Mario Llosa - El Hablador

Здесь есть возможность читать онлайн «Mario Llosa - El Hablador» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El Hablador: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El Hablador»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Dos narraciones alternan, en El hablador, para relatarnos el anverso y reverso de una historia singular. Por una parte, un narrador principal (que, al igual que en La tía Julia y el escribidor o Historia de Mayta, parecería identificarse con el autor) evoca sus recuerdos de un compañero de juventud limeño, apodado Mascarita, que siente fascinación por una pequeña cultura primitiva, por otra parte, un anónimo contador ambulante de historias -un `hablador`-, viviente memoria colectiva de los indios machiguengas de la Amazonia peruana, nos narra, en un lenguaje de desusada poesía y de magia, su propia existencia y la historia y mitos de su pueblo. La confluencia final de los dos relatos, al revelar su secreta unidad, muestra las misteriosas relaciones de la ficción con las sociedades y con los individuos, su razón de ser, sus mecanismos y sus efectos en la vida. Por su dominio expresivo y la problemática abordada, El hablador es una de las más significativas y originales aportaciones de la narrativa de Mario Vargas Llosa. (Seix Barral)

El Hablador — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El Hablador», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

III

DESPUÉS, los hombres de la tierra echaron a andar, derecho hacia el sol que caía. Antes, permanecían quietos ellos también. El sol, su ojo del cielo, estaba fijo. Desvelado, siempre abierto, mirándonos, entibiaba el mundo. Su luz, aunque fuertísima, Tasurinchi la podía resistir. No había daño, no había viento, no había lluvia. Las mujeres parían niños puros. Si Tasurinchi quería comer, hundía la mano en el río y sacaba, coleteando, un sábalo; o, disparando la flecha sin apuntar, daba unos pasos por el monte y pronto se tropezaba con una pavita, una perdiz o un trompetero flechados. Nunca faltaba qué comer. No había guerra. Los ríos desbordaban de peces y los bosques de animales. Los mashcos no existían. Los hombres de la tierra eran fuertes, sabios, serenos y unidos. Estaban quietos y sin rabia. Antes que después.

Los que se iban, volvían, metiéndose en el espíritu de los mejores. Así, nadie solía morir. «Me toca irme», decía Tasurinchi. Bajaba a la orilla del río y se hacía su cama con hojas y ramas secas y una techumbre de ungurabi. Levantaba alrededor una empalizada de cañas filudas para que el ronsoco, en su merodeo por la orilla, no se comiera su cadáver. Se acostaba, se iba y, poco después, volvía, aposentándose en el que había cazado más, peleado mejor o respetado las costumbres. Los hombres de la tierra vivían juntos. Quietos. La muerte no era la muerte. Era irse y regresar. En lugar de debilitarlos, los robustecía, sumando a los que se quedaban la sabiduría y la fuerza de los idos. «Somos y seremos, decía Tasurinchi. Parece que no vamos a morir. Los que se van, han vuelto. Están aquí. Son nosotros.»

¿Por qué, pues, si eran tan puros, echaron a andar los hombres de la tierra? Porque, un día, el sol empezó a caerse. Para que no se cayera más, para ayudarlo a levantarse. Es lo que dice Tasurinchi.

Es, al menos, lo que yo he sabido.

¿Ya había tenido el sol su guerra con Kashiri, la luna? Tal vez. Se puso a parpadear, a moverse, su luz se apagó y apenas se lo veía. La gente empezó a frotarse el cuerpo, temblando. Eso era el frío. Así comenzó después, parece. Entonces, en la semioscuridad, desacostumbrados, asustados, los hombres caían en sus mismas trampas, comían carne de venado creyéndola de tapir y no reconocían el camino de regreso del yucal a su casa. ¿Dónde estoy?, se desesperaban, ambulando a ciegas, tropezando, ¿dónde estarán mis parientes? ¿Qué está pasando en el mundo? Había empezado a soplar el viento. Aullando, manoteando, se llevaba las crestas de las palmeras y arrancaba de cuajo las lupunas. La lluvia caía con estrépito, provocando inundaciones. Se veían manadas de huanganas, ahogadas, flotando patas arriba en la corriente. Los ríos cambiaban de curso, las palizadas reventaban las balsas, las cochas se volvían ríos. Las almas perdieron la serenidad. Eso ya no era irse. Era morir. Hay que hacer algo, decían. Y, mirando a derecha y a izquierda, ¿qué cosa?, ¿qué haremos?, decían. «Echarse a andar», ordenó Tasurinchi. Estaban en plena tiniebla, rodeados de daño. La yuca había empezado a faltar, el agua hedía. Los que se iban ya no volvían, ahuyentados por las calamidades, perdidos entre el mundo de las nubes y el nuestro. Bajo el suelo que pisaban oían correr, espeso, al Kamabiría, río de los muertos. Como acercándose, como llamándolos. ¿Echarse a andar? «Sí, dijo el seripigari, atorándose de tabaco en la mareada. Andar, andar. Y, recuérdense, el día que dejen de andar, se irán del todo. Trayéndose abajo al sol.»

Así empezó. El movimiento, la marcha. Avanzar con o sin lluvia, por tierra o por agua, subiendo el monte o bajando la quebrada. En los bosques, tan espesos, era noche siendo día y los llanos parecían lagunas porque no tenían un solo matorral, como cabeza de hombre que el diablito kamagarini dejó sin pelo. «El sol no se ha caído todavía; los animaba Tasurinchi. Se tropieza y se levanta. Cuidado, se está durmiendo. Despertémoslo, ayudémoslo.» Hemos sufrido daños y muertes, pero seguimos andando. ¿Bastarían todas las chispas del cielo para contar las lunas que han pasado? No. Estamos vivos. Nos movemos.

Para vivir andando, ellos, antes, debieron volverse ligeros y despojarse de lo que tenían. Ellos. Viviendas, animales, sembríos, la abundancia que los rodeaba. La playita donde iban a voltear a las charapas de carne salobre; el monte hirviendo de pájaros cantores. Se quedaron con lo indispensable y echaron a andar. ¿Fue castigo la marcha por el bosque? Más bien celebración, como ir de pesca o. de cacería en la estación seca. Conservaron sus flechas y arcos, sus cuernos con el veneno, sus canutos de tintura de achiote, sus cuchillos, sus tambores, las cushmas que llevaban puestas, las chuspas y las tiras de tela para cargar a los niños. Los recién nacidos nacían andando, los ancianos morían andando. Cuando asomaba la luz ya estaba moviéndose la enramada con el paso de sus cuerpos, ya estaban ellos, de uno en fondo, andando, andando, los hombres con las armas preparadas, las mujeres cargando las bateas y las canastas, los ojos de todos puestos en el sol. No hemos perdido el rumbo todavía. La terquedad nos habrá mantenido puros, pues. El sol no se ha caído, no se termina de caer.

Se va y vuelve, como las almas con suerte. Calienta el mundo. La gente de la tierra no se ha caído, tampoco. Aquí estamos. Yo en el medio, ustedes rodeándome. Yo hablando, ustedes escuchando. Vivimos, andamos. Eso es la felicidad, parece.

Pero ellos, antes, debieron sacrificarse por el mundo de aquí. Soportar catástrofes, padecimientos y daños que a cualquier otro pueblo lo hubieran aniquilado.

Esa vez, los hombres que andan hicieren un alto para descansar. En la noche rugió el tigre y el señor del trueno roncó con ronca voz. Había malas señales. Las mariposas se metían a las viviendas y las mujeres debían apartarlas de las bateas de comida sacudiendo las esteras. Oyeron chillar la lechuza y la chícua. ¿Qué irá a pasar?, decían, asustados. En la noche, el río creció tanto que al amanecer se encontraron rodeados de aguas revueltas, armadas de palos, arbustos, malezas y cadáveres que se deshacían estallando contra las orillas. De prisa cortaron maderas, improvisando balsas y canoas antes de que la inundación se tragara el islote en que se había convertido la tierra. Tuvieron que lanzarse a las aguas fangosas y ponerse a remar. Remaban, remaban, y, mientras unos empujaban las pértigas, los otros iban gritando, señalando, a la derecha, las embestidas de las palizadas, a la izquierda, la boca de los remolinos, y, acá, acá, el coletazo de la yacumama que espera, mañosa, quietecita, bajo el agua, el momento de tumbar la canoa para tragarse a los remeros. Adentro del bosque, el amo de los demonios, Kientibakori, loco de alegría, bebía masato, bailando, entre la muchedumbre de kamagarinis. Muchos se fueron ahogados en las crecientes, cuando algún tronco hundido, invisible, rajaba la balsa y se robaba a las familias.

Ésos, no volvían. Sus cuerpos, hinchados, mordisqueados por las pirañas, aparecían a veces en una playa, o colgando en jirones de las raíces de un árbol de la ribera. No hay que engañarse con las apariencias. Los que se van así, se van. ¿Lo sabían entonces los seripigaris? Quién sabe si ya habría llegado la sabiduría. Una vez que los pájaros y las alimañas se comen su cáscara, el alma no encuentra el camino de regreso, parece. Se queda perdida en algún mundo, se vuelve diablillo kamagarini y baja a los de más abajo o se vuelve diosecillo saankarite y sube a los mundos de arriba. Por eso, ellos, antes, desconfiaban del río, de la cocha, incluso del caño de poco fondo. Les tenían enemistad. Por eso, sólo surcaban los ríos cuando todos los caminos quedaban cerrados. Sería que no querían morir, tal vez. Las aguas son traicioneras, dicen. Irse en las aguas será morir.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El Hablador»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El Hablador» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El Hablador»

Обсуждение, отзывы о книге «El Hablador» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x