24. « No te asombre, si el caso bien explano, / el que subas, no más que si deriva / del alto monte un arroyuelo al suelo. / Sería de asombrar si en vez de arriba, / libre de trabas, si te viera abajo, / como ver rastrear la llama viva. »
25. «Corpus pondere suo nititur ad locum suum. Pondus non ad ima tantum est, sed ad locum suum. Ignis sursum tendit, deorsum lapis. Ponderibus suis aguntur, loca sua petunt. Oleum infra aquam fusum super aquam attolitur, aqua super oleum fusa infra oleum demergitur: ponderibus suis aguntur, loca sua petunt. Minus ordinata inquieta sunt: ordinantur et quiescunt. Pondus meum amor meus; eo feror, quocumque feror. Dono tuo accendimur et sursum ferimur; inardescimus et imus, ascendimus ascensiones in corde et cantamus canticuum graduum . Igne tuo, igne tuo bono inardescimus et imus, quoniam sursum imus ad pacem Hierusalem » (Libro XIII, ix, 10). Cito por la traducción de Ángel C. Vega, Madrid, Nueva Biblioteca Filosófica, 1932, p. 190.
26. En la ascensión de Mahoma a los cielos, explica Asín, hay un rasgo que se repite hasta la saciedad en casi todos los episodios. Mahoma, al llegar a cada nueva etapa del cielo se queda ofuscado ante el brillo de las luces que se presentan. Sus ojos no pueden soportarlo y se ciegan. Esta escena aparece también en la Commedia . En la esfera de la luna, Beatriz se reviste de tan intensos resplandores que Dante no puede soportarlos. Esta clase de deslumbramiento se repite en varios cantos del Paraíso (Asín Palacios 1984: pp. 46 ss.).
27. Asín Palacios ha demostrado cómo Mahoma (Asín lo menciona como autor) compara en varios pasajes la velocidad del vuelo de la ascensión con la saeta lanzada por el arco. La imposibilidad de describir lo que se ve en cada una de las etapas de su ascensión también es un tópico del que abusa Mahoma en varias ocasiones, y la misma hipérbole aparece puesta en boca de Dante en el prólogo y en cinco cantos más del Paraíso (Asín Palacios 1984: pp. 43 ss.).
28. « Infin là su la vide il patriarca / Iacobbe porger la superna parte, / quando li apparve d’angeli sì carca. / Ma, per salirla, mo nessun diparte / da terra i piedi, e la regola mia / rimassa è per danno de le carte » (XXII, 70-75) («Jacob también la vio en visión serena / alzar su cabecera al infinito, / cuando así la soñó de ángeles llena. / Mas ya nadie, siguiendo antiguo rito, / por subirla alza el pie; y la regla mía / no es otra cosa que papel escrito. » )
29. « La dulce dueña, a un gesto de cabeza, / me hizo seguir tras ellos por la escala, / que así virtud venció a naturaleza / y ningún movimiento en tierra iguala, / donde se sube y baja a ras de suelo / naturalmente a mi potencia de ala » .
30. Santo Tomás distinguía tres cielos: el de la luz o Empíreo , el diáfano, llamado Acqueo o cristalino, y el Sidereo , en parte cristalino y en parte diáfano, que comprende ocho esferas, la de las estrellas fijas y las siete de los planetas ( Summae theol . I, 68, 4).
31. El Paraíso se presenta desde el principio bajo el orden de la luz y de la caridad. En la Epistola a Cangrande hay constancia de la importancia de la luz y se relacionan ignis y caritas . En el Empíreo , leemos: « Dicitur Empyreum, quos est idem quod coelum igne sui ardoris flagrans; non quod in eo sit ignis vel ardor materialis, sed spiritualis, quod est amor sanctus sive caritas. » (XIII, 66-68).
32. «Hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo relampagueó en torno a mí [...] Como yo no veía, cegado por el resplandor del relámpago » (22, 6 y 11).
33. La cita proviene de H.U. von Balthasar, Liturgie cosmique: Maxime le confesseur , p. 216, Mystagogia, 2-91.
34. « Vedi oltre fiammeggiar l’ardente spiro / d’Isidoro, di Beda e di Riccardo. » («Mira allí cuál la llama se te enfrenta / de Isidoro, de Beda y de Ricardo » ) Dante lo cita además en la Epistola a Cangrande della Scala , donde recuerda De contemplatione : « Et ubi ista invidis non sufficiant, legant Richardum de Sancto Victore in libro De contemplatione [...] Et non invidebunt » ( Ep . XIII, 80). Dante consideraba el Benjamin major como una autoridad en el tema de la inefabilidad.
35. «Como un fuego en la nube coge vuelo / a tal punto que en ella ya no cabe / y contra el natural se viene al suelo, / mi alma, crecida de manjar tan suave, / de sí misma salióse de esta guisa / y lo que de ella fue ni ella lo sabe. / “Abre los ojos y cuál soy precisa: / cuanto viste una fuerza suficiente / te dio para enfrentarte a mi sonrisa”. / Como quien, cuando hurgarle el alma siente / olvidada visión, mal se resigna / a no reconstruírsela en la mente».
36. « Vogliamo dire che non solo è stato possibile ritrovare nascosti dalla poesia di Dante elementi linguistici, figurativi, retorici e dottrinali di matrice riccardiana, ma che questi elementi fanno in qualche modo sistema, poiché, come nel trattato mistico, cosí nei versi paradisiaci, sono funzionalizzati alla resa di un identico fenomeno » (Colombo 1987: 69).
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.