e) Casos y ejemplos de planificación estratégica aplicada a diferentes tipos de organizaciones pertenecientes a variados sectores, se desarrollan en el capítulo cinco. Fueron realizados en distintos momentos de la historia reciente argentina, como así también con distintos resultados. Conforme a cada identidad organizativa, generalmente la metodología central fue invariable: participación, capacitación, compromiso en la conducción e involucramiento efectivo de las personas, cronogramas de trabajo incrementales, consolidación de cada etapa para pasar a la siguiente y documentación respaldatoria tal que la organización “memorizó” lo actuado y a ello recurrió para la continuidad de la planificación, revisión, ajustes, etc.
f) El capítulo sexto tiene una particular relevancia al tratarse de un organismo del más alto nivel gubernamental (el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social) que en forma continua ha combinado virtuosamente la planificación estratégica y operativa en tres períodos de corto plazo y plazo intermedio: 2005/2007, 2008/2011 y 2012/2015, que en conjunto alcanzan una década de planificación estratégica y gestión acorde al marco de los planes; se agrega la certificación de la calidad de procesos como un logro sustantivo de eficiencia en el funcionamiento; todo lo cual tiene significados múltiples: implementación de las políticas públicas sectoriales mediando la planificación, la continuidad, la voluntad y el liderazgo político, y profesionalización técnica acorde a las necesidades, produciendo sustentabilidad y credibilidad en el organismo.
g) La bibliografía en planificación estratégica reconoce distintos abordajes de acuerdo a la pertenencia académica de los autores, las prácticas y experiencias de aplicación de los saberes y niveles de acercamiento diferenciados. En este sentido, el capítulo séptimo hace una recorrida por los principales enfoques y enunciados, procurando aproximar conocimientos teóricos y prácticos en la temática de la obra. Ello tiene en cuenta, al mismo tiempo, en lo referente a la pertenencia geográfica, que la procedencia de los autores tiene influencia conceptual en las elaboraciones, pues la visión temática difiere en función del contexto desde donde se produce la contribución, siendo los polos el rol de la empresa privada y el rol del Estado en la sociedad, en cada espacio.
h) La obra cierra con el capítulo octavo, conformado por un conjunto de anexos metodológicos, instrumentos útiles para aquel que deba encarar un Planeamiento Estratégico Participativo, y documentos específicos que requieren un tratamiento aislado por el hecho de ser complementarios a los capítulos y no abundar en ellos.
Queda, por último, el agradecimiento a colegas, funcionarios y particularmente a los alumnos de las carreras de posgrado en Gestión Pública de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, pues el aula se transforma en un espacio de diálogo en el que se constituyen conocimientos al mejor estilo del ágora griega.
También nuestro agradecimiento a la Editorial Errepar, por abordar temas tan importantes en la gestión privada, pública y no gubernamental.
Isidoro L. Felcman, Héctor A. Larocca, Mario J. Krieger
CAPÍTULO I
Enfoques contemporáneos para los procesos de planificación
Héctor A. Larocca
1. Si se escribe una obra, es porque hay algo que decirle a la sociedad. Cuando Kive Staiff programaba la “temporada” del Complejo Teatral Buenos Aires, eso decía. Procuraba elegir las obras que fuesen capaces de dar el mensaje de acuerdo al tiempo y a las circunstancias por las cuales atravesaba la sociedad.
El autor comparte este criterio y por ello está realizando este aporte.
2 . El concepto de modernidad líquida, define los rasgos característicos de nuestra época; Zygmunt Bauman ha escrito sobre la vida líquida, el amor líquido, los miedos líquidos:
“…la modernidad líquida en que todo es inestable, el trabajo, el amor, la política, la amistad, los vínculos humanos provisionales, y el único largo plazo es uno mismo; no se da el tiempo para que ninguna idea se solidifique… este enfoque ya forma parte de la filosofía de vida: hagamos lo que hagamos es por ahora…”.
En los términos de la obra, Zygmunt Bauman diría: planeamiento líquido .
a) Variaciones conceptuales acerca del planeamiento
Nada nuevo estamos descubriendo con esta obra acerca del planeamiento, pero sí poniendo en valor un proceso que forma parte de la naturaleza misma de los fenómenos organizativos. No solo desde el punto de vista de que constituye una necesidad, con independencia de cómo se lo formule, sino más bien con la intención de posicionar el proceso de planeamiento como un desafío y un instrumento para la sustentabilidad del fenómeno.
Se desarrollará una descripción temporal acerca del siglo XX y las apreciaciones para el siglo XXI, teniendo en cuenta la realidad contemporánea signada por la complejidad, la turbulencia, la incertidumbre y los éxitos y fracasos en el mundo organizacional.
Los fenómenos como la globalización, los cambios incesantes e imprevistos, los conflictos sociales en gran escala, el predominio de ideologías, la concentración del capital, la subordinación de la política a la economía, la prevalencia del mercado, el tamaño de las empresas y su influencia en las decisiones de las personas en la vida cotidiana, la necesidad de reconstrucción de los Estados nacionales, entre otros aspectos, representan los puntos de partida, al menos enunciativos, que recrean la validez del planeamiento como un instrumento útil para transformar objetivos en resultados en pos de acercarse a la visión de la organización.
No es la intención dilucidar acerca del sí o no del planeamiento, sino más bien indagar acerca de por qué y cómo hacerlo para que resulte exitoso. Pues el camino que ha recorrido el concepto produjo frustraciones vinculadas a la naturaleza indomable de la realidad, en algunos casos; y en otros a los análisis parciales o intencionados acerca de las prospectivas. En este marco, es de tener en cuenta que la realidad constituye una construcción, conforme distintas percepciones de quien la describe, o simplemente la contempla.
Del mismo modo, no se puede dejar de mencionar cierta parcialidad ideológica, al relacionarlo con enfoques estatistas y limitadores de la actividad privada.
El siglo XX, a grandes rasgos, se ha identificado por acontecimientos de ruptura, de “barajar y dar de nuevo”, donde cada etapa significaba que se instalaba una nueva cosmovisión del mundo. A partir de allí, las organizaciones modificaban su estructura en función de la percepción del contexto para proteger la identidad, como instinto de preservación del fenómeno.
Ya sea que se trate de los avances científicos o tecnológicos, de conflictos bélicos, de los cambios de paradigmas en el pensamiento y la acción, de la metamorfosis del poder y de la alteración de los roles institucionales u organizacionales, el siglo XX resulta central para producir el marco necesario de análisis que hace al objetivo de la obra.
La Primera y Segunda Guerra Mundial, en medio de ambas, el crack de 1929 en la principal economía del mundo (EE.UU.) y la Revolución Rusa de 1917 son al menos cuatro hitos que marcan la primera mitad del siglo XX.
Corrían los años cincuenta y los Estados Unidos vivían la fiebre de su hegemonía recién estrenada; producto natural de los períodos de posguerra. Eran los nuevos dueños del mundo. Tenían la bomba atómica y disponían de los primeros plaguicidas realmente eficaces de toda la historia. Nacía la revolución verde, con cultivos más productivos, y parecía libre de males. Por ello, las advertencias de Rachel Carson, bióloga del United States Fish and Wildlife Service, fueron recibidas con desprecio e irritación. El progreso no podía objetarse. En 1962 Carson publicó Silent Spring , un título poético para un libro dramático. De no pararse aquella diseminación irresponsable de productos tóxicos, auguraba un futuro desolado, sin cantos de pájaros ni chirridos de insectos: el silencio de la muerte. Y eso que ni siquiera imaginaba los accidentes nucleares, la crisis energética, la contaminación atmosférica o el cambio climático. Por desgracia, pues, Carson tenía más razón de la que creía. Con sus escritos, había nacido el ambientalismo, padre del ecologismo, abuelo de la sustentabilidad.
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