:
En la Edda Prosaica o Edda Menor, consta que Loki engendró un lobo y una serpiente. Un oráculo advirtió a los dioses que estas criaturas serían la perdición de la Tierra. Al lobo, Fenrir, lo sujetaron con una cadena forjada con seis cosas imaginarias […] A la serpiente, Joermungandr, “la tiraron al mar que rodea la Tierra y en el mar ha crecido de tal manera que ahora también rodea la Tierra y se muerde la cola”. (Borges, 1990: 153)
Ourobóros ( Uróboros en esp.). De un manuscrito griego sin fecha. París, Biblioteca Nacional. El uróboros, de naturaleza hermafrodita, es una entidad autosuficiente que refleja la doble naturaleza del Mercurio alquímico. En Carl G. Jung, Psicologia e Alchimia (trad. it.), Turín, Boringhieri 1983 [1944], p. 32.
Sin embargo, según textos mitológicos orientales transmitidos por la tradición hermética, este símbolo es mucho más antiguo: in illo tempore era un símbolo andrógino de sabiduría divina, de regeneración y de inmortalidad equivalente al Avalokiteshvara sánscrito, y representaba todos los Logoi de las diferentes religiones; motivo por el cual en el Libro de Sarparäjni se encuentra la siguiente descripción: “En el principio, antes de que la Madre se convirtiera en Padre-Madre, el Dragón de fuego se movía solo en los infinitos” (Blavastky, 1970, I: 125). 13El Aitareya Brahmana llama a la Tierra “ Sarparäjni , la Reina Serpiente” y “Madre de todo cuanto se mueve”, y considera que antes de que el planeta asumiera la forma anular de una serpiente que se muerde la cola, y luego la forma de huevo, “un largo rastro de polvo cósmico (o niebla ígnea) se movía y retorcía como una serpiente en el Espacio” ( ibid .: 125). El uróboros, por lo tanto, como dragón-serpiente cósmico que abraza el universo, es símbolo de la eterna manifestación cíclica del tiempo, es el aqua divina o permanens de la alquimia que se extrae de la lapis (la materia primordial) y el animal-madre del zodíaco porque “el itinerario del sol estaba representado primitivamente por una serpiente circular que llevaba en las escamas dorsales los signos zodiacales”, como muestran el Codex vaticanus (Durand, 2013: 392), y también el disco de bronce africano del Benín interpretado por Leo Frobenius (Chevalier y Gheerbrant, 1974: III, 339). Por su capacidad regenerativa a través de la muda de piel y por su facilidad de aparecer y desaparecer en las hendiduras de la tierra, la serpiente se vuelve también un símbolo femenino del bestiario lunar (Durand, 2013: 391) y envuelve a la creación en un ciclo continuo de transformaciones. Dado que, al morderse, sus dientes inyectan el veneno en su propio cuerpo, según Bachelard, representa “la dialéctica material de la vida y de la muerte, la muerte que proviene de la vida y la vida que nace de la muerte, no como los contrarios de la lógica platónica, sino como una inversión sin fin de la materia de muerte o de la materia de vida” (citado en ibid .: 392). Como materia prima , es la Gran Madre 14oceánica, el espíritu de todas las aguas, por lo cual muchos ríos de Grecia y del Asia Menor se llaman “Ophis” o “Draco”. Es la más antigua imago mundi africana, representada, por ejemplo, en el mencionado disco de bronce del Benín, en el Leviatán hebraico y el Midgard escandinavo.
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