Pero el cerebro se va acostumbrando y, cuando satisfacemos una necesidad constantemente con algo, ya lo da por asegurado y no hace una descarga grande de dopamina ante situaciones que ya conseguimos, como por ejemplo: alimento, techo, pareja; porque guarda la dopamina para buscar algo más…, que puede haber, algo nuevo, con lo que podemos satisfacer más necesidades.
Por este motivo es que, cuando conseguimos algo importante en nuestras vidas, la emoción y alegría inicial duran un tiempo relativamente corto, porque nuestro cerebro sigue buscando más. Si no somos conscientes de este mecanismo básico automático de nuestro cerebro, quizás nunca nos sentiremos felices con lo que tenemos, por lo cual hay que aprender a estar atentos a esta tendencia natural y no caer en desequilibrios.
Hacen que se ignore el dolor durante unos segundos en situaciones límites, de modo que uno puede eludir las lesiones cuando está herido.
En el caso del dolor, las endorfinas solo se desencadenan al llegar a un punto extremo. Por este motivo a las endorfinas se las denominó la morfina endógena.
El ejercicio físico de media y alta intensidad también puede desencadenar endorfinas.
Crea la sensación de sentirse seguro con los demás, así se encuentra seguridad en la compañía y se pueden construir vínculos sociales.
Se estimula con el contacto y la confianza, con un acto de agarrarse de las manos a sentirnos respaldados. En el nacimiento de un hijo también se desencadena oxitocina en la madre y en el hijo y también en los lazos de amistad. Se la denomina la hormona de la conexión, también se libera cuando sientes que puedes apoyarte en alguien o cuando te complaces porque alguien confía en ti. De igual manera el placer de pertenencia o de seguridad la pueden desencadenar, ya que la confianza social fomenta la supervivencia de la especie. Dar de comer a un caballo o acariciar a tu perro también la desencadena. En la naturaleza si un individuo se separa del grupo, la oxitocina no fluye y se siente mal. Los comportamientos que involucren la reproducción en general generan más oxitocina que la amistad y el compañerismo y ella motiva a un individuo a dejar el grupo para perpetuar sus genes.
Una manada de animales solo protege a un individuo si este sigue al grupo y corre cuando los demás corren, por ejemplo, al ver a un león que los persigue. Por eso el cerebro evolucionó para confiar en el juicio de otros individuos.
Ello también explica que tengamos la tendencia a hacer las cosas que los demás hacen a veces sin cuestionarnos.
Por ejemplo: ¿por qué todos nos vestimos de manera similar?, ¿por qué los hombres suelen llevar el pelo corto? ¿Por qué las mujeres se depilan? ¿Por qué amamos a los perros y nos comemos y explotamos a las vacas? ¿Por qué a la mayoría de los hombres les gusta el fútbol?, etc. A veces lo valioso es cuestionar lo aparentemente obvio para avanzar como sociedad.
Hace que uno se haga respetar, lo cual aumenta la posibilidad de emparejarse y proteger a la descendencia.
En la naturaleza los animales buscan el dominio del grupo porque esto desencadena serotonina, a su vez si se consideran inferiores evitan la confrontación porque esto les puede traer dolor y hacer peligrar sus vidas, entonces adoptan la sumisión. Dos animales luchan entre sí por alimento o reproducción cuando cada uno cree realmente poder superar al otro. Los humanos pasamos a lo largo del día por situaciones de dominación y sumisión. En los mamíferos la serotonina es la agradable sensación de poder tener un buen acceso a la comida y a otros recursos y también buscamos disfrutar de la importancia social, sin tener que pasar por la mala sensación del conflicto.
Busca alejarte de los peligros potenciales reales o imaginarios.
El cortisol crea la sensación de lo que llamamos dolor emocional”, con el objetivo de que hagamos algo para que se detenga esa sensación. Para ello, el cerebro recoge todos los detalles de una experiencia dolorosa para evitarla en el futuro y cuando vivimos algo parecido, o vemos o escuchamos algo que nos hace acordar a una experiencia dolorosa, se desencadena cortisol para que hagamos algo para evitarlo. Un cerebro grande como el nuestro crea muchas asociaciones para evitar el dolor. El cortisol es responsable también de nuestras sensaciones de miedo, ansiedad y estrés. La electricidad del cerebro no hace más que seguir un sendero y cuando uno comprende cómo sucede esto, puede llegar a distinguir más fácilmente entre las alarmas internas y las amenazas externas.
Ejemplos de asociaciones “raras” que puede realizar el cerebro: una chica tenía ataques de pánico cuando oía risas, buscando el motivo descubrimos que tiempo atrás tuvo un accidente de autos y que sus amigos se estaban riendo mucho instantes antes y en el momento del accidente. Su cerebro asoció en este caso: RISAS = PELIGRO INMINENTE. Estas asociaciones, si las pensamos, no tienen sentido, pero el cerebro actúa como una máquina cuyo objetivo es la supervivencia, no juzga, él detectó que hubo risas en un momento donde nuestra supervivencia estuvo en juego, entonces ahora, para él, estar cerca de risas puede resultar peligroso, porque ese fue el recuerdo que le quedó grabado con una intensidad emocional alta.
Las personas que son muy negativas y quejosas son un poco adictas a tener cortisol circulando por su cuerpo, y muchas veces intentan validar sus sentimientos de miedo para ganar tu apoyo. Hay que tener cuidado porque el miedo se puede incrementar si te expones mucho tiempo a fuentes como los noticieros, que centran sus noticias en acontecimientos catastróficos y dolorosos.
Nuestros genes también guardan información de peligros a través del tiempo, a la naturaleza no le importa el bienestar, le importa la supervivencia, no es perfecta como quisiéramos. Descubrir los patrones pasados detrás de las cosas que nos dan miedo, tristeza o ansiedad es importante para que su intensidad emocional baje. Esto se logra con el paso de estos patrones del inconsciente al consciente, para que así puedan ser analizados por el córtex, la parte de nuestro cerebro encargada del análisis y la inteligencia racional. El objetivo es ser cada vez más conscientes y hacer un camino interior que nos lleve a conocernos a nosotros mismos cada día un poco más.
Nuestras expectativas influyen nuestra química cerebral
Nuestra bioquímica depende de nuestras expectativas, por eso también hay que reflexionar acerca de nuestras creencias, pensamientos y mandatos familiares o sociales aprendidos. A veces pensamos que seremos felices cuando tengamos determinadas cosas, carrera, familia o estatus social y dichas expectativas son tan inflexibles que pueden causarnos mucho sufrimiento si no logramos conseguir todo lo que deseamos.
Lo primero es ver el origen de dichas expectativas y reflexionar acerca de su importancia real, ya que muchas veces vienen de mandatos familiares y sociales y no son fuente de felicidad verdadera. La humanidad, en su intención de encontrar un rumbo, constantemente fabrica mandatos y reglas morales que va modificando a través del tiempo, por lo que no conviene apegarse de manera inflexible a ellos ni poner nuestra felicidad allí.
Recordemos que la auténtica felicidad solo la podemos encontrar dentro de nosotros mismos, a través de nuestra gestión emocional y la reprogramación de nuestra mente hacia pensamientos, sentimientos y acciones cada vez más sanos, flexibles y amorosos. Si ponemos nuestra felicidad únicamente en fuentes externas terminaremos frustrados, ya que no tenemos control sobre otras personas, eventos o cosas y además, todo en la vida es impermanente y está en constante cambio.
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