1 ...6 7 8 10 11 12 ...16 ¡La finalidad del relato es impactar el pensamiento de las personas y la conducta de la gente! Y de esa forma, al culminar la parábola, el oyente tiene espacio y tiempo para pensar qué debe hacer con el mensaje recibido. La sorpresa cumple un propósito didáctico fundamental en las parábolas.
Las parábolas tienen un contexto histórico, político, social y religioso específico y definido
El entorno de las parábolas se relaciona con la Palestina ocupada por el imperio romano, los campos de la Galilea, el mar de Genesaret, el camino de Jericó a Jerusalén, el judaísmo del siglo primero, el conflicto con los samaritanos. Y el conocimiento adecuado de ese contexto geográfico, político, religioso y espiritual es impostergable para la comprensión adecuada del mensaje. Por esa razón las parábolas se presentan sin explicaciones previas, ni introducciones temáticas. ¡La gente comprendía muy bien lo que Jesús decía!
Las parábolas de Jesús tratan el tema de Dios e intentan cambiar el comportamiento humano al confrontar las personas con los valores que deben distinguir a la gente que se asocia con los valores del Reino
En las narraciones se habla de una nueva realidad, superior a la presente, que demanda de las personas cambios sustanciales de actitud. ¡La teología de las parábolas es la afirmación del Reino de Dios! Y fundamentadas en esa importante afirmación teológica, las parábolas reclaman cambios sustanciales en la vida y el comportamiento de los oyentes.
Con frecuencia, las parábolas de Jesús aluden a narraciones o enseñanzas que se encuentran en el Antiguo Testamento
Jesús se educó en un ambiente judío donde el estudio de la Biblia hebrea era continuo, prioritario e indispensable. Y esas imágenes bíblicas y enseñanzas escriturales son las que informan el temario y nutren la teología de las parábolas de Jesús.
Regularmente las parábolas se incluyen en grupos, en el orden canónico de los evangelios
Ese arreglo literario posiblemente tiene la finalidad de destacar algún tema o enfatizar alguna enseñanza, no necesariamente indica el orden original en el cual Jesús presentó la parábola originalmente. Revelan, más bien, el objetivo temático y teológico del evangelista.
Interpretación de las parábolas
El proceso de interpretación de las parábolas debe seguir el rigor académico, la pulcritud intelectual y la piedad humilde que caracteriza todo estudio bíblico serio, pertinente, sistemático y profundo. ¡No hay atajos en la exégesis seria de las parábolas! ¡No hay caminos cortos en el estudio sistemático de estas narraciones! Se requiere, en efecto, buena disposición académica, recursos bibliográficos adecuados, serenidad de espíritu y apertura intelectual.
Para comenzar, hay que entender, y nunca olvidar, que tenemos tres desafíos mayores al estudiar la Biblia en general, y estas narraciones evangélicas en particular: las parábolas no se presentaron originalmente en español; no reflejan estos relatos la cultura latinoamericana; ni estas narraciones provienen de nuestra época moderna o postmoderna. En efecto, hay que reconocer, antes de acometer nuestra tarea investigativa de las parábolas, que existen diferencias lingüísticas, culturales y temporales que no pueden subestimarse al evaluar esta serie de discursos importantes de Jesús, ni mucho menos ignorarse.
Jesús pronunció sus parábolas posiblemente en arameo, y con el tiempo se tradujeron al griego koiné para formar parte de los evangelios. Las versiones que leemos en castellano provienen de traducciones de los mejores manuscritos griegos del Nuevo Testamento que tenemos a nuestra disposición el día de hoy. Sin embargo, no podemos perder de vista que aún las mejores traducciones siguen siendo traducciones, y que hay elementos lingüísticos que son extremadamente difíciles de mover de un lenguaje a otro. Además, cada idioma tiene su genio, sus características, sus singularidades, sus matices…
La cultura que presuponen las parábolas es esencialmente agraria, y prioritariamente revela las dinámicas rurales que se vivían en la Palestina del primer siglo. Es el mundo de la Galilea el que se pone de manifiesto en la mayoría de las narraciones de Jesús. Algunos relatos presuponen el ambiente y los contextos de la ciudad de Jerusalén, especialmente las dinámicas alrededor del Templo.
Las costumbres, los oficios, la geográfica, los comportamientos y las teologías forman parte de la cultura judía de la época de Jesús. ¡No son retratos de nuestras sociedades hispanoparlantes en América Latina, España y las comunidades hispanas de los Estados Unidos de América! Tener consciencia de esa distancia cultural es fundamental al comenzar el trabajo exegético y hermenéutico de las parábolas.
La Palestina que fue testigo de las parábolas de Jesús está enmarcada en las dinámicas sociales, políticas y religiosas del siglo primero. ¡Ese era un período de ocupación romana en Palestina! Era el momento de la hegemonía política de la familia de Herodes, que gobernaba bajo el amparo imperial de los ejércitos de Roma. Esa singularidad militar, que tenía repercusiones sociales, económicas, políticas y religiosas, es completamente diferente al mundo contemporáneo. En la actualidad, vivimos, solo para dar un ejemplo, en el tiempo de las comunicaciones instantáneas, donde las distancias físicas en el globo terráqueo se han acortado. ¡Es el mundo cibernético!
Una vez se toman las medidas necesarias para superar esos tres desafíos exegéticos básicos, procedemos a estudiar e interpretar las parábolas. Y para lograr ese objetivo fundamental, recomiendo ser cauteloso y riguroso, osado y prudente, audaz y humilde, sobrio y sabio. Además, invito a seguir las siguientes recomendaciones, que están en consonancia con las investigaciones académicas contemporáneas.
Hay que analizar cada parábola con sobriedad y detenimiento
Este estudio detallado debe tomar seriamente en consideración la estructura del relato, los paralelos y las simetrías de la narración; también debe ponderar las palabras clave del discurso, los paralelos en otros evangelios, el lugar de la parábola en la narración total del evangelio, y el factor sorpresa, que generalmente está presente al final del texto.
Debemos allegarnos a la parábola, en lo que se pueda, sin prejuicios teológicos ni presuposiciones temáticas
Es importante permitir que sea la misma parábola la que guíe el estudio, que oriente la identificación de los temas, que revele su teología, que describa a sus personajes, que presente las descripciones pertinentes. Es importante evitar, en lo que podamos, la imposición de nuestras teologías y estructuras eclesiásticas y filosóficas en la narración de la parábola.
Es muy importante recordar que las parábolas son producto de una cultura oral y fueron dichas mucho antes de ser redactadas
Aunque posiblemente Jesús las pronunció en más de una ocasión, la oralidad juega un papel protagónico en el estudio de las parábolas. Debemos estar pendientes de algunos detalles orales que son marcadores de significado: Por ejemplo, la expresión «el que tiene oídos para oír…» pone de manifiesto que en las narraciones de Jesús había más de un nivel de sentido al que había de poner singular atención.
Hay que prestar particular atención a cómo los primeros oyentes palestinos recibieron el mensaje
La interpretación de las parábolas debe tomar en consideración que fueron los discípulos, los líderes de las comunidades judías y los oyentes contemporáneos de Jesús en la Galilea o Jerusalén los que recibieron esa palabra por primera vez. Si alguna interpretación de estas narraciones no toma en consideración esa finalidad original de las parábolas, no es adecuada ni puede ser correcta. Debemos escuchar y tratar de descifrar lo que el Señor le quería enseñar a sus seguidores primarios, antes de llegar a conclusiones y preparar enseñanzas para las comunidades contemporáneas.
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