En medicina, desde los primeros años de funcionamiento del Estudio existían dos cátedras, una dedicada a la exposición de los fundamentos doctrinales y otra a la enseñanza de la anatomía y medicamentos simples o hierbas. Además, se incorporó la enseñanza de la cirugía, que se venía impartiendo en la ciudad desde 1462. Con esto, la Universidad de Valencia dispuso de las primeras cátedras hispánicas, tanto de cirugía como de anatomía y simples. 3
Entre los profesores de la Universidad de Valencia en los años treinta, cuando Muñoz estudió en ella, cabe destacar a Miguel Jerónimo Ledesma, catedrático de griego e introductor en Valencia del humanismo médico; 4 Pedro Antonio Beuter, titular de la cátedra de Biblia y autor, entre otras obras, de la Primera part de la Història de València ; Francisco Stela, profesor de hebreo entre 1532 y 1536, año en que se retira la cátedra hasta su recuperación en 1544, y Juan Angel Gonsalves, catedrático de poesía y oratoria e importante figura del humanismo valenciano vinculado al círculo de Mencía de Mendoza. La cátedra de matemáticas y astronomía estaba a cargo de Miguel Cerves, entre 1531 y 1545, del que no sabemos nada ni tampoco del contenido de sus enseñanzas. 5
Concluidos sus primeros estudios y con el grado de bachiller en artes, Muñoz viajó por Europa para completar su formación. 6 Los viajes constituyen un aspecto esencial del proceso de constitución de las modernas ciencias. A partir del Renacimiento, cuando se inició el proceso de cambios habitualmente conocidos como Revolución Científica, surgieron muchos lugares de transmisión del saber y de sociabilidad intelectual, además de fundarse nuevas universidades que se sumaron a las ya existentes. Los estudiosos europeos con recursos económicos se movían cruzando las fronteras de las naciones, los regímenes políticos, las religiones y las lenguas, unidos por el latín y una herencia cultural común. Recorrían largos itinerarios en su ambición por desarrollar y ampliar sus conocimientos y, en su caso, para colaborar con los sabios de gran reputación, privadamente, en las residencias de estos o en otros lugares como academias, cortes de los príncipes o estancias de los nobles o aristócratas, universidades, museos u otros lugares de sociabilidad o de enseñanza de los saberes científico-técnicos o humanísticos.
En sus obras manuscritas Muñoz menciona, como maestros propios, a Oronce Finé y a Gemma Frisius, 7 lo que implica que Muñoz debió de residir algún tiempo en París, donde enseñaba Oronce Finé, y en Lovaina, siguiendo las enseñanzas de Gemma Frisius.
Oronce Finé fue profesor de matemáticas del Colegio Real (Collège Royal) de París, fundado por Francisco I. Bajo la influencia de los humanistas, especialmente por Guillaume Budé, Fancisco I estableció la institución de los Lecteurs Royaux para enseñar materias ajenas a los escolásticos (o apenas tratados por ellos), particularmente griego y hebreo, en un principio, seguidas por las disciplinas matemáticas, que no gozaban del mismo estatus que las lenguas. Más tarde se añadieron latín, retórica, filosofía y medicina. El Colegio Real se convirtió en un centro de atracción para los humanistas de todos los países. Andres Laguna, un destacado médico español, al parecer aprendió griego con un profesor de esta institución. 8 Las obligaciones de Finé eran impartir cursos para una audiencia tan amplia como fuera posible y elaborar y publicar manuales de la materia. En cuanto a su audiencia, se ha señalado cierto grado de ambigüedad: enseñaba y escribía para expertos, pero también para un público amplio que asistía a los cursos del Colegio Real: aristócratas, navegantes, topógrafos y comerciantes. Las lecciones eran de asistencia libre y abierta al público parisino en general. La labor de Finé fue esencial para difundir y elevar el estatus de las matemáticas en Francia. Finé formó a toda una generación de matemáticos franceses, incluido Petrus Ramus, Jacques Peletier y Pierre Forcadel. Finé fabricaba y vendía instrumentos, diseñaba mapas, preparaba las ilustraciones de sus muchos libros y trabajó como editor y corrector en las imprentas y editoriales parisinas. Sus obras publicadas abarcan todo el espectro de las matemáticas renacentistas. Las bibliografías publicadas por los biógrafos de Finé listan unos 70 libros (incluyendo los editados por él mismo) sobre temas como geometría práctica, aritmética, gnomónica, óptica, música, astronomía y cosmografía. Entre los textos que editó de otros matemáticos figura la Arithmética theórica y práctica (1519) del español Juan Martínez Siliceo, que estudió teología en París, las Theoricae de Peurbach (1525) y los seis primeros libros de Elementos de Euclides (1536). 9
Las obras y actividades de Finé en matemáticas, según se entendían estas disciplinas en su época, es decir, incluyendo lo que se ha llamado la tradición de matemáticas prácticas, tuvieron una gran influencia en Jerónimo Muñoz, así como las enseñanzas y obras de su otro profesor, al que él mismo cita como «institutor noster», Reiner Gemma Frisius. 10
Aunque no conocemos la secuencia exacta podemos suponer que, tras su estancia en París, hacia finales de la década de 1530 o principios de la de 1540, Muñoz se trasladó a Lovaina a estudiar con Gemma Frisius. Médico y matemático, Gemma ejerció la medicina (fue médico de Carlos V) y enseñó esta materia en la Universidad de Lovaina. Pero, al parecer, Gemma estaba más interesado en las matemáticas, especialmente en las matemáticas prácticas, que en la medicina, y aunque nunca enseñó estas materias en la universidad desde 1543 y al menos hasta 1547, impartía lecciones privadas de geometría y astronomía en su domicilio, frecuentadas por autores como el flamenco Georg Mercator, el español Juan de Rojas, el inglés John Dee y el propio Jerónimo Muñoz.
Gemma Frisius representa para los Países Bajos lo que Finé para Francia en el campo de la cultura y promoción de las matemáticas, gracias a sus enseñanzas, libros y diseño y explicación del uso de diversos instrumentos. 11
Tras su estancia en Lovaina Muñoz viajó a Italia, donde durante algún tiempo enseñó hebreo en la Universidad de Ancona. Según el testimonio de Esteban de Salazar, los judíos que acudían a oírle afirmaban que era judío y que había sido educado por judíos, a causa de su dominio del hebreo («non Valentinum, sed Hebreum potius esse obstinate contenderunt»). 12 Por otra parte, Muñoz, en una de sus obras, a propósito de sus trabajos para la determinación de las coordenadas geográficas de diversos lugares de Italia, señala los errores de Ptolomeo comprobados por él mismo mediante los ángulos de posiciones, «marchando de Rimini a Ancona, de allí a Roma, de donde emprendí el regreso pasando por Tuder (hoy Todi)», y añade:
otras muchas cosas observé en el camino a Roma desde Zaragoza con el legado cardenal Poggio, de gratísimo recuerdo, de las que aprendí con claridad que no se ha de dar crédito a las descripciones de las regiones realizadas por los geógrafos, si no han calculado ellos mismos las longitudes y latitudes al menos por ángulos de posición.
Es decir, Muñoz realizó trabajos cartográficos en el séquito del cardenal Poggio y se valió de las técnicas que había aprendido con Finé y Gemma Frisius (también menciona trabajos cartográficos en Francia).
Ignoramos en qué fecha regresó a Valencia, si bien debió de ser antes de 1556, ya que este año observó desde Elche el gran cometa aparecido entonces y seguido por varios notables astrónomos europeos, como Paulus Fabricius, Joachim Heller, Cardano y Cornelius Gemma. 13 En Valencia impartió clases privadas de matemáticas, y en 1563 fue nombrado catedrático de Hebreo. 14 Dos años después, el 2 de junio de 1565, unió a esta cátedra la de matemáticas, 15 con salario de 75 libras (1.500 sueldos), y el 6 de junio del mismo año los jurados de la ciudad, atendiendo a la «cualidad de la persona del mencionado maestro Muñoz, por ser éste muy señalado y eminente en todas las ciencias, particularmente en matemáticas y en hebreo», 16 y a la «necesidad de que en la Universidad se lea el curso de Matemáticas», se le aumentó el salario en 25 libras de «ajuda de costa ». 17 Con este salario Muñoz se situaba entre los profesores mejor retribuidos. 18
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