ADEREZO DE JENGIBRE
PINZIMONIO
TAHIN
BERENJENAS ESCABECHADAS
HUMMUS
GUACAMOLE
MERMELADA DE FRUTA
DULCE DE LECHE
FLAN DE CHOCOLATE
LECHE DE COCO
MANTECA DE COCO
MOUSE DE CACAO
KEFIR
AGUA ENZIMATICA
KIMCHI
QUESO DE SEMILLAS EN HORMA
Ninguna práctica depurativa podrá resultar efectiva si no rectificamos los hábitos nocivos que nos atiborran de tóxicos y nos privan de sustancias esenciales para la buena química corporal. Si nos damos cuenta de esto (y modificamos hábitos), habremos hallado la génesis (y al mismo tiempo la solución) de gran parte de los modernos problemas de salud: el ensuciamiento corporal crónico.
El cambio de hábitos alimentarios forma parte indisoluble del Proceso Depurativo recomendado para resolver nuestros problemas crónicos. De poco servirá la eliminación de la vieja escoria tóxica, si seguimos introduciendo nuevos desechos y no logramos satisfacer las fisiológicas necesidades orgánicas. Por ello la necesidad de adoptar una alimentación nutritiva, pero no ensuciante. Viceversa: el cambio alimentario es una condición necesaria pero no suficientea la hora de resolver problemas crónicos. Consumir alimentos fisiológicos sin realizar contemporáneamente un proceso depurativo del organismo, sería como echar nafta premium en un motor carbonizado y fuera de punto: el motor seguiría fallando igualmente. Por tanto las dos cosas debemos hacerlas al mismo tiempoy ello se traducirá en rápidos y eficientes resultados positivos.
Las mal llamadas “ enfermedades”, son apenas un síntoma del “ ensuciamiento corporal”, estado generado por una combinación de factores:
- Malfunción de los órganos de eliminación(sobre todo intestino permeable e hígado y riñones colapsados) - Crónica sobrecarga tóxica(alimentos no fisiológicos, modernas parasitosis, contaminantes químicos)
- Estado de acidosis corporal(desorden ácido-alcalino)
- Baja inmunología(por colapso hepático, desorden nutricional, toxemia, exceso de exigencias)
- Flora intestinal desequilibrada(por antibióticos alimentarios y medicinales, alimentos refinados y aditivados, falta de fibra, carencia enzimática, conservantes, parasitosis)
- Disfunciones hormonales(menopausia, andropausia, resistencia a la insulina, parasitosis, desorden tiroideo)
- Exceso de fósforo(consumo de lácteos, gaseosas, soja, conservantes, fertilizantes, aditivos)
- Carencia de nutrientes esenciales(magnesio, silicio, AGE, enzimas, vitaminas, oligoelementos, mucílagos)
- Represión de síntomas(abuso de medicamentos)
- Exceso de estímulos(carencia de reposo adecuado)
- Sedentarismo(falta de actividad física y oxigenación)
Para resolver esto, es obvio que debemos corregir el desorden nutricional, principal responsable de dicho caos orgánico. Tan importante como las cosas que conviene introduciren la dieta, son aquellas que deben eliminarse. A menudo los beneficios de los nuevos aportes, son neutralizados por el nefasto efecto de los alimentos artificializados y ensuciantesque seguimos ingiriendo a diario.
Debemos tomar consciencia que el organismo se renueva diariamente(en un año cambiamos el 98% de los átomos del cuerpo), y la calidad de renovacióndepende de la calidad de nutrientesque ingerimos. Es como si tuviésemos una fábrica modelo, comprásemos materia prima defectuosay pretendiésemos que se hagan productos perfectos. Nuestros operarios no podrían hacer milagros.
El organismo tampoco puede hacer milagros: mala calidadde nutrientes implica mala calidadde células nuevas, mala calidadde los órganos que se renuevan y consiguiente aumento de la toxemiacorporal por malfunción orgánicay acumulación cotidiana. Resulta importante aprender a identificar los alimentos ensucianteso no fisiológicos, para limitarloso descartarlosde la dieta cotidiana, la cual debería basarse en alimentos más genuinosy mejor adaptados a nuestra natural capacidad digestiva. Más a fondo vamos con esto, más rápida será la recuperación.
El alimento fisiológicoes aquel que puede ser correctamente procesadopor las enzimas digestivas, las mucinas y la flora intestinal; en resumen: el alimento ancestral. Definimos al alimento fisiológico como aquel que nutre, energiza, vitaliza y depura, sin requerir procesamiento y sin generar ensuciamiento. El Dr. Jean Seignalet lo define como aquel adaptado a nuestro sistema digestivo originario. Dado que el ser humano no es granívoro, herbívoro, carnívoro ni omnívoro, y que genéticamente nuestro ADN es 99% chimpancé (animal frugívoro), nuestra fisiología digestiva está diseñada y preparada para frutas, hojas, semillas, raíces…, todo en crudo.
Pero hace miles de años, por una simple cuestión de supervivencia, el ser humano tuvo que adaptarsea la proteína animal(cárnicos, lácteos), a los amiláceos(cereales, tubérculos) y a la cocción(para poder digerir esos alimentos no fisiológicos). Como es obvio, adaptación no es normalidad. Además, luego la tecnologíanos introdujo en las últimas décadas el alimento industrializadoy procesado, con el artificial aporte de la síntesis química, completándose un esquema tóxico y adictivo, causa profunda del proceso de ensuciamiento crónico.
Por suerte hoy disponemos de numerosas opciones fisiológicas y saludables, que nos permiten resolver inteligentemente este desorden crónico. Pero ante todo debemos reconocer los alimentos que debemos evitaren nuestra despensa cotidiana y por otra parte tener en claro lo que debemos privilegiarcada día.
El hecho que habitualmente consumamos muchos alimentos del primer grupoy poco o nada del segundo, desnudan claramente la causa profundade nuestros problemas. Los cotidianos y añejos errores nutricionales, convertidos en arraigados hábitos de los cuales generalmente no somos conscientesy cuyo daño venimos acumulando por décadas, tienen un doble efecto nocivo en nuestra salud: mala calidad de renovación celulary alta producción de toxinas.
Ninguna práctica depurativa podrá resultar efectiva si no rectificamos los hábitos nocivosque nos atiborran de tóxicosy nos privan de sustancias esencialespara la buena química corporal. Si nos damos cuentade esto (y modificamos hábitos), habremos hallado la génesis(y al mismo tiempo la solución) de gran parte de los modernos problemas de salud.
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