6. El mal ha sido vencido por Jesucristo. El diablo, el poder del mal en su centro y en sus manifestaciones, en su misterio y en su fuerza, ha sido vencido definitivamente por Jesucristo, cuya vida y enseñanzas se despliegan totalmente en la dirección contraria: la del amor y el servicio. El amor de Jesús desenmascara y supera todo egoísmo, y encuentra su culminación en la cruz; en la pasión y muerte de Jesús queda para siempre resquebrajado el poder de Satanás. En Jesucristo, muerto y resucitado, triunfa definitivamente el poder de Dios:
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? En todo esto logramos plenamente la victoria gracias al que nos ama; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni el presente, ni el futuro, ni las potencias, ni el alto cielo, ni el abismo profundo, ni ninguna otra creatura podrá separarnos del amor que Dios nos tiene en Cristo Jesús, Señor nuestro. (49)
1. Si el diablo no es creación divina, ¿cómo apareció?
Mario : Me voy a limitar a mi campo. La Sagrada Escritura no responde a esta pregunta. Comprendo que ciertas personas —lo noté ya en las entrevistas radiofónicas— se sientan inconformes al no disponer de todas las respuestas deseadas, pero nuestra tarea es buscarlas.
Sin embargo, la literatura apócrifa judía sí responde. El libro de Enoc etíope es el que trae la historia, que todos aprendimos desde chicos, que los ángeles fueron creados y cómo, por su propia libertad, se dividieron en ángeles buenos y en ángeles malos; y cómo los segundos, por su rebeldía contra Dios, se convirtieron en demonios.
Como el dato proviene de un apócrifo, no se considera revelado; esto es, no se considera un dato de lo que hemos de aceptar como fe.
No disponemos de otra explicación sobre el origen del demonio. Digamos que en la Sagrada Escritura se le encuentra ya existente; eso sí, lo describe de diversas maneras, nos advierte contra él y lo considera derrotado, pero todavía actuante.
2. ¿Por qué se ha tomado como símbolo del demonio la serpiente?
Mario : Es un símbolo discutido. Mucho tiempo se consideró, efectivamente, que la serpiente era una representación del demonio. Recientemente algunos biblistas piensan que no es preciso atribuir al Génesis la identificación de la serpiente con el demonio. Lo que pasa es que los judíos, al llegar a Canaán, se encontraron con varios pueblos idólatras; la religión de éstos no dejaba de ejercer cierto atractivo sobre los judíos en diversos aspectos, que se centraban todos en el símbolo de la serpiente, pues ésta era un símbolo fálico, un símbolo de la fecundidad. Simbólicamente la serpiente era un ídolo rival del Dios verdadero. En este sentido pudo haber sido un ídolo muy tentador.
3. ¿Qué diferencia hay entre diablo y demonio?
Mario : Actualmente son sinónimos, aunque el origen de cada palabra es distinto, como expliqué en mi intervención.
4. ¿Por qué sigue actuando el demonio, si el misterio pascual ya se realizó?
Mario : El Nuevo Testamento no nos presenta un tratado sistemático sobre el diablo; sí nos dice que está vencido en cuanto no tiene la última palabra, esto es, en cuanto no puede dañar al hombre si el hombre no se lo permite. El Dios único ha sometido a ese ser y lo tiene bajo su dominio; y, sin embargo, lo ha dejado en libertad de poner tentaciones, como ha dejado al hombre en libertad de aceptar o no esas tentaciones. El misterio pascual de Jesús es definitivo en cuanto nos ha alcanzado la plenitud de su gracia, depende de nuestro libre albedrío el aceptar o no el misterio pascual o la tentación.
5. Partiendo de que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, me pregunto si el diablo conoce todos los pensamientos del hombre.
Mario : No tengo datos. Se dice que es un ser muy inteligente, y que sabe más por viejo que por diablo, pero no sé hasta dónde llegue su sapiencia.
6. Comprendí que el Antiguo Testamento no define qué es el demonio; y que el Nuevo Testamento no es claro sobre el tema. Entonces, ¿qué hemos de pensar los cristianos?
Mario : No es que no digan nada esos libros. Como expliqué, algo dice el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento —la principal fuente de nuestra fe—, aunque no presente un tratado sistemático sobre el diablo en partes, capítulos y párrafos ordenados, sí ofrece una serie de afirmaciones fundamentales sobre el punto, y a las que debemos atenernos. Vimos que lo presenta como adversario de Dios y de su proyecto y, por tanto, también del hombre, a quien intenta destruir.
El propósito de estos trabajos es reflexionar, junto con ustedes, en torno a nuestra fe. Ni nuestra fe ni la teología que hagamos las fundamos en el tema del diablo, sino en Jesús. Esto sí, reflexionando sobre el diablo comprendemos mejor lo que significan la predicación de Jesús y su Reino.
7. Estoy confusa. Me enseñan que Dios es el Ser supremo y el Creador de todo. Luego aparece un ser que no sabemos ni qué ni quién es, ni de dónde sale y que se enfrenta nada menos que a Dios. Conocemos la historia que nos contaron; pero ahora resulta que proviene de un libro apócrifo, Enoc Etíope . Da la impresión de que esa historia es un cuento, un mito, sin valor. Entonces en realidad no sabemos nada. En definitiva, esa creatura o —no sé cómo llamarla, si Dios no la creó— ¿existe o no?
Mario : El que no tengamos claridad absoluta sobre el origen de un ser no es argumento decisivo para negar su existencia. En primer lugar, podemos constatar sus efectos. En segundo lugar, el libro de Enoc etíope, aunque no es canónico, tampoco es un escrito cualquiera; entre los judíos goza de enorme autoridad, y en la tradición cristiana no deja de tenerla. Un texto así no tendrá la misma autoridad que, por ejemplo, el Sermón del Monte; pero tampoco carece de toda autoridad.
Entonces es probable que no tengamos certeza sobre su origen, pero sí tenemos varias certezas: que hay un solo Dios, y no un Dios bueno y un Dios malo; que el diablo actúa; que el diablo ni es Dios ni es un ser humano, pero que eso sí, es muy inteligente, poderoso y adversario nuestro. Esto indica que hemos de estar alertas.
Siendo el diablo adversario de Cristo y del Reino de Cristo, no tiene, sin embargo, la última palabra ni el máximo poder. Estamos en una lucha (que descuidamos) cuando nos negamos a admitir la existencia del diablo sólo porque no podamos con toda claridad explicar su origen.
Abro un breve paréntesis, sé que aquí hay personas más preparadas que yo; con toda modestia los animaría a que con su aportación me ayudaran a mí y a las personas que preguntan.
8. ¿Por qué la Iglesia ha recurrido a ese texto apócrifo, y no a la Sagrada Escritura, para dar la explicación que recibimos en el catecismo?
Mario : Desconozco la razón y el momento histórico en que entró esa explicación. Los textos canónicos no hablan de ello, ustedes saben muy bien que la Sagrada Escritura responde a las principales inquietudes de los seres humanos, pero no es un libro científico, ni una enciclopedia que responda el cien por ciento de las preguntas. Podríamos concluir que el tema no era tan importante para los autores bíblicos.
9. Quizá el diablo no existe realmente, sino sólo en la mente. Me explico: cuando un individuo decide llevar una vida ética, para él dejó de existir el mal. Si todo mundo hiciera lo mismo, en ese momento dejaría de existir el mal, y dejaría de existir el diablo. Esto es, en ese momento desaparecería algo que nunca existió, que nada más era un pensamiento.
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