Obviar o rehuir este aspecto del comportamiento expresivo supone apartarse de la búsqueda del desarrollo de la sensibilidad personal y de la intención creativa, cayendo en una expresión corporal de reproducción de estereotipos en la que no aparecen las aportaciones personales, sino la mera exhibición de recursos que pervierte los valores de expresarse uno mismo para caer en una representación teatralizada que no necesita ni aporta ningún tipo de creatividad ni ejercicio de la sensibilidad. Las emociones propias quedan desvirtuadas para dar entrada a modelos de expresión de los sentimientos comercializados y tópicos. En la práctica hemos observado estereotipos frecuentes relacionados con: el travestismo, la violencia gratuita, lo acrobático, el maquillaje, el uso de bandas sonoras de anuncios o tópicos culturales.
La metodología de la expresión corporal en relación con nuestro cuerpo debería atender:
La imagen personalizada de nuestro cuerpo.
La vivencia como aproximación al conocimiento.
El rechazo de los estereotipos sociales y culturales sobre la imagen y la apariencia.
La confianza en nuestra capacidad. •Conciencia de nuestras posibilidades sensoriales, sensitivas y sensibles.
La integración vivencial de habilidades expresivas en nuestro comportamiento.
La experiencia práctica y la reflexión como modo de adquirir vivencias.
Para fundamentar una forma de intervención en la expresión corporal que nos ayude a cumplir con nuestros objetivos, proponemos procesos de trabajo basados en dos formas de comportamiento como son la creatividad y la improvisación.
2.1. PRINCIPIOS METODOLÓGICOS DE LA EXPRESIÓN CORPORAL BASADOS EN EL DESARROLLO DE LA CREATIVIDAD
2.1.1. Concepto de creatividad
La creatividad no es una construcción uniforme para todos los campos de conocimiento. Para centrar la creatividad en el campo de la expresión corporal, hemos elegido tres definiciones clásicas que delimitan nuestro interés:
La creatividad no es una cualidad de la que estén dotados particularmente los artistas y otros individuos, sino una actitud que puede poseer cada persona (Fromm, 1959).
La creatividad, en sentido limitado, se refiere a las actitudes que son características de los individuos creadores, como la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y el pensamiento divergente (Guilford, 1950).
La creatividad es un proceso mental complejo, el cual supone: actitudes, experiencias, combinatoria, originalidad y juego, para lograr una producción o aportación diferente a lo que ya existía (Esquivias, 1997).
De estas definiciones se desprenden tres enunciados básicos para comprender de qué creatividad estamos hablando:
La creatividad es una cualidad que posee toda la gente.
Requiere desarrollar actitudes relacionadas con comportamientos como cooperación, empatía, comprensión, flexibilidad de pensamiento.
La creatividad requiere esfuerzo y conocimiento.
2.1.2. Cualidades que determinan el desarrollo de los aprendizajes en la expresión creativa
A partir de estos enunciados, debemos considerar cuales son las cualidades que se deben desarrollar para construir una metodología propia de la expresión corporal. Nos referimos a:
Inteligencia, estilos cognitivos y conocimiento.
Personalidad.
Motivación y contexto ambiental.
Ninguno de estos elementos, por sí solos, es relevante, debiendo ser considerados de forma interactiva. Aunque en algunos casos se pueden compensar entre ellos; de modo que una alta capacidad de motivación puede suplir una inteligencia más baja y viceversa.
La forma de entender la inteligencia, los estilos cognitivos y el conocimiento condicionan el desarrollo de la creatividad. La motricidad como campo de la creatividad va ligada al desarrollo del concepto de inteligencias múltiples propuesto por Howard Gardner en 1995, según el cual la inteligencia no se manifiesta de una forma única y la inteligencia cinestésicacorporal es una de sus formas de manifestación.
En la metodología de la expresión corporal, con frecuencia, se ha abusado de la propuesta de absoluta libertad simplificada en consignas como: «haz lo que sientas» «déjate llevar», que plantean una actividad sin condicionantes, en busca de algún tipo de iluminación genial que nos haga comprender no se sabe qué. En contra de la idea de «la chispa» que se desencadena sin saber el momento ni la razón, hay un consenso general en que para desarrollar una respuesta creativa es imprescindible tener conocimientos sólidos del área de conocimiento en que se desarrolla.
La creatividad, como objetivo de la expresión corporal que se relaciona con la educación física, debe estar basada en el conocimiento y desarrollo de técnicas y habilidades cognitivas y motrices.
Sternberg y O’Hara (2005) subrayan que la confluencia de las habilidades o estilos cognitivos (también aplicables a las habilidades motrices) es importante. Estas habilidades se refieren a:
1 Habilidad sintética que nos permite redefinir los problemas es decir, ver-los desde una nueva perspectiva.
2 Habilidad analítica que nos ayuda a reconocer, de entre las propias ideas, aquellas en las que merece la pena seguir investigando.
3 Habilidad práctico-contextual, que nos permite llevar a la práctica y compartir con otras personas el valor de las propias ideas.
Esta forma de aplicar el conocimiento describe una manera de desarrollar la capacidad cognitiva alejada de la estructura cerrada y finalista del conocimiento positivista, obligando a continuas reflexiones y cuestionamientos de lo aprendido en busca de resultados acordes con las expectativas propias y reconocibles por los demás.
En el desarrollo de la creatividad, Sternberg y O’Hara discriminan entre dos tipos de conocimientos complementarios en el desarrollo de las habilidades: el formal y el informal, considerándolos ambos importantes. El primero sería el conocimiento de una determinada área que se adquiere a través de los libros, en las aulas o en cualquier otro medio de instrucción. El informal sería el que se adquiere por la dedicación a un área determinada, siendo raramente enseñado de manera explícita.
En cuanto a la importancia de la práctica, hay que entender que aunque la expresión corporal se puede entender en el estudio de los textos y las investigaciones que se han hecho en este campo, la experiencia vivencial no puede ser vicaria y se desarrolla de forma individual configurando conocimientos que no pueden ser evaluados fácilmente y de cuyo valor, sólo el que obtiene la vivencia tiene la medida. Este es uno de los puntos que hacen incomoda la expresión corporal como parte de una enseñanza en la que el resultado cuantificable de lo aprendido es el valor máximo del rendimiento escolar.
El desarrollo de la personalidad condiciona la creatividad . En la experiencia docente, los alumnos valoran como uno de los objetivos más deseados la desinhibición, que, al no estar suficientemente descritos sus atributos, se confunde con la osadía o el descaro. Nos puede ayudar a entender mejor lo que se quiere decir, al hablar de desinhibición, si describimos los rasgos de la personalidad que Sternberg y O’Hara consideran que contribuyen a la expresión de la creatividad. Estos son:
La predisposición a asumir riesgos.
La confianza en sí mismo.
La tolerancia a la ambigüedad.
La iniciativa para expresar ideas nuevas.
La perseverancia y la autoestima.
Aunque no es imprescindible que todos ellos estén presentes, la tolerancia a la ambigüedad, especialmente, es considerada como una condición sine qua non para el desarrollo de la creatividad.
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