1 ...8 9 10 12 13 14 ...25 Melanie Klein encuentra en las palabras de A. von Freund, pronunciadas en Budapest en ocasión de la discusión de la Primera Parte de este trabajo, un claro apoyo en la determinación del camino a seguir:
“[El] Dr. Anton Freund había argumentado que mis observaciones y clasificaciones eran ciertamente analíticas, pero no así mi interpretación , ya que yo sólo había considerado las preguntas conscientes y no las inconscientes . En ese momento repliqué que creía que bastaba considerar las preguntas conscientes en tanto no hubiera razones convincentes para lo contrario. Sin embargo, después vi que su opinión era la correcta, que considerar sólo las preguntas conscientes había resultado insuficiente. ” 8
... hay que llevar a cabo un “análisis temprano”.
Melanie Klein introduce, entonces, un giro en la experiencia con Erich que va a culminar en la postulación de la posibilidad del “análisis temprano” ( early analysis ). Este análisis temprano, que tiene una dimensión tanto preventiva como terapéutica, es el que se lleva a cabo con niños menores (¡bastante menores!) de seis años . Melanie Klein parece dejar reservada, por ahora, la denominación de “análisis infantil” ( child analysis ) para la modalidad que H. von Hug-Hellmuth presentó en 1920, con niños mayores.
Veamos ahora los pasos que se pueden observar luego de que M. Klein llegara a la conclusión de que “era conveniente dar al niño la información restante, que hasta entonces no se le había proporcionado.” 9
1) La madre aprovecha una de sus preguntas poco frecuente
“cuáles plantas crecían de semillas (...) para explicarle que los seres humanos también provienen de semillas y para esclarecerlo sobre el acto de la fecundación. Pero estaba abstraído y no atendía. Interrumpió la explicación con una pregunta irrelevante y no mostró ningún deseo de informarse sobre detalles. (...) Dio la impresión de que no había entendido de ningún modo esta nueva información y que no deseaba entenderla.” 10
La experiencia parece estar empantanada. ¿Qué hacer?
Si se trata de acceder al inconsciente...
2) En este momento M. Klein imprime otro giro a la experiencia, consecuente con el anterior: 11
“Sin embargo, la madre se las arregló con un chiste con el que se conectaba un pequeño cuento , para lograr su atención y reconquistar su aprobación. Le dijo, al darle una confitura, que ésta lo había estado esperando largamente e inventó una pequeña historia sobre ella. El niño se entretuvo mucho con esto y expresó su deseo de que se la repitieran varias veces; y luego escuchó con placer la historia de la mujer en cuya nariz creció, ante el deseo de su esposo, una salchicha . Entonces empezó a hablar espontáneamente, y desde entonces relató historias fantásticas , largas y cortas, a veces originadas en otras que había escuchado, pero la mayoría enteramente originales, que proporcionaron una cantidad de material analítico . Hasta entonces el niño había mostrado tan poca tendencia a contar historias como a jugar. En el período que siguió a la primera explicación había mostrado, es cierto, una fuerte tendencia a contar historias e hizo varios intentos de hacerlo, pero en general había sido una excepción. Estas historias, que no tenían nada siquiera del arte primitivo que generalmente emplean los niños en sus cuentos en imitación de las realizaciones de los adultos, producían el efecto de sueños a los que faltaba la elaboración secundaria . A veces empezaban con un sueño de la noche anterior y luego continuaban como historias , pero eran exactamente del mismo tipo cuando las empezaba desde el principio como historias. Las contaba con enorme deleite ; de cuando en cuando, al aparecer resistencias − a pesar de cuidadosas interpretaciones − las interrumpía, pero sólo para reanudarlas poco después con placer.” 12
Melanie Klein pasa a ser coherente con algo que ella misma había postulado anteriormente: primero hay levantar las resistencias en el adulto . Es ella, entonces, la que tiene el coraje de salirse del rígido esquema de brindar información “anatómica”, “científica”, que “corrigiera” las “concepciones fantásticas e inexactas” del niño, para dar lugar al despliegue de esa otra dimensión de la mente en la que encontrará las “teorías sexuales infantiles”.
... hay que contar con medios adecuados a los mecanismos del inconsciente, aquellos que se observan en el sueño, el chiste, el fantasear.
No parece casual que haya usado un “chiste” para ello, siendo que este fue objeto de muchísimo estudio por parte de S. Freud, demostrando su relación con el inconsciente. Sigmund Freud es el claro trasfondo inmediato de estas líneas, tal como lo evoca “la historia de la mujer en cuya nariz creció, ante el deseo de su esposo, una salchicha”.
Ahora M. Klein descubre en las producciones del niño otra dimensión, aquella que las muestra como “material analítico”. Es decir, como expresión del inconsciente y por lo tanto... ¡hay que interpretarlo!, aunque cuidadosamente.
Y confirma algo que forma parte de las originales pre-concepciones de M. Klein: el material se despliega en varias dimensiones, y con él “el desarrollo del niño”, ya que no solo se manifiestan fantasías sumamente claras en cuanto a su significado inconsciente sino que también juega más y muestra un auténtico y ardiente deseo por conocer :
“Sus juegos, como sus fantasías, mostraban extraordinaria agresividad contra el padre y también, por supuesto, su ya claramente indicada pasión por la madre. Al mismo tiempo se volvió conversador, alegre, podía jugar durante horas con otros niños, y luego mostró un deseo tal de progresar en toda rama del conocimiento y aprendizaje que en poco tiempo y con muy poca ayuda aprendió a leer. Mostró tanta avidez en esto que casi parecía un niño precoz. Sus preguntas perdieron el carácter compulsivo y estereotipado. Este cambio fue indudablemente el resultado de haber liberado su fantasía; mis cautas y ocasionales interpretaciones sirvieron sólo hasta cierto punto como ayuda en esta cuestión.” 13
Citemos:
“Está sentado en la bacinilla por la mañana temprano y explica que las ‘cacas’ están ya en el balcón, han corrido arriba otra vez y no quieren ir al jardín (como designa repetidamente a la bacinilla). Yo le pregunto: ‘“¿Son éstos los niños que crecen en el estómago?’” 14
Melanie Klein, como primera actitud frente al material del niño, ahora “acepta” la teoría anal del niño, sin apresurarse a “refutarla” con la verdad “anatómica”. Vemos también que el niño “sabe” muchas cosas, pero se muestra sumamente atento cuando se ve ante la perspectiva de encontrar una explicación al enigma del papel del padre en la gestación de bebés, que su teoría del “estómago” le explicaba insatisfactoriamente:
“‘Papá puede hacer algo con su pipí que se parece bastante a la leche y se llama semen; lo hace como haciendo pipí pero no en tanta cantidad. El pipí de mamá es diferente del de papá.’ (Me interrumpe.) ‘Ya sé eso.’ Yo digo: ‘El pipí de mamá es como un agujero. Si papá pone su pipí en el pipí de mamá y hace su semen allí, entonces el semen corre muy adentro de su cuerpo y cuando se encuentra con algunos de los huevitos que están dentro de mamá, entonces ese huevito empieza a crecer y se transforma en un niño’.
Fritz escuchaba con gran interés y dijo: ‘Me gustaría mucho ver cómo se hace un niño adentro así’. Le explico que esto es imposible hasta que sea mayor porque no puede hacerlo hasta entonces y que entonces lo hará él mismo. ‘Pero entonces me gustaría hacérselo a mamá.’ ‘Eso no puede ser, mamá no pude ser tu esposa porque es la esposa de tu papá; entonces papá no tendría esposa.’ ‘Pero podríamos hacérselo los dos a ella’; yo le digo: ‘No, eso no puede ser, cada hombre tiene sólo una esposa. Cuando tú seas mayor tu mamá será vieja. Entonces tú te casarás con una hermosa joven y ella será tu esposa.’ Él (casi llorando y con temblorosos labios): ‘¿Pero no viviremos en la misma casa junto con mamá?’ Yo: ‘Sí, seguramente, y tu mamá siempre te querrá, pero no puede ser tu esposa.’ Él preguntó entonces sobre varios detalles: cómo se alimenta el niño en el cuerpo materno, de qué está hecho el cordón, cómo sale, estaba muy interesado y no se notó mayor resistencia. Al final dijo: ‘Pero por solo una vez me gustaría ver como entra y sale el niño’.” 15
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