The letters always just evade the hand
One skates like a stone into a beam, falls like a bird.
Surely the past from which the letters rise
Is waiting in the future, past the graves?
The soldiers are all haunted by their lives.
Their claims upon their kind are paid in paper
That established a presence, like a smell.
In letters and in dreams they see the world.
They are waiting: and the years contract
To an empty hand, to one unuttered sound —
The soldier simply wishes for his name.
No hay duda de que el escenario es la guerra, pues los versos revelan la perspectiva del soldado y las cartas adquieren una significación que queda construida únicamente con lo que la mirada de un soldado puede conferirles. Sin embargo, el tema bélico se articula en el poema apoyado en la nostalgia. De entrada, los dos versos iniciales construyen una primera imagen que subraya la ausencia física que se impone: la carta se desliga de manera inexorable de la mano que la escribe, “[The letters] evade the hand”, “[the hand] falls like a bird”. Esa primera imagen de conciencia de lo ausente es de nostalgia. La pregunta que sigue –“Surely the past from which the letters rise / Is waiting in the future, past the graves?”– hace referencia a la incierta situación vital del soldado, con la muerte siempre presente como realidad y como posibilidad, y ancla el poema en el entorno bélico, pero a la vez esa referencia adquiere entidad precisamente en la espera. La mención explícita del pasado en contraposición al futuro marca la brecha entre dos mundos: el pasado donde está la vida del soldado y el futuro donde ya no está. Esa distancia, junto a la espera, es también definitoria de nostalgia. En el siguiente verso –“The soldiers are all haunted by their lives”– se refuerza el valor nostálgico de haber sido atrapado por la combinación de la distancia –de su vida– y de la espera –de que retorne. Su pasado –correlato de su vida– queda en la guerra reducida a formas y presencias intangibles, tan incorpóreas como ínfimas –“a presence, like a smell”–, “In letters and in dreams they see the world”, “To an empty hand, to one unuttered sound”. El último verso –“The soldier simply wishes for his name”– lleva al límite la nostalgia de haber sido despojado de uno mismo.
La nostalgia también tiene una presencia considerable en los poemas de denuncia social, de defensa de derechos o de reivindicación de reconocimiento cultural. Muchos de esos poemas se circunscriben a las literaturas de las minorías étnicas, como la de los nativos americanos o a las que se han venido llamando identidades diaspóricas, como las de los afroamericanos y comunidades de migrantes. La nostalgia en estas poéticas suele girar en torno al tema de la identidad que se pierde, se malogra o se añora. En esos casos cobra la doble fuerza que imprime la experiencia propia ligada al ámbito íntimo y la ligada al entorno social con el que el yo se siente vinculado; no es, como en el poema de Frost –que excluye esas identidades y explaya una nostalgia que mira hacia el pasado confrontando la identidad nacional en términos de historia–, sino que se distingue como una intensa mirada nostálgica de presente –de hecho, casi siempre utiliza referentes actuales–, cuyos efectos desarrollan en el yo poético una poderosa conciencia de pertenencia que desdibuja las fronteras de la identidad individual; su propia voz se revela más como una voz de voces y va adquiriendo la fuerza esencial de la reivindicación. El siguiente poema es un ejemplo de ello: “No images”, de William Waring Cuney, un poeta del movimiento Harlem Renaissance de los años 20 profundamente conmovido por la miserable condición social de la comunidad negra.
She does not know
her beauty,
she thinks her brown body
has no glory.
If she could dance
naked
under palm trees
and see her image in the river,
she would know.
But there are no palm trees
on the street,
and dish water gives back
no images.
El tema en “No images” no es esencialmente la nostalgia, sino la identidad. Los versos “she thinks her brown body / has no glory” no son solo una mención –y / o una denuncia– a la importancia del color de la piel, sino que abre una brecha fructífera entre “lo que se cree acerca de uno mismo” y “lo que se es”, desafiando la ingenua y extendida idea de que uno es lo que cree que es. “She does not know” y “she thinks” lanzan una potente duda contra lo que se toma como verdad: “her brown body / has no glory”. En la segunda estrofa se la sitúa en la naturaleza – donde no hay verdad ni mentira– y desnuda –despojada de prejuicios propios y ajenos–, pero es un lugar que está en las antípodas –última estrofa– de lo urbano, de la sociedad en la que vive, de su trabajo físico: “the street”, “dish water”. En efecto, el poema focaliza su desarrollo en torno al cuerpo –plano explícito– y transmite en el plano implícito cuestiones que conciernen a la empatía y a la falsa conciencia. Expresado en los términos hegelianos de la dialéctica del amo y el esclavo, la protagonista no ha alcanzado el estado de autoconciencia porque no ha obtenido el reconocimiento de la mirada del otro; por ello, el poeta imagina que, en cambio, la naturaleza sí podría darle todo aquello que le niega su condición social.
Es un poema que trata también sobre la identidad, porque “she” no queda caracterizada de modo particular, no aparece como un tú concreto con el que habla la voz poética; de hecho, es tan amplia la indefinición respecto a su persona, que es susceptible de ser imaginada como una joven, una niña o una anciana. En cualquier caso, mediante la indefinición de lo particular, la concreción que tenga “she” es indiferente para el sentido de este poema que realmente consigue incluir a todas las mujeres que se encuentran en esa situación. Este tipo de indefinición del referente se halla en sintonía con la significación que adquiere todo lo que se enuncia de manera indirecta e implícita –es decir, poéticamente–, como por ejemplo, en: “She does not know her beauty”, cuyo sentido último es en buena medida el mismo que en el célebre y muy explícito lema “black is beautiful”. Trata la identidad porque desdibuja lo personal para volver preponderante lo colectivo, es decir, la situación; por eso, “ella” no es una mujer individual, sino una mujer símbolo de todas las mujeres en su misma situación social, una imagen nacida de la experiencia de innumerables y semejantes imágenes concretas. “Ella” –ignorante de su valor– y el yo poético –capaz de verlo– construyen en este poema una voz que representa a muchas voces. La nostalgia juega un papel importante y participa en gran medida en la modulación del tema de la identidad, porque el escenario y la situación se construyen evidenciando las ausencias, es decir, lo que no sabe, no tiene, no hay o no puede ser: ella no conoce su belleza –“She does not know / her beauty”–; no tiene relevancia –“has no glory”–; no tiene una imagen real o fiable de sí misma, y aunque el río –y no la vida que lleva, ni los demás que la rodean– podría dársela con claridad, tampoco hay palmeras ni río, lacónica referencia al paisaje en que sus ancestros vivieron en libertad –“If she could dance / naked / under palm trees / and see her image in the river”. El título mismo del poema revela la ausencia esencial: ella no tiene la imagen apropiada y certera de sí misma.
Poesía y nostalgia: afinidades inmanentes
Probablemente, la causa de la amplia presencia de la nostalgia en la poesía es que su particularidad reside en la expresión de la ausencia y la pérdida, campos que resultan de antemano inaprensibles por las escasas restricciones que presentan a nivel temático, ¿pues qué no es susceptible de ser perdido o de quedar ausente, si somos sujetos hechos de tiempo? De ahí que sea prácticamente imposible circunscribir la poesía de nostalgia a límites temáticos –mucho menos, cronológicos o adscritos a modas o movimientos literarios– en el grado en que sí se consigue con otras poéticas, como la poesía bélica, la del exilio, la elegíaca, la mística, la amorosa o la que versa sobre la naturaleza… Todas ellas resultan más susceptibles de ser identificadas por desarrollar trasuntos bastante más específicos.
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