Las corrientes evangélicas fundamentalistas norteamericanas consideran la palabra de la Biblia verdadera literalmente, y suscriben a la idea de que la civilización se encuentra en un decaimiento, esperando una gran batalla del Armagedón en la cual Cristo volverá a restaurar su reino en Jerusalén.32
Durante el siglo xx, en una sociedad con un pasado esclavista, se manifestaba la segregación especialmente en el sur del país, donde había florecido el movimiento racista Ku Klux Klan y las leyes Jim Crow denegaban a los afroamericanos los derechos civiles y establecían su apartamiento en los espacios públicos. A partir de 1950, comenzó un proceso de resistencia de la población afroamericana a las políticas de segregación, para reclamar una igualdad de condiciones en su trato y presencia en la sociedad. Se destacaron en este proceso luchadores por la igualdad como los pastores Malcolm X y Martin Luther King.
Este movimiento llevó a que en 1964 se produjera la aprobación del Acta de Derechos Civiles, que habilitó el voto a los afroamericanos y combatió la discriminación racial en escuelas y lugares públicos. Pero, como resultado, los estadounidenses blancos del sur, que habían hasta entonces manifestado afinidad por el Partido Demócrata, comenzaron a identificarse con el Partido Republicano en rechazo a la nueva legislación.33 Después de que el presidente Lyndon Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles en 1964, dijo “Creo que acabamos de entregar por mucho tiempo el sur al Partido Republicano”.
Desde entonces, los republicanos buscaron el voto de los blancos sobre la base de la oposición a la integración de los afroamericanos en las escuelas y los barrios.34 Los evangélicos blancos habían formado sus propias escuelas, consideradas como escuelas de segregación para “protegerse”.35 En la medida en que los estados del sur se hicieron más conservadores y republicanos, esto fue acompañado por el aumento de la influencia de los evangélicos en la política.
El fortalecimiento del movimiento conservador estadounidense está asociado a la experiencia que derivó de la candidatura de Barry Goldwater en 1964 a la presidencia por parte del Partido Republicano, quien votó en contra de la Ley de Derechos Civiles e intentó movilizar a los blancos conservadores en oposición a la misma para su campaña, aunque perdió. Sin embargo, la candidatura del senador Goldwater a la presidencia, que contó con el apoyo de líderes del Ku Klux Klan,36 plantó la semilla del movimiento conservador.37
Desde entonces, el clivaje racial se mantuvo como el más fuerte y estable de la política norteamericana. Luego, el impulso del movimiento conservador republicano residió en la candidatura presidencial de Richard Nixon, quien llegó a la Casa Blanca en 1969 en defensa de la “mayoría silenciosa” conservadora. Sin embargo, renunció tras la salida a la luz del escándalo Watergate en 1974, que involucraba el espionaje a miembros del Partido Demócrata y hechos de corrupción.
Durante su presidencia, Nixon estableció vínculos con el reverendo Billy Graham, que se caracterizaba por una prédica popular y de gran influencia en los 50. En el marco de la Guerra Fría, Graham se convirtió en promotor de un Estados Unidos identificado con la cristiandad, el anticomunismo y el capitalismo de libre mercado.38 Sin embargo, su figura como líder político evangélico se eclipsó luego del escándalo Watergate.39 Graham exhibió una notable capacidad para combinar su carisma con los medios de comunicación, desde la televisión hasta internet, lo que permitió una expansión global de su prédica en distintos idiomas.40 Tuvo la capacidad de llevar a los evangélicos fuera del fundamentalismo, hacia una predicación mundana y en conexión con las masas.41
En 1956, el sociólogo crítico Charles Wright Mills escribía que “Estados Unidos es un país conservador sin una ideología conservadora”. Para este intelectual estadounidense, el poder de las corporaciones, la tecnología, el liberalismo vacío y la cultura de las celebridades reemplazaban la ausencia de una ideología que legitimara el dominio de las elites.42 Sin embargo, quince años después, nacería un movimiento que dotaría de una profunda influencia ideológica a la derecha norteamericana.
Roe vs. Wade y la formación de la Mayoría Moral
En 1973 se produjo por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos el fallo Roe vs. Wade, que permitió el acceso de las mujeres al aborto, basado en el “derecho a la privacidad” de la Decimocuarta Enmienda a la Constitución.43 Esta situación, entendida por los evangélicos como una amenaza, los llevó hacia una entrada en la política. Uno de los articuladores de este movimiento conservador, el pastor Jerry Falwell, señaló al respecto: “La decisión del Tribunal Supremo de legalizar el aborto por demanda hizo más para destruir nuestra nación que cualquier otra decisión que haya tomado”.44 Roe vs. Wade sirvió como factor unificador que hizo dejar de lado las diferencias en pos de una unión de la derecha religiosa.45
En 1976, el demócrata Jimmy Carter asumió como el primer presidente evangélico, representando una visión que unía su filiación religiosa con una denuncia de las injusticias sociales. En oposición a sus políticas progresistas, un nuevo movimiento evangélico, blanco y conservador se fortaleció a lo largo de su presidencia. En las elecciones de 1980 Carter perdió la continuidad en la Casa Blanca con Ronald Reagan, quien contaba con el apoyo de dos tercios de los votantes blancos y evangélicos.46 La derrota de Carter significó la caída del evangelismo progresista en la escena nacional.47 Al igual que Donald Trump, Reagan trazaba en sus discursos una diferenciación entre el pueblo estadounidense, al cual reivindicaba, en oposición a una “pequeña elite intelectual” de Washington.48
Un aspecto clave que galvanizó a la nueva derecha cristiana fue la intención de Carter por poner en riesgo la existencia de las escuelas cristianas, lo que fomentó la movilización de los evangélicos conservadores en defensa de la segregación. Carter había obtenido 56% del voto bautista de los blancos, pero luego terminó siendo identificado con los liberales del norte y las feministas.49
Patrick Buchanan, el escritor de los discursos de Nixon, había pedido al entonces presidente una contraparte conservadora frente a la influencia que ejercía el think tank liberal de izquierda Brookings Institution en Washington.50 Como respuesta a este pedido, Paul Weyrich, pastor de la iglesia ultraconservadora Melkite Greek, quien mezclaba política y religión en la lucha contra “el comunismo”,51 participó de la fundación del think tank conservador Heritage Foundation. Además, desarrolló estrategias clave para la aproximación entre evangélicos y republicanos en oposición al aborto y los derechos para las minorías sexuales.
Durante la presidencia de Ronald Reagan, actor de Hollywood y ex gobernador de California, quien estableció las bases del programa neoliberal y galvanizó a los republicanos, se definieron las líneas del actual sistema político de Estados Unidos, cruzado por las luchas de los conservadores contra el aborto y las feministas a favor del fallo de Roe vs. Wade.52
En 1979 se produjo la formación de la llamada Mayoría Moral, donde Jerry Falwell, un predicador conservador de una pequeña iglesia en Virginia, se asoció con Paul Weyrich. Este último entendió el potencial de movilizar a los evangélicos y decidió en 1978 convocarlos en rechazo al aborto. Una semana después de su primer servicio, Falwell comenzó a predicar en un programa de radio local los domingos, para pronto hacerlo en la televisión. Usó el medio televisivo para evangelizar, comprando tiempo de TV en distintos canales.53 Según el periodista Cal Thomas, que fue vicepresidente entre 1980 y 1985 de la Mayoría Moral, se buscaba que católicos, judíos, mormones y protestantes conservadores formaran un bloque conjunto. Falwell escribió que “la familia es el bloque de construcción fundamental y la unidad básica de nuestra sociedad, y su salud continua es un requisito previo para una nación saludable y próspera. Ninguna nación ha sido nunca más fuerte que las familias que la componen”. Ese discurso en defensa de “la familia” les permitió ampliar su influencia a círculos que excedían grupos religiosos, entre aquellos que tenían una visión conservadora sobre el orden social.54
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