Finaliza aquí el relato de la experiencia.
Varios y muy importantes son los puntos que M. Klein aborda en lo que podríamos considerar las conclusiones de este trabajo.
Podemos apreciar que M. Klein denomina decididamente “análisis” a la experiencia llevada a cabo con Erich.
“Esto me lleva a la conclusión que extraeré de este caso. Creo que ninguna crianza debe hacerse sin orientación analítica, ya que el análisis proporciona una ayuda muy valiosa y, desde el punto de vista de la profilaxis, hasta ahora incalculable. Incluso, si puedo fundamentar esta pretensión en un solo caso en que el análisis resultó de mucha ayuda para la crianza , me baso también en muchas observaciones y experiencias que pude hacer en niños criados sin ayuda del análisis.” 27
b) Melanie Klein demuestra conocer profundamente, respetar mucho y basarse en ella mucho más de lo que quizás nos imaginamos, a la pedagogía de su época:
“Incluso si reconocemos la necesidad de introducir el psicoanálisis en la crianza, esto no implica deshacerse de los buenos principios educativos aceptados hasta ahora. El psicoanálisis tendría que servir a la educación como una ayuda −para completarla− sin tocar las bases hasta ahora aceptadas como correctas . 28 Los pedagogos realmente buenos se han esforzado siempre −inconscientemente− por lo correcto, y con amor y comprensión trataron de ponerse en contacto con los impulsos más profundos, a veces tan incomprensibles y aparentemente reprensibles, del niño. No es a los pedagogos sino a sus recursos a los que hay que culpar si no tuvieron éxito o sólo lo tuvieron parcialmente, en este intento. ” 29
El psicoanálisis ofrece a los pedagogos nuevos recursos para lograr, precisamente, aquello por lo que han esforzado siempre.
a) “¿Con qué justificación se introdujo el psicoanálisis en la crianza de este niño?” 30
“El niño sufría de una inhibición de juego acompañada de inhibición a escuchar o contar historias. Había también creciente taciturnidad, hipercriticismo, ensimismamiento e insociabilidad. Aunque el estado mental del niño en general no podía ser descrito en este estadio como ‘enfermedad’, de cualquier modo se justifica suponer por analogía desarrollos posibles. Estas inhibiciones con respecto al juego, contar historias, escuchar, y además el hipercriticismo sobre cosas sin importancia y el ensimismamiento, podían haberse convertido en rasgos neuróticos en un estadio posterior y la taciturnidad e insociabilidad en rasgos de carácter. ” 31
Más aún:
“Sin embargo, pude aprender algo más de este caso; a saber, qué ventajoso y necesario es introducir muy temprano el análisis en la crianza, para preparar una relación con el inconsciente del niño tan pronto como podemos ponernos en contacto con su conciencia . Probablemente así podrían removerse fácilmente las inhibiciones o rasgos neuróticos, en cuanto empiezan a desarrollarse. No hay duda de que el niño normal de tres años, probablemente incluso el niño más pequeño , que tan a menudo muestra intereses muy vívidos, es ya intelectualmente capaz de captar las explicaciones que se le dan, tanto como todo lo demás. Probablemente mucho mejor que el niño mayor, que ya está perturbado afectivamente en esas cuestiones por una resistencia más enraizada, mientras que el niño pequeño está mucho más cerca de estas cosas naturales mientras la crianza no haya extendido demasiado lejos sus influencias perjudiciales . Esta sería entonces, mucho más que en el caso del niño que ya tiene cinco años, una crianza con ayuda del análisis.” 32
d) “la influencia de los deseos e impulsos instintivos sólo puede debilitarse haciéndolos conscientes (...) puedo afirmar por mis observaciones que, como en el caso del adulto, también en el niño pequeño esto sucede sin ningún peligro.” 33
Esta es una conclusión en alguna medida inesperada ya que el argumento del sentido común dice que si levantamos las represiones los impulsos se encontrarían sin los frenos de la moral y la razón:
“No hay razón para temer (...) un efecto [por el análisis] que pueda hacer peligrar el desarrollo cultural del individuo y con ello la riqueza cultural de la humanidad. Por lejos que podamos ir hay siempre una barrera ante la que forzosamente debemos detenernos. Mucho de lo que es inconsciente y entretejido de complejos seguirá activo en el desarrollo del arte y la cultura. Lo que el análisis temprano puede hacer es procurar protección de graves shocks y superar inhibiciones. Esto ayudará no sólo a la salud del individuo sino también a la cultura, porque la superación de inhibiciones abrirá nuevas posibilidades de desarrollo.” 34
e) Precursores del encuadre
* El niño desarrolla el sentido de qué se puede hablar y con quién (encuadre interno):
“Tampoco he sabido de muchas dificultades que puedan surgir del análisis temprano de un niño en contacto con un ambiente que piensa de otro modo. El niño es tan sensible incluso a los desaires más suaves, que sabe muy bien cuándo puede ser comprendido y cuándo no. En este caso el niño renunció completamente, luego de unos ligeros intentos infructuosos, a confiar en nadie más que su madre y yo misma, en estos asuntos. Al mismo tiempo siguió confiando mucho en otros con respecto a otras cosas.” 35
** No obstante, es necesario un encuadre témporo-espacial, que el niño también aprende a respetar:
“Un consejo que me dio el doctor Freund me proporcionó una excelente ayuda en este asunto. Establecí cierto horario −incluso aunque tuviera que cambiarlo ocasionalmente− destinado al análisis y aunque a causa de nuestro estrecho contacto diario yo estaba mucho con el niño, en seguida hubo adhesión a esto. El niño accedió perfectamente después de unos pocos intentos infructuosos. En forma similar desalenté firmemente su intento de descargar en cualquier otra forma algo de la agresividad hacia sus padres y hacia mí misma revelada por el análisis, le exigí la norma habitual de modales; en estas cosas también accedió pronto.” 36
f) ¿Todo niño requiere esta asistencia?
Es una cuestión delicada, pero hay muchos argumentos para tenerla muy en cuenta para la crianza de los niños. Por ejemplo, M. Klein cita a S. Freud (palabras del caso Juanito):
“No puede trazarse una neta línea divisoria entre los niños nerviosos y los normales, que la enfermedad es una idea recapituladora puramente práctica, que la disposición y la experiencia deben combinarse para llegar a esta suma, que en consecuencia muchas personas sanas pasan a la categoría de nerviosas. (...) Escribe [Freud] en De la historia de una neurosis infantil : ‘Se objetará que pocos niños escapan a perturbaciones tales como rechazo temporal de la comida o fobia a un animal. Pero éste es un argumento bienvenido. Estoy preparado para afirmar que toda neurosis del adulto se erige sobre la base de la neurosis infantil, pero que esta última no siempre es lo bastante grave como para atraer la atención y ser reconocida como tal’.
Sería entonces aconsejable prestar atención a los incipientes rasgos neuróticos de los niños; pero si queremos detener y hacer desaparecer estos rasgos neuróticos, entonces se convierte en una necesidad absoluta la intervención más temprana posible de la observación analítica y ocasionalmente del análisis.” 37
g) “¿Cómo poner en práctica una crianza con principios psicoanalíticos?” 38
* Melanie Klein denomina “piadoso deseo” el que los padres, niñeros y maestros estén analizados; pero, aunque se lo llegara a lograr, sólo tendríamos relativa seguridad de que se lleven a cabo las medidas recomendadas para una crianza fundada psicoanalíticamente. No aseguraría la posibilidad de un análisis temprano .
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