Mediatización y posteridad
Si el proceso a Adolf Eichmann marca un momento importante para la percepción del Holocausto, es porque constituyó el genocidio judío como un hecho aparte de la Segunda Guerra Mundial y porque entronizó a los testigos como portadores de la historia. Si el juicio a Eichmann tuvo la repercusión que tuvo, fue también por haber sido objeto de múltiples controversias, no todas ellas saldadas. ¿Había sido legítimo secuestrarlo? ¿Debió ser juzgado en Israel, en vez de por un tribunal internacional? La decisión del fiscal israelí —abordar toda la historia del Holocausto, en vez de ceñirse a juzgar a un hombre—, ¿era compatible con los principios de una justicia equitativa? ¿Era pertinente evocar el rol de los consejos judíos, como lo hizo el fiscal?58. ¿El juicio no abría la puerta a un uso político de la memoria por parte del Estado de Israel?
Pero los ecos de ese proceso responden, y mucho, al modo en que fue mediatizado, como lo demuestran las contribuciones agrupadas en la primera parte de este libro. Hasta ahora, esa mediatización había sido muy poco estudiada, a pesar de que el juicio a Eichmann fue objeto de una cobertura sin precedente: crónicas judiciales de la pluma de los mejores periodistas y escritores de la época (Isabelle Delpla); rol decisivo de la radio estatal de Israel, un país que todavía no tenía red de televisión (Amit Pinchevski, Tamar Liebes y Ora Herman); el registro integral del juicio en video para las grandes cadenas de televisión del mundo, gracias a la filmación del documentalista norteamericano Leo Hurwitz (Sylvie Lindeperg y Annette Wieviorka). Son esas imágenes las que entran en los hogares alemanes (Judith Keilbach) y norteamericanos (Jeffrey Shandler), en la época en que el documentalismo alemán se ocupaba del tema de la “Solución final” (Julie Maeck). Y también tuvo impacto, aunque de manera diferente, sobre la representación de la Shoá que se hacía en la Unión Soviética (Vanessa Voisin).
De las imágenes captadas por Leo Hurwitz, las más reproducidas son las de K-Zetnik 135633 —sus primeras palabras y su desmayo—, tal vez, porque ellas constituían el emblema más potente del trauma que implicaba pasar por esa sala de audiencias (Shoshana Felman).
La historia del proceso a Adolf Eichmann es interminable. Toda obra escrita sobre él se inscribe inexorablemente en la estela dejada por Hannah Arendt. Resultaba, por lo tanto, indispensable revisar la obra de Arendt para esclarecer un punto todavía ciego: el estatus de esos famosos artículos aparecidos en The New Yorker , que luego se convertirían en el libro Eichmann en Jerusalén , y la forma en que fueron escritos (Michelle-Irène Brudny). El debate sobre la personalidad de Eichmann, convertido en paradigma de la “banalidad del mal” y del “genocida”, no deja de despertar pasiones. La segunda del proceso de mediatización la constituye la masa de imágenes que nos legó Hurwitz, a las cuales han recurrido incesantemente los documentalistas y directores de ficción, como es el caso de la película Un spécialiste , que cuestiona las libertades que se han tomado en el uso de las imágenes de archivo y el derecho a modificar su sentido (Stewart Tryster). Ese documental, presentado por sus autores como un remake del proceso a Eichmann, plantea, entonces, la cuestión de la recuperación del punto de vista, de las relaciones entre el rigor histórico y la licencia poética (François Niney). Como cierre de este volumen, pero, ciertamente, no de las investigaciones sobre los múltiples efectos del juicio, incluimos un estudio consagrado a Eichmann en cuanto personaje de ficción en el cine (Matthias Steinle) y otro dedicado a la marca que dejó el proceso judicial en el cine israelí (Ophir Levy).
1Sylvie Lindeperg es profesora de la Universidad París I Panthéon-Sorbonne y miembro del Instituto Universitario de Francia (IUF). Annette Wieviorka es directora emérita de investigaciones del CNRS, SIRICE-París I Panthéon-Sorbonne.
2Véase Daniel Dayan y Elihu Katz, La Télévision cérémonielle (1992), París, PUF, 1996.
3Pierre Vidal-Naquet le da el título de “Un Eichmann de papel” a su artículo de 1980 publicado en la revista Esprit , en el que desmenuza las mentiras de Faurisson sobre las cámaras de gas.
4Todas las referencias a esta obra han sido extraídas de la edición francesa de 2002 publicada por editorial Gallimard en su colección Quarto, bajo la dirección de Pierre Bouretz, volumen que contiene muchísimos documentos sobre la polémica que suscitó el proceso a Eichmann.
5Su alocución ha sido recogida en numerosos documentales y puede verse en el sitio web del Instituto Nacional Audiovisual de Francia (INA), con fecha del 3 de junio de 1960.
6Hanna Yablonka, The State of Israel vs. Adolf Eichmann , Nueva York, Schocken Books, 2004. Mencionemos también Claude Klein, Le Cas Eichmann vu de Jérusalem , París, Gallimard, 2012; Annette Wieviorka, Eichmann : de la traque au procès , Bruselas, André Versaille, 2011; Deborah E. Lipstadt, The Eichmann Trial , Nueva York, Schocken Books, 2011; Henry Rousso (dir.), Juger Eichmann : Jérusalem, 1961 , París, Mémorial de la Shoah, 2011.
7En cuanto a los escritos en francés o traducidos al francés, Le Dossier Eichmann et la Solution finale de la question juive , París, CDJC, 1960; Lev Gourevitch, Agents secrets contre Eichmann , con la colaboración de Stéphane Richey, París, Gallimard, 1961; Moshe Pearlman, La Longue Chasse , París, France-Empire, 1961; Victor Alexandrov, Six millions de morts. La vie d’Adolf Eichmann , París, Plon, 1960; François de Montfort, Adolf Eichmann, levez-vous ! , París, Presses de la Cité, 1961.
8Bettina Stangneth , Eichmann vor Jerusalem : Das unbehelligte Lebens eines Massenmörder , Hamburgo, Arche, 2011.
9 Procès de Nuremberg , Jugement, t. I, p. 263.
10Tom Segev, Simon Wiesenthal, l’homme qui refusait d’oublier , Paris, Liana Levi, 2010.
11David Cesarani, Becoming Eichmann, Rethinking the Life, Crimes, and Trial of a “ Desk Murderer ”, Cambridge, Da Capo Press, 2006.
12 Ibid .
13Bettina Stangneth, op. cit. ; Gerald Steinbacher, Les Nazis en fuite. Croix-Rouge, Vatican, CIA , París, Perrin, 2015; Neal Bascomb, La Traque d’Eichmann. La plus grande chasse à l’homme , París, Perrin, 2010.
14 http://www.fritz-bauer-institut.de/fi leadmin/downloads/Fritz-Bauer-Institute_survey.pdf.
15Peter Man y Uri Dan, Capturer Eichmann , 1986; Neal Bascomb, op. cit .; Lev Gourevitch, op. cit .; Isser Harel (jefe del Mossad al momento del secuestro), La Maison de la rue Garibaldi , París, Robert Laffont, 1976; Moshe Pearlman, op. cit. Y podemos agregar la historieta de la serie Agents du Mossad, I-Eichmann , guion de Pierre Boisserie y Frédéric Ploquin, dibujos de Siro, color de Christophe Araldi, Tournai, Bélgica, 2011.
16Esta frase proviene de una carta de Ben-Gurión dirigida al diario norteamericano The Washington Post en mayo de 1960.
17Abba Eban, Mon pays. L’épopée de l’Israël moderne , París, Buchet-Chastel, 1975.
18El texto de esa ley fue publicado en L’Annuaire des droits de l’homme , 1950.
19Pierre A. Papados, Le Procès Eichmann , Ginebra, Librairie Droz, 1964; Claude Klein, op. cit.
20Isaïah Trunk le consagra un capítulo de su obra maestra, Judenrat. The Jewish Councils in Eastern Europe under Nazi Occupation , New York, 1972, al tema de los juicios, a los miembros de los consejos judíos y de la policía judía en la posguerra, tanto en Europa como en Israel.
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