Gianni Vattimo - Poesía y ontología

Здесь есть возможность читать онлайн «Gianni Vattimo - Poesía y ontología» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Poesía y ontología: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Poesía y ontología»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

He aquí un libro que posee dos virtudes: la primera, el hecho de tratar en profundidad las particulares cuestiones heideggerianas acerca del arte; la segunda, el abrirnos la posibilidad de apreciar la trayectoria de su autor, Gianni Vattimo, una de las figuras más destacadas y a la vez más polémicas de la llamada posmodernidad. Poesía y ontología es un libro heideggeriano, de modo que Heidegger está presente en todas sus páginas, explícitamente en la primera parte y más implícitamente (aunque el capítulo VII está totalmente dedicado a él) en la segunda. Esta introducción quiere abordar el sentido de esa omnipresencia. Pero además, y a pesar de que Poesía y ontología pertenece a un período anterior al pensamiento débil propugnado por Vattimo, busca identificar las claves que en su interior ya lo anuncian.

Poesía y ontología — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Poesía y ontología», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Pero, por lo demás, que esto sea un sentido positivo en la relación serente es evidente incluso cuando se radicaliza, más de lo que lo ha hecho el mismo Heidegger, el concepto de epocalidad del ser: el ocultarse del ser, en efecto, no es concebible como un serpresente en cualquier lugar que no sea el mundo del ente, como si realmente el ser fuese algo o alguien que existe en algún lugar, pero que se esconde. En realidad el ser no es sino como epoché: si se prefiere, el ser no es otra cosa que su historia, su época. Las épocas no son, por ejemplo, comparables unas con otras, como si fuesen distintos modos de manifestarseocultarse un ser por otra parte totalmente dado, de algún modo «existente». El ser no es sino la iluminación del ámbito en el que los entes aparecen. No interesa aquí llegar hasta el fondo de las implicaciones generales de esta interpretación del concepto de epocalidad, sino más bien revelar que, estando así las cosas, el conocimiento de la época, y por consiguiente del ente, es la única vía de acceso al ser, y es la auténtica vía de acceso en la medida en que el ser, sin reducirse al ente, no es algo al margen o por encima de su época.

Únicamente en esta acentuación de la positividad de la época del ser se puede encontrar el camino para desarrollar de forma auténtica el discurso iniciado por Heidegger, no sólo, obviamente, en el plano de la estética, sino también en el de la filosofía general. Para ello es preciso reconocer que quizá Heidegger mismo, avanzando cada vez más hacia una filosofía sustancialmente apofática y, ya en el límite, hacia el silencio, 19ha acabado por concebir de nuevo la presenciaausencia del ser de manera óntica, en el sentido de que no ha visto suficientemente claro que la época del ser es el único modo de ser y por tanto, positivamente, una vía de acercamiento a él.

5. Dos caracteres de una estética ontológica

Intentamos ver qué indicaciones pueden derivarse, por consiguiente, de esta acentuación de la positividad de la época del ser. Ante todo, para una ontología que no piense el ser como una estructura acabada que haga de soporte –de sustancia– de los entes, sino como un acontecimiento permanentemente en vías de acaecer, como un origen continuamente originante, filosofar significará reconocer las esencias sólo en el sentido en que Heidegger usa la palabra Wesen en alemán, no como un sustantivo sino como un infinitivo verbal. En una primera aproximación, esto significa que la investigación filosófica sobre la esencia de los entes no puede ser nunca la investigación de su estructura permanente y rígida, al margen de las modificaciones particulares y accidentales, sino el esfuerzo por identificar los modos de acaecer actualmente los entes en el horizonte del ser. Por ejemplo, en el caso de la esencia del hombre, lo que la ontología puede decir no es que el hombre es esencialmente, es decir, siempre y necesariamente, esto y aquello, sino que en la época determinada del ser en la que estamos el hombre west (es, se esencializa, acontece) de este o aquel modo.

No obstante, ésta es todavía una primera aproximación. Interrogar ontológicamente por la esencia de las cosas no puede significar únicamente reconocerlas en su carácter eventual, sino, más coherentemente, reconocerlas como acontecimiento del ser. En resumidas cuentas, mientras que para la filosofía clásica, antigua y medieval, preguntar por la esencia significa preguntar por la estructura universal y necesaria del ente, o también por la causa suprema a la que tal estructura está ligada, y, en la filosofía moderna, preguntar por la esencia ha significado en definitiva preguntar por el fundamento, por la condición de posibilidad y por la justificación crítica del ente, en la perspectiva ontológica la pregunta por la esencia todavía se transforma: preguntar qué es un ente significa preguntar qué tiene que ver ese ente con el ser.

Dos son, pues, la condiciones para que se pueda dar desde el punto de vista ontológico una filosofía de esta o aquella esfera de la experiencia, de esta o aquella región del ente: en primer lugar, que la esencia sea considerada como acontecimiento; en segundo lugar, que sea considerada como acontecimiento del ser.

Una consecuencia del primer punto, por lo que respecta a la estética, es ante todo que la ontología del arte no se sitúa junto a las otras estéticas como una propuesta distinta de descripción de la experiencia estética o del mundo del arte. Las estéticas con las que la perspectiva ontológica entra en diálogo, en la medida en que se dejan reconducir filosóficamente, como he intentado hacer a modo de esbozo en el parágrafo precedente, a las dimensiones de la conciencia metafísica y a su historia, constituyen auténticos modos de ser del arte mismo en la presente época del ser. Es decir, no representan distintas y contrarias descripciones de un fenómeno que el ontólogo pretendería comprender de manera más originaria y auténtica, sino que sustancialmente apuntan al modo mismo de ser del arte en nuestra época; si se prefiere, forman parte ellas mismas de la región del ente que se quiere comprender ontológicamente.

La objeción obvia a este planteamiento es que se quiera aquí repetir de algún modo la violencia ejercida por Hegel en relación con las comparaciones de las filosofías distintas a la suya, reducidas a aspectos particulares y sintomáticos de la situación total, la historia, que sólo la filosofía hegeliana sería capaz de comprender auténticamente. Ahora bien, es verdad que, a pesar de todas las declaraciones de buena voluntad dialógica, con la misma estructura interpretativa está conectado el hecho de que las otras perspectivas, en cuanto perspectivas sobre la situación, se convierten siempre en cierta medida, desde mi perspectiva, en simples elementos de la situación a interpretar, de manera que siempre experimentan cierta despotenciación. No conviene, sin embargo, confundir este fenómeno, ligado a la estructura interpretativa de nuestro conocimiento, con una dialectización de tipo hegeliana que se cumple siempre desde el punto de vista de lo absoluto. En esta dialectización, es supuesto siempre un conocimiento totalmente desplegado de la totalidad; en la lógica de la interpretación estamos, en cambio, en un plano en el que, aun reconociendo como inevitable y constitutivo del devenir objeto de interpretación de la interpretación misma, no se la dialectiza nunca con la situación según un esquema definitivo, no se la encierra nunca en un marco necesario, extrayendo del reconocimiento de tal necesidad la misma fuerza persuasiva del sistema.

En suma, no se trata de entender las otras estéticas como aspectos necesarios de una situación de la historia del ser que, de algún modo, se da por conocida de una manera diferente, sino que, dado que la época del ser está constituida tanto desde el modo concreto de ser del arte, como desde la reflexión que sobre ella misma ejerce la estética, habrá que reconstruir el conocimiento de la época del ser, y del arte en ella, sobre la base de los resultados del pensamiento estético. La estética ontológica es, en este aspecto, todo lo opuesto a una pretensión de alcanzar de alguna manera la esencia pura del fenómeno, suspendiendo cartesianamente todo prejuicio cultural sobre su estructura. En esto se reconoce también como una filosofía de la cultura o como una filosofía cultural: no hay una estructura auténtica del fenómeno que esté oculta bajo superestructuras culturales; 20el único modo de ser del fenómeno es su modo integral de ser histórico, encarnado en la concreción de nuestros modos de referirnos a él, cargado con todos los significados que una tradición cultural le atribuye.

Desde este punto de vista, el discurso ontológico sobre el arte no sólo tendrá como contenido propio los resultados de las estéticas, consideradas como modos concretos de ser del arte en la presente época del ser, sino que asumirá también como contenido propio los datos de las poéticas y, de un modo que queda aún por precisar, los productos mismos del arte. En efecto, que se hayan producido determinadas obras de arte, que se hayan inventado determinados estilos, que se hayan propuesto, en el plano crítico, nuevos modos de leer ciertas obras del pasado, todo esto, no concierne sólo a la historia del arte y de la crítica, es decir, no es algo sin relación con la estructura o con la esencia del arte, siempre que por esencia se entienda el Wesen en el sentido eventual que habíamos dicho.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Poesía y ontología»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Poesía y ontología» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Poesía y ontología»

Обсуждение, отзывы о книге «Poesía y ontología» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x