Osvaldo Bazán - Seamos libres

Здесь есть возможность читать онлайн «Osvaldo Bazán - Seamos libres» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Seamos libres: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Seamos libres»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

"Porque es hora de que les dé vergüenza de una vez por todas arrear pobres, manosearlos, jugar con su miseria. Que les dé vergüenza celebrar una lealtad de morondanga al que más chorea. Que les dé vergüenza ser nietos putativos del fascismo mussoliniano, el de 'al amigo, todo; al enemigo, ni justicia'."
Este libro trata de la impunidad, del choreo y de la venganza, los tres pilares básicos en los que se asienta el gobierno de Fernández-Fernández, y de cómo ciertos intelectuales, artistas, periodistas y empresarios son cómplices del desastre. «Seamos libres» propone alternativas para cambiar el rumbo y contrarrestar este presente de loas a los dictadores venezolanos, verdades precocidas, testigos torturados y ahorcados, presos comunes liberados, presos distintos en mansiones robadas, jueces perseguidos, jubilados estafados, derechos humanos violados, consagración del pobrismo, reformas judiciales direccionadas para el beneficio propio, periodistas patoteados, marchitas, sarasas y cosos.
Para que Ezeiza deje de ser la salida.
Para que recuperemos la República para todos los argentinos. ¿Cómo fue que llegamos a pensar que no podíamos?

Seamos libres — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Seamos libres», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Abuelas de 60 años llevarían a votar a sus madres de 90. Y eso, en vez de ser visto como ejemplar, era objeto de burla. ¿Eso no “movía el amperímetro”? En decenas de ciudades de todo el mundo, un grupito de argentinos, en vez de disfrutar un sábado hermoso, salía con la banderita a decir: “Sí, se puede”. Pero tampoco “movía el amperímetro”. Un batallón de ciudadanos que en su vida se había interesado por la política salía a anotarse para fiscalizar una elección difícil. ¿Eso tampoco “movía el amperímetro”? ¿O acaso en el contrato que firmaron para hacer los análisis había una cláusula que exigía que una vez por día negaran la posibilidad de movimiento de amperímetro?

El 24 de octubre de 2019, cansado de escuchar en todas partes lo del amperímetro, me levanté y, antes de los mates de la mañana, escribí un largo texto en Facebook. Se viralizó al momento. Mucho de lo que escribí ese día es parte de este capítulo. A la tarde, me llamaron por teléfono del programa de tn donde trabajaba, tn Central, y me ofrecieron leerlo completo. Eso hice después de que me presentara mi amigo Nicolás Wiñazki. Terminaba así:

Quienes votaron a Alberto Fernández pensando que Alberto Fernández no era Cristina Fernández escucharon a Alberto Fernández decir “Cristina y yo somos lo mismo”.

Por eso, el 11 de agosto se plebiscitó el gobierno de Cambiemos. Sin fiscalización. Este domingo se vota para adelante, pensando si es Cristina quien debe dirigir el país. Con fiscalización. Y participación ciudadana.

Yo creo que el amperímetro se movió. Y que es hipocresía pura que vengan a joder con el amperímetro los que rompieron todos los instrumentos de medición.

Seamos libres. Lo demás se arregla.

Diciembre de 2019

Las élites intelectuales y empresarias no notaron lo que millones de ciudadanos rasos sin sus posibilidades sí. Solo nueve meses después, diversas personalidades relevantes del quehacer nacional lloraban arrepentidas el apoyo a la fórmula presidencial ganadora. Ya era demasiado tarde.

Cabecita de Sarlo

Beatriz Sarlo aún pensaba, pensaba y pensaba, porque ese su trabajo, que Alberto Fernández no iría a rifar su destino político a la obediencia de Cristina.

Sí, Beatriz Sarlo, cuyo trabajo es pensar, pensar y pensar, pensaba que Alberto Fernández tenía destino político.

Y pensaba que no participaba en rifas y pensaba que la Fernández 1 había elegido al Fernández 2 para que el Fernández 2 le dictase a la Fernández 1 qué hacer. “Yo lo conozco, es un tipo muy inteligente que supo retirarse en su momento —dijo Betty a un complaciente Marcelo Longobardi en septiembre de 2019, en plena campaña—. Él se retira después de la crisis con el campo cuando ve que el gobierno de Cristina no va a negociar y piensa, supongo, porque no es que lo conozca, que esta es una oportunidad para rearmar alguna zona del justicialismo que sea todo lo contrario de Cristina. Yo no estoy diciendo para nada que esto está acordado con Cristina; esto es más bien lo que yo pienso que él podría hacer”.

Betty pensaba todo esto.

Pensaba que el Fernández 2 se había ido para armar algo que fuera todo lo contrario de la Fernández 1 y consiguió armarlo finalmente cuando la Fernández 1 lo llamó para su fórmula presidencial.

Nada grave si uno no recuerda que el trabajo de Beatriz Sarlo es pensar.

Sin embargo, muchos argentinos cuyo trabajo no es pensar, sí pensaron que el Fernández 2 haría lo que la Fernández 1 dijese por la sencilla razón de que la Fernández 1 fue quien puso al Fernández 2 allí. A través de esa simple acción, millones de argentinos entendieron todo: manda la Fernández 1. Beatriz Sarlo, cuyo trabajo es pensar, no lo entendió así. Entendió que Alberto Fernández no iba a rifar su destino político obedeciendo a Cristina Fernández.

¿Cómo habrá sido el proceso en esa cabecita de Sarlo?

¿Qué habrá pensado?

¿Habrá pensado que Cristina dijo: “Ay, Alberto, ¿querés tener más poder que yo? Bueno, dale, te pongo ahí para que me digás de ahora en más qué hacer, porque en cualquier momento voy presa. Me dedicaré a aprender a tejer crochet para los nenes de Flor y de Maxi, que también van a ir presos. Porque yo, como todos mis antecedentes anuncian, solo voy a dirigir el Senado. No lo voy a usar para zafar, ni para que zafen mis hijos, ni voy a querer que vos levantes un dedo para tener ninguna injerencia en el sistema que va a querer que yo y los chicos tengamos que dar respuestas por lo que todos sabemos que hicimos y que ya está probado. Ya sabés, miedo a Dios, nomás. Y un poquito a mí”?

Los intelectuales argentinos, los que a lo largo de los años han venido a enrostrarnos sus lecturas profundas en entrevistas televisivas a las que nunca dicen no, quieren pasar por la decadencia nacional sin inmutarse, sin responsabilizarse, sin mancharse. Si supieran que muchas veces son llamados porque los productores de televisión los tienen en las agendas del sí fácil, que los salvan de cualquier bache en la programación, quizá se les movería un poquito el banquito del ego.

Esta gente vota

Hay otra gente que no se dedica a pensar, o al menos no en los términos de Sarlo. Son los empresarios que, como todo el mundo sabe, en Argentina se dedican a empres.ar, que quiere decir protagonizar diálogos como este:

—Tome usted, señor empresario, esta licitación hecha a su medida. Esperamos que sea de su total agrado y que cumpla sus expectativas.

—Muchas gracias, señor funcionario. Este bolso es suyo. Haga con él lo que quiera. Si tiene la malísima suerte de que le toque justo un juez que en un momento de honradez lo denuncie, ya tendrá un convento a mano para revolearlo.

Pues bien, esos empresarios con cabecita de Sarlo también son responsables de esto que hay hoy.

Ellos, autoelegidos eternos para diseñar los caminos de la economía del país, que se las saben todas, que estuvieron en todas y cada una de las asunciones del poder nacional, no vieron lo que tantos argentinos sí vieron y sintieron en diciembre de 2019.

Empresarios argentinos, pescadores en peceras, que no intentan conquistar el mundo porque con vender en las Saladitas de todo el país les alcanza y les sobra. Obvio, pocos de ellos son los que ahora se animan a levantar un poquito la voz porque el populismo los trata con palo y zanahoria.

Palo: porque por esa manera de empresari.ar que tienen dependen del gobierno tanto o más que una familia con ingreso familiar de emergencia (ife) y asignación universal por hijo (auh). Nunca harán nada que pueda enojar al patroncito y los deje fuera del telefonazo que avisa de las condiciones a medida de la nueva licitación para comprar “porotos, fideos y esas cosas que comen los pobres”, como decía la Susanita de Quino, esa madre putativa de las Fabiolas, las Malenas, las Mayras y las Ofelias, aunque ellas se autoperciban Mafaldas o Libertad.

Zanahoria: porque pertenecer tiene sus privilegios.

Era todavía diciembre de 2019 y Eduardo Costantini aseguraba: “Me sorprendió para bien Alberto Fernández”. Pocos días después, desde su casa de Manantiales en Punta del Este, extasiado, Cristiano Rattazzi sentenciaba: “El primer mes de gobierno de Alberto Fernández fue brillante”.

Para millones de argentinos que no eran Beatriz Sarlo ni empresarios de la Unión Industrial Argentina (uia) o de la Asociación Empresaria Argentina (aea), las cosas estaban mucho más claras. Se venía el choreo, la venganza y la impunidad. Pero a los empresarios no les molestaba, o querían ser parte de…

Era diciembre de 2019 y los empresarios de la aea se sentaron a comer con el presidente Coso. En la coqueta mesa principal, no faltó nadie: Jaime Campos, presidente de la aea; Federico Braun, de La Anónima; Sebastián Bagó, de los laboratorios; el constructor José Cartellone; el supermercadista Alfredo Coto; Héctor Magnetto, del Grupo Clarín; Carlos Miguens, del Grupo Miguens; Luis Pagani, de Arcor; Rattazzi, de Fiat, y el ceo de Techint, Paolo Rocca. En las mesas del costado, deglutían Carlos Blaquier, de Ledesma; Martín Brandi, de Petroquímica Comodoro Rivadavia; Alejandro Bulgheroni, de Pan American Energy; Eduardo Costantini, de Consultatio; Eduardo Elsztain, de irsa; Alberto Grimoldi; Martín Migoya, de Globant; Alec Oxenford, de olx; la directora del área de Educación de la aea, Cecilia Pasman, y Luis Pérez Companc.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Seamos libres»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Seamos libres» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Seamos libres»

Обсуждение, отзывы о книге «Seamos libres» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x