Es importante reflexionar constantemente sobre nuestra vida, ya que, para funcionar, nuestro cerebro se conecta consigo mismo a partir de experiencias pasadas y esto hace que resulte una guía imperfecta para la adultez. Por ello nuestros altibajos neuroquímicos son tan difíciles de comprender, ya que nuestro cerebro funciona de manera automática a menos que nuestra conciencia esté presente.
La descripción hecha en los párrafos anteriores corresponde al funcionamiento de nuestro cerebro a un nivel muy básico y casi automático, es como funciona en su diseño biológico para sobrevivir.
Pero debemos tener en cuenta que poseemos una parte de nuestro cerebro, el neocórtex, que es la parte encargada del pensamiento lógico, racional y del análisis de las situaciones de nuestra vida. El neocórtex es la parte que nos diferencia en mayor medida de los animales y es la que nos permite pensar y analizar nuestros estados emocionales, que justamente son el resultado de la descarga química que se produce en las otras áreas de nuestro cerebro.
El neocórtex también puede, mediante el conocimiento necesario y un poco de entrenamiento, influir de manera consciente en el resto del cerebro y redirigir e incluso tener bajo un cierto control nuestra química cerebral, y con ello mejorar increíblemente nuestra calidad de vida.
Con esto quiero decir que tenemos una parte de nuestro cerebro que está destinada a la supervivencia y por decirlo de alguna manera es nuestra parte más animal”, pero también tenemos la posibilidad de influir esta parte y actuar de manera racional y consciente. No somos presos de nuestros impulsos automáticos y animales y creo que el objetivo de nuestra evolución como seres humanos es ser cada vez más conscientes de lo que sucede en nuestro interior y evolucionar hacia un estado de consciencia en donde seamos nosotros los que dirigimos nuestra biología básica, y no ella la que nos dirige a nosotros. Para esto es necesario tener un conocimiento básico del funcionamiento de nuestro cerebro y mente, como también conocer cómo desarrollar cada vez más nuestra consciencia y nuestra gestión emocional.
¿Cómo comienza a aprender nuestro cerebro?
Como dijimos, el objetivo de nuestro cerebro en automático es que podamos sobrevivir y satisfacer nuestras necesidades básicas de alimentación, reproducción, socialización, etc., por lo que a lo largo de la vida va aprendiendo cómo lograr satisfacer estas necesidades y mantenernos vivos. Hasta los 6 o 7 años nuestro cerebro está en un estado casi hipnótico, por lo que los aprendizajes que se dan a estas edades casi no se cuestionan y se toman como verdades. Por ello es tan importante nuestro entorno en nuestros primeros años de vida, como es el clima familiar, cómo nos criaron nuestros padres, la educación, las creencias y valores que heredamos de ellos.
Hay que tener en cuenta que nuestro cerebro es una máquina y en nuestros primeros años de vida aprende sin juzgar, si observamos a nuestro padre ser violento y de esa manera conseguir cosas, aprenderemos eso sin juzgarlo y tendremos de adultos la tendencia a tratar de satisfacer nuestras necesidades avasallando a los demás, estafando o robando o utilizando la misma violencia que vimos de niños.
Esto es muy común en personas que se criaron con el pensamiento de que la vida es una jungla donde sobrevive el más fuerte, pero no se dan cuenta de que esta es una mirada sesgada de la realidad, y pensando así solo crean más caos en sus vidas y en el mundo que los rodea.
Posiblemente estas personas dirán: yo soy así, lo toman como parte de su identidad y no lo cuestionan. Solo comenzamos a cuestionarlo cuando esa forma de ser nos traiga tantos problemas en la vida que nos empuje a la necesidad de reflexionar y abrirnos al cambio.
¿Por qué son tan importantes nuestras primeras experiencias?
Nuestras primeras experiencias son importantes porque el cerebro necesita crear una base de datos que se obtiene a partir de dichas vivencias para saber cómo actuar. Esto necesita hacerlo en el menor tiempo posible, por una cuestión de supervivencia y luego usa esa base de datos como modelo para asegurarnos la supervivencia en el futuro.
Para los 7 u 8 años el cerebro ya creó una base de datos medianamente segura, pero ésta solo sirve para su propósito más primordial que es hacernos huir de los posibles peligros para que podamos sobrevivir, o hacer ciertas cosas que nos permitan satisfacer nuestras necesidades. El problema es que esta base o conclusiones a las que llega el cerebro son muy precarias e imperfectas para lograr una vida armónica y feliz, porque fueron hechas de manera precipitada y con un único objetivo, sobrevivir.
Luego de estos años el cerebro sigue aprendiendo y perfeccionando su base de datos, pero los nuevos datos a veces se descartan de forma automática porque contradicen la base de datos inicial y, como el cerebro siempre prefiere actuar sobre seguro, muchas veces estas primeras experiencias llegan a condicionar nuestras vidas si no somos conscientes de cómo funciona nuestro cerebro y no hacemos nada con ello.
Al saber que nuestro cerebro es como una máquina que aprende en nuestros primeros años sin juzgar, lo que vemos es que podemos empezar a cuestionar nuestros comportamientos y hábitos con el fin de mejorarlos.
Pero también hay que tener en cuenta que existe algo muy peligroso que nos frena en nuestro deseo de mejorar y es el hecho de que nos identificamos con nuestra personalidad, dicho de otra manera, creemos que somos de una determinada manera y nos sentimos orgullosos de ser así. Muchas veces no lo queremos cuestionar o simplemente nos da miedo cuestionarlo porque creemos que sí se cuestiona nuestra personalidad, es como si nos estuvieran cuestionando nuestra vida entera y hay una sensación oculta de que si mi personalidad se pone en duda entonces: ¿qué queda de mí?
Este miedo inconsciente es totalmente falso, ya que nuestra personalidad puede ponerse en duda y podemos cambiar muchas cosas para mejor y no vamos a morir en el intento. Para lograr ello hay que ser conscientes de que existe ese miedo inconsciente, en nosotros y enfrentarlo para poder cambiar.
Mecanismo básico de aprendizaje cerebral
Si siempre hacemos lo mismo el cerebro no cambia, se estanca, por ello es tan recomendable cambiar nuestras rutinas de vez en cuando y nunca dejar de leer y aprender cosas nuevas.
Si no creamos hábitos y conexiones neuronales nuevas, terminaremos basándonos en las heredadas y puedo terminar pensando y sintiéndome como mamá y papá.
Si queremos salir de nuestra predisposición genética y de nuestros hábitos y costumbres familiares, debemos aprender y experimentar cosas nuevas.
Para crear nuevas conexiones neuronales con un aprendizaje nuevo son importantes tres cosas fundamentales:
La repetición: sin ella luego olvidamos y no se refuerzan las conexiones creadas.
La atención: solo se crean nuevas conexiones si se le presta REAL atención a un estímulo en especial, ella permite crear recuerdos a largo plazo y el aprendizaje se hace más efectivo.
La emoción: también es importante, ya que cuando asociamos un recuerdo con una emoción fuerte, este se guarda también a largo plazo, mucho más que si solo lo aprendemos estudiando normalmente.
Los sentimientos y las emociones son recuerdos químicos, son los que permiten grabar.
Cuando recordamos algo del pasado, se generan de nuevo los mismos sentimientos y se desencadenan en el cuerpo las mismas sustancias químicas y reacciones biológicas que en el momento del acontecimiento real del pasado.
También se necesitan conocimiento y experiencia práctica para aprender algo nuevo. Buscar información o asesoría de expertos en el tema y comenzar de a poco a ponerlo en práctica.
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