La cátedra de matemáticas desempeñada por Muñoz se regía por las Constituciones de 1561, si bien estas se refieren solo a la astronomía y astrología, para lo que se establecen, como materias, la esfera, las teóricas de los planetas, las tablas y el uso del astrolabio. 19 No obstante, sabemos que en la década de 1540-1550 los estudios de matemáticas incluían: aritmética, geometría, perspectiva, música, astrología y cosmografía (astronomía y sus aplicaciones, y geografía), y este esquema es el que seguiría Muñoz en su cátedra, que además se ajusta muy bien a las Constituciones de 1611. 20 Del contenido de sus enseñanzas nos ocuparemos más adelante, al referirnos a su obra, ya que se han conservado copias manuscritas de gran parte de los textos que Muñoz elaboró para impartir sus lecciones en la Universidad de Valencia.
En 1569 los jurados le aumentaron de nuevo el salario en 25 libras, señalando «el grande beneficio y honor que resultaba a la Universidad de sus letras y lecciones, por acudir muchos sujetos de diferentes partes, movidos de su fama, a darlas» y que «de tres pueblos le llamaban ofreciéndole mejor partido». 21 El salario, con todo, resultaba bastante modesto y muy inferior a los correspondientes de las universidades castellanas. Ello puede explicar que finalmente Muñoz aceptase la oferta de la Universidad de Salamanca de que «sobre los florines de ella (la cátedra) se le diesen cuatrocientos ducados de salario en cada un año y más treinta ducados para ayuda de mudar de casa», por lo que se trasladó a dicha universidad en 1578. 22
La cátedra de matemáticas y astronomía de Salamanca, llamada también cátedra de astrología, había estado ocupada hasta 1576 por Hernando de Aguilera, responsable junto a su hermano Juan de que se incluyera en los estatutos de 1561 la obra de Copérnico, como posible texto que seguir si los estudiantes así lo votaban y como alternativa a Ptolomeo o alguno de sus comentaristas: Geber, Regiomontano… Este hecho, muy raro en la Europa de la época, ha suscitado el interrogante de si se llegó a enseñar de manera efectiva la teoría heliocéntrica. Por los libros de visitas a cátedra, estudiados por Fernández Álvarez, sabemos que Aguilera explicaba los Elementos de Euclides (libros I al VI), la esfera, partes del Almagesto , teóricas planetarias y las Tablas de Alfonso X, el astrolabio y su uso, cosmografía según Pedro Apiano y Gemma Frisius, y astrología según Alcabitius. El nombre de Copérnico no aparece en los informes de las visitas. 23 No obstante, a mi juicio, no se puede descartar la posibilidad de que en alguna ocasión Hernando de Aguilera siguiera el De revolutionibus de Copérnico o, cuando menos, comentara aspectos de la obra al exponer los temas de la «esfera» o las teorías planetarias. Además, la información proporcionada por los libros de visitas no es completa; en los cursos académicos 1562/63 y 1563/64, por ejemplo, no hay ninguna referencia a la cátedra de Astrología.
La cátedra de Salamanca quedó vacante en 1576, probablemente por la muerte de su titular, Hernando de Aguilera. El claustro salmantino estaba muy interesado en conseguir a una persona muy competente para el puesto, entre otras razones porque la falta de catedrático se había dejado sentir vivamente, al pedir el papa la opinión de esta universidad acerca de la reforma del calendario. 24 Las negociaciones con Muñoz comenzaron en 1576. 25 En 1578 el catedrático de la Facultad de Medicina y destacado anatomista Cosme Medina, discípulo de Luis Collado en Valencia y seguidor de Vesalio, hizo una semblanza de la brillante personalidad y conocimientos científicos de Muñoz e informó de que este aceptaría trasladarse a Salamanca si se le concedían sus peticiones económicas. El claustro finalmente aceptó estas peticiones, con lo que Muñoz obtuvo un salario al nivel de las cátedras mejor pagadas, como las de Cánones o Leyes. 26
Las enseñanzas de Muñoz en Salamanca, según los libros de visitas, fueron: aritmética, geometría y perspectiva según Euclides; la esfera y proposiciones de Ptolomeo relativas al cálculo de la altura del norte; astrolabio, geografía, náutica y teoría de los planetas; las Tablas de Alfonso X, la teoría de Mercurio y pasiones de los planetas y eclipses de Sol y Luna según Peurbach. 27 Probablemente debió de usar los mismos textos que en Valencia, dado que las materias eran prácticamente idénticas en una y otra universidad. Los Estatutos posteriores de 1594 recogen todas estas materias, lo que muestra, como en el caso de Valencia, el carácter retrospectivo que solían tener las sucesivas reformas de la reglamentación del curriculum . Así, dichos estatutos, para la cátedra de matemáticas y astrología, establecían, en matemáticas, los seis primeros libros de Euclides y su perspectiva; aritmética, «con las raíces cuadradas y cúbicas declarando la letra del séptimo, octavo y nono de Euclides»; agrimensura, y, en la sustitución, los «esféricos» de Teodosio, todo ello el primer año. El segundo año correspondería a la astronomía: el primer libro del Almagesto ; la trigonometría plana y esférica según Clavius «u otro moderno»; el segundo libro del Almagesto (astronomía esférica); las tablas del «primer móvil» según Regiomontano o Reinhold; la teoría del Sol según Peurbach; el libro tercero del Almagesto (longitud del año y teoría del Sol); las Tablas de Alfonso el Sabio, y el resto de libros del Almagesto , es decir, primero una presentación de los modelos según Peurbach, luego una exposición del tema según el Almagesto y las Tablas correspondientes de Alfonso. A continuación, se establece que en el «segundo cuadrienio léase a Nicolás Copérnico y las tablas Pruténicas en la forma dada», y «en el tercer cuadrienio a Ptolomeo, y así consecutivamente». Para el «segundo año», la Geografía de Ptolomeo, la Cosmografía de Pedro Apiano, cartografía, astrolabio, planisferio de Rojas, el radio astronómico y el arte de navegar. En la sustitución, el arte militar. Finalmente, el «cuarto año», «la esfera y la astrología judiciaria por el Cuadripartito de Ptolomeo, y por el Alcabisio (Alcabitius) corregidos». En la sustitución, teóricas de planetas. 28
El esquema sería, pues: el primer año, matemáticas y sus aplicaciones; el segundo, astronomía; el tercero, cosmografía, náutica e instrumentos, y el cuarto, astrología. La referencia al segundo «cuadrienio» es harto confusa; sugiere una alternancia entre Copérnico y Ptolomeo en la enseñanza de la astronomía, cada período completo de cuatro años. Otra interpretación, más dudosa, aunque no carente de lógica, sería que, tras exponer la astronomía ptolemaica, el catedrático debería explicar la copernicana, con las tablas de Reinhold derivadas de los modelos copernicanos. En cualquier caso, ahora no se somete el tema «al voto de los oyentes».
En 1582 Muñoz intentó volver a Valencia, gestionando a través de su discípulo Bartolomé Antist el reingreso a sus antiguas cátedras de hebreo y matemáticas. Los jurados acordaron concederle un sueldo de 100 libras por cada cátedra más 50 como ayuda para los gastos de traslado. 29 No debió de satisfacerle la propuesta, pues permaneció en Salamanca, donde enseñó también hebreo hasta su muerte, en 1591. 30
Muñoz, junto a la enseñanza del hebreo y las disciplinas matemáticas, también llevó a cabo actividades relacionadas con la técnica como asesor o experto, realizando trabajos de agrimensura, hidráulica y cartografía. La primera noticia que tenemos de estas actividades se refiere a la planificación de las conducciones de agua desde el río Júcar a la ciudad de Valencia, un proyecto ya planteado en el siglo XIV. El proyecto fue promovido ahora por el propio monarca, que comisionó a Pere Clavero y a Antonio de Angora, visitadores y jueces del Real Patrimonio. Estos encargaron la nivelación a Jerónimo Muñoz, que realizó sus trabajos entre el 10 y el 19 de enero de 1566. 31 Años después, en 1575, encontramos a Muñoz participando como técnico en un litigio de aguas de la fuente de San Vicente, en el término de Liria, en el que se enfrentaron la villa de Liria y el señor de Benisanó. Muñoz actuó como experto nivelador del señor de Benisanó y sus conclusiones no fueron muy del agrado de los vecinos de Liria, por lo que estas se cuestionaron. 32 En 1576 participó también como técnico en una visura de la acequia de Moncada. El virrey de Valencia, Vespasiano Gonzaga, el 28 de mayo de 1576 comisionó a Jerónimo Sempere para que fuese a la acequia de Moncada y resolviera el suplicatorio de los síndicos del Puig y Puzol, «per a que la aygua de dita séquia sia ben gobernada y administrada, y desagraviats los del dit Puig y Puçol». Para resolver el tema tendrían que considerar el parecer, entre otros, del «mestre Hieroni Munyós, mestre en arts e de sciències matemàtiques, mestre Miquel Porcar, mestre Gapar Gregori, tots vehins de la present ciutat de València». 33 En 1576 Muñoz intervino de nuevo en un pleito de aguas de la acequia de Alèdua. 34
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